lunes, 26 de mayo de 2008

No me quiero repetir

Hola todos:
Hace días que no escribo... falta de inspiración, no de ideas... y es que no me quiero repetir, eso es todo.
Tengo la sensación de que si cuento lo que en estos días ronda mi cabeza, estaré repitiendo ideas ya expuestas, aquí y en otras partes, pero ya comentadas.
Me paro y pienso, eso no es así... cada vez que expresas una idea, cada vez que piensas, escribes, sientes o hablas, aparecen nuevos matices, o la expresión les otorga una nueva dimensión, así que allá voy.
Una de las cosas que perdemos al recorrer nuestro camino, es la capacidad de impregnarnos de la vida. Me refiero a esa absurda sensación de ya lo he vivido, sé cómo me voy a sentir, se cómo reaccionaré, etc, etc.
Esa sensación tan absurda e irreal provoca que, descartemos participar en aquéllas vivencias y situaciones que no resultaron tan enriquecedoreas como esperábamos, llegando incluso a negarnos sentir determinadas emociones si las asociamos a una pérdida posterior.
Si un día fui a la montaña y me caí, decido que no me gusta ir al monte, ignorando y negando lo que la montaña me puede aportar en otras distintas situaciones.
Si un día amé de una determinada forma y después me sentí desengañada, o dolida, o la historia fue interrumpida por la vida, decido no volver a amar, o hacerlo con pinzas, para no sufrir, para no arriesgar y no perder.
Yo ya he decidido, y de forma muy errónea, que conozco el amor, con todos sus matices, y me engaño hasta el punto de creerme conocedora de lo que es una relación de pareja.
Pero no acepto que hay un engaño, no acepto que, lo único que conozco, es aquélla relación que viví... esa y no otra, y que esa relación sólo la conozco y la juzgo en relación a mi experiencia personal, a lo que me impliqué y a lo que me implicó, y no más.
Y mientras, la vida discurre y tu con ella, muy feliz en la inconsciencia de tus errores, hasta que un día ocurre algo que te coloca de lleno frente al espejo y piensas abiertamente "yo soy idiota" y lo soy elevado a la máxima potencia.
Porque nunca puedes decir de este agua no beberé, porque cada gota de agua es nueva y distinta de las que ya bebiste, porque tu sed es tan cambiante como el propio agua que te la sacia, y porque si al final decides beber y el agua no está buena, siempre tienes la opción de escupir.
Un día, que nunca es casual, la vida te regala una nueva experiencia. Conoces a alguien y descubres que todo es distinto. Tu ya no eres la misma persona que un día fuiste, ese alguien es nuevo, las experiencias son nuevas, tus sentimientos, tus emociones... desconocidos hasta ahora. Y piensas, cuánto me habré estado engañando? cuánto me habré perdido?
Pues no lo sé, pero tampoco tiene importancia. Lo importante ahora es haber adquirido una nueva visión, panorámica. Lo fundamental ahora es no colocar en mi horizonte piedras del pasado. Lo que importa es haber recuperado esas ganas de descubrir, esa capacidad de impregnarme del presente, así de simple, así de agradable, así de enriquecedor.
Espero que lo que he intentado explicar no lo pretendáis comprender. Lo que espero es que lo sintáis con la claridad que lo vivo yo en este preciso instante.
Muchísimos besos a todos.

2 comentarios:

Luis Miguel dijo...

No creo que te estés repitiendo. Estás madurando una serie de cambios (¿es que alguna vez no hubo otra cosa que cambios?) y viviendo la vida ajena al discurso de la maquinita cerebral.
No soy el mismo que hace dos minutos. Ni siquiera el mismo que el segundo anterior. Las células de mi cuerpo se renuevan constantemente, se juntan e intercambian con las células de otros seres con los que interacciono. Mi mente funciona en flashes, en cortas explosiones y no de forma contínua como creemos, en función de los estímulos del entorno. Un conglomerado de cosas que funciona en incesante mutación.
¿A esto es a lo que me aferro con tanta ahínco?
¿Esto es lo que no quiero que mude en el espacio o en el tiempo, cuando su propia naturaleza es puramente cambiante?
Estoy muy feliz de ver que se reanudan tus excelentes entradas, amiga mía.
Dejemos que el flujo siga.
Gracias por estar siempre ahí, al otro lado de la pantalla.

Pedro dijo...

Me alegro de que hayas superado ese agarrotamiento mental, porque, efectivamente, todo lo que cuentas es nuevo, y si no, siempre es bueno recordarlo.
Tu sinceridad siempre es admirable, no nos prives nunca de lo que pasa por esa mente tan inquieta, porque a mí me ayuda y, como a mí, a muchos otros.
Un fuerte abrazo.