viernes, 2 de mayo de 2008

La despedida

Hola a todos:
Hoy he recibido una triste noticia, el fallecimiento de alguien a quien no conozco, pero la cercanía de esa persona a una buena amiga hace que me afecte, porque el dolor ajeno me duele también.
Y me surge una duda… cuando alguien muere, qué es exactamente lo que lloramos? Qué es lo que nos duele?
Los típicos comentarios ante la muerte, antes de que esta llegue, son del tipo de ¿cómo voy a vivir sin el, o sin ella? No se merece que tan pronto le visite… con lo vital que es.
Cuando finalmente llega, los comentarios pasan a ser del tipo, se ha ido en paz, disfrutó hasta el último día, no tuvo una mala muerte (como si las hubiera buenas).
Yo creo firmemente que cada uno de nosotros decide cuando se va, y ese momento se decide en base a que lo que viniste a hacer a esta vida ya lo cumpliste. Y te vas muchas veces con dolor, porque las despedidas siempre duelen y sabes que los demás te van a necesitar, pero debes irte.
Y si comprendes eso, si de verdad lo sientes, todo resulta más fácil, porque sabes que, aunque físicamente pierdas a esa persona, permanecerá igualmente contigo y no hablo sólo del recuerdo. Hablo de que los que se fueron siguen estando junto a nosotros, y esto lo digo desde mi propia experiencia.
Y sigues viviendo y lo haces de forma plena, aunque precises de una transición, para acostumbrarte a su ausencia física. Y no puede ser de otra forma, porque, aunque siempre hayas vivido con alguien, no olvides nunca que “vives con” y eso no es más que eso, vivir con… Vivir es algo que cada uno hace sólo. Los que nos acompañan, están circunstancialmente a nuestro lado, pero sólo eso.
Vivir es sentir, es querer, doler y reir. Vivir es mirar y ver, oir, tocar, imaginar y soñar, y todo eso, lo hacemos solos, y lo seguimos haciendo aunque cambien las compañías.
Lo que ocurre es que, en el momento de la muerte, imaginar ser capaz de hacer todas esas cosas con el dolor que sentimos, no está a nuestro alcance, no en ese momento, pero la experiencia me indica que la capacidad de vivir y de ser feliz no desaparece, ni disminuye… sólo se aletarga en parte por culpa del dolor… eso es todo.
Sé que todo cuanto diga en este momento sobre la muerte no conseguirá mitigar el dolor de mi amiga, sé que por mucho que pudiera confiar en lo que le digo, por mucho que intente comprenderlo, no lo conseguirá ... hasta que lo experimente, porque debe sentirlo. Y tal vez su experiencia no coincida con la mía... pero si en algo pudiera contribuir, si en algo pudiera aliviar... sería tremendamente feliz.
Muchísimos besos a todos, hoy especialmente, dedicados a Mar.

2 comentarios:

Maru dijo...

Yo creo que la vida es un ratito y prestada. Uno elige venir, elige a sus padres y la vida que tendrá.
Porque todos venimos a cumplir una tarea y si te vas sin cumplirla, tendrás que volver a terminarla...

Yo creo que lo que duele no es que la persona se vaya, sino el vacío que deja en nosotros....

Un poco egoísta pero así somos.

besos

Pedro dijo...

Por regla general, quienes más lloran en un entierro no son los que más querían al difunto, sino los que más dependían de él. No siempre coinciden.
También perdí a una persona muy querida hace sólo unos días y pude volver a comprobarlo.
La aceptación de la muerte es una de las grandes tareas pendientes del ser humano.
Besos.