miércoles, 14 de noviembre de 2007

Comprender y sentir.

Un saludo a todos de todo corazón.
Amiga Marola, hay una gran diferencia entre comprender y sentir. Tu comentario al mensaje de los "trajes de la mente" está lleno de honestidad, eso que falta ultimamente en casi todo. Dices que puedes entender algunas cosas como que "no somos nuestra mente". Pero no puedes sentirlo, y la diferencia es abismal. Es el "quid" de la cuestión. El salto cuántico que otras veces he comentado. Un antes y un después. Haces muchas otras preguntas con respecto a otros temas relacionados, pero te diré de antemano que no debo responder, si acaso indicarte por dónde comenzar a buscar. Porque si te respondiera comprenderías, pero no sentirías.
Me explico: Estamos acostumbrados a entenderlo todo, a entenderlo intelectualmente. Leemos algo y pensamos "es verdad, lo entiendo, qué razón tiene". Pero eso es sólo entrar de nuevo en el juego de la mente. No hemos hecho otra cosa que clasificar nuevamente un tema entre lo que comprendemos y lo que no, lo que nos gusta y lo que no. Pero al cabo del tiempo ese rótulo, ese concepto se diluye nuevamente. Le perdemos y quizá necesitemos recuperarlo. Cosa que hacemos cuando releemos o adquirimos un nuevo libro, o escuchamos una nueva enseñanza.
Nuestra generación es la de los maestros de papel cartoné.
¿Ves?
Pero lo necesario, lo importante es adquirir ese conocimiento a nivel celular. El viejo ejemplo del vino puede servirme, pero quizá se quede corto. Aunque leamos cientos de páginas, escuchemos conferencias y demás sobre el vino, sobre sus ventajas y desventajas, sólo probándole adquiriremos la experiencia.
Sentiremos en vez de comprender intelectualmente.
¿Qué es entonces lo que te falta? Pues sentir, vivir la experiencia, y ESO, no te lo puedo explicar. Podrías entenderlo, discutirlo, explicarlo, pero no sentirlo.
Ahí entonces reside un poco la FE en los maestros y sus enseñanzas. No la cristiana, de que las cosas son como son. Si no la que dice que si practicas, y después practicas, con diligencia, con pasión, un día pasará algo.
De que a mí me pasó algo.
Algo que no puedo explicarte, pero que hará que sientas. Que el comprender se integre en tus entrañas, sin que la mente tenga nada que ver. Y las palabras no te servirán porque escribas lo que escribas, todo se quedará corto.
Este tema es largo y se podría escribir mucho, pero eso sólo contentaría a nuestras mentes ávidas de trabajo y de tener algo en lo que pensar.
Espero haberte sido de ayuda. No quisiera convertirme en "el dedo que apunta a la luna".
Gracias a todos, los que sienten y los que comprenden, por estar ahí fuera.

3 comentarios:

mariola dijo...

Amigo Luis Miguel:
Muchas gracias por esta respuesta que me abre los ojos una vez más, aunque luego mirar y sobre todo ver, sean cosa mía.
Me alegra comprobar que entendiste lo que intentaba decir.
Muchos besos y gracias por todo.

Pedro dijo...

Un texto muy esclarecedor, Luis Miguel; me ha gustado. Verdaderamente, comprender y sentir son dos cosas muy diferentes. Hoy en día intentamos comprenderlo todo a través de los sentimientos de otros, y eso creo que es un grave error que nos lleva a cometer muchos otros.
Deberíamos esforzarnos un poco más en experimentar por nosotros mismos, que es la mejor forma de comprender de verdad.
Gracias por tus palabras y un fuerte abrazo (a ti y a tu amiga Mariola).

mariola dijo...

Otro abrazo para tí Pedro, me ha alegrado volver a verte por aquí.
Muchos besos