viernes, 16 de mayo de 2008

Conectando con la inmortalidad

Un saludo a todos de todo corazón.
Por mucho que la ciencia actual ha intentado delimitar dónde se almacenan los recuerdos, y de dónde surgen los pensamientos, una y otra vez se han encontrado ante un callejón sin salida. Puede que alguien pueda pensar que sólo se trate de un problema que se resolverá en el tiempo, con el avance de la tecnología. Otros al leer estas palabras puede que piensen: "pero qué bruto, peus en el cerebro, dónde va a ser..:"
Pero la realidad es que se trata unicamente de postulados y teorías. Porque en la práctica apenas sabemos un poco más que hace cien años.
Lo que está de moda, y creo que es de lo más aventurado, y acertado posiblemente, es la línea de conocimiento que presenta la energía de los pensamientos como una red externa al cerebro y a éste como una poderosa antena. Algo así como las ondas de radio y los receptores domésticos. Así de alguna manera los seres humanos compartiríamos un maremagno energético donde se encontrarían los pensamientos, deseos, ideas, etc, etc...
Esta teoría anda muy en acuerdo de los movimientos new age, el inconsciente colectivo, la nueva psiquiatría, e incluso del budismo chan que profeso desde que era un niño.
Nuestras huellas mentales podrían quedar plasmadas en esta banda energética y sobrevivir a la muerte física. Bueno de hecho, si consideramos la muerte como una aniquilación, y sabiendo de antemano que:
1. El cuerpo se descompone en otros componentes tras la muerte que serán reutilizados posteriormente en otras formas de vida.
2. Que la energía mental particular no se pierde tampoco ("la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma") y puede continuar formando parte de la mente de otros seres humanos conectados a esta gran banda energética.
¿Será que puedo decir sinceramente que hay muerte en absoluto?
Hace poco mi esposa me comentó que tras el fallecimiento de su madre, está teniendo una experiencia curiosa. Me dijo: "Es como si la escuchase dentro de mí. Opinando y dándome sus consejos. Es como si no se hubiese ido".
Me sentí lleno de alegría y de paz. Algo inexplicable para los demás, claro. Resonaron las antiguas enseñanzas budistas de que no hay muerte ni nacimiento.
Claro que todo esto que os cuento es un poco más complejo, pero estoy dispuesto a ampliar el tema en sucesivos mensajes.
¿Será que puedo decir que hay muerte en absoluto?
No es que crea que no. Siento profundamente que no.
Y es un sentimiento maravilloso que va más allá del autoconvencimiento para evitar el dolor.
Gracias a todos por estar ahí fuera.

1 comentario:

Pedro dijo...

Espero con impaciencia la continuación que prometes sobre este tema. Me parece fascinante. Aunque me temo que la muerte siempre será el gran misterio para la humanidad. Quizá sea así mejor.

Acabo de terminar de leer "Buda y su enseñanza", de la editorial Edaf. No es el primero que leo sobre Buda y el budismo, de hecho he leído bastantes, porque me parece una filosofía muy rica y provechosa para mi vida, y, tienes razón, las palabras de Buda se podrían poner perfectamente en boca de Jesucristo. Son el mismo mensaje. La diferencia entre Jesús y Buda es que éste vivió muchos más años y tuvo más tiempo para decir más cosas y escribirlas, pero en el fondo todo es lo mismo.
Lástima que exista tanta ignorancia en el mundo.

Espero que no te moleste que haya incluido esta respuesta en el comentario.
Un sincero abrazo.