martes, 20 de mayo de 2008

Enamorado de una nube.


Un saludo a todos de todo corazón.

Con vuestro permiso voy a continuar con el tema de mi entrada anterior. Pero de esta vez, en forma de cuento/metáfora.

Erase una vez alguien que se enamoró perdidamente de una nube. Se encontraba tumbado sobre una extensión idílica de hierba. Con el cielo inmenso sobre él, el manto de nubes decorría mecido por el viento templado de principios de verano.
Fue entonces cuando la vio, y quedó prendado de aquella pequeña nube de algodón.
Pero el tiempo de su relación fue muy corto, ya que como es natural, su nube, su pedazo de amor, se desvaneció ante sus ojos.
¡Cómo sufría, cuánto dolor y lágrimas se derramaron!
Le daba vueltas y vueltas en su cabeza, hasta que comprendió cuál era la evolución de una nube. Recordando los conocimientos que aprendió en la escuela, imaginó el agua del río evaporado por el calor de los rayos del sol. Vio formarse las nubes de vapor de agua, y cómo viajaban de la mano del viento sobre los campos. Las vio surgir de mil formas, separarse, y volverse a reunir, hasta que surgió la lluvia al refrescar el ambiente. E imaginó con mucha nitidez como regaban la tierra llenando de vida todo lo que tocaba. Cambiaba de forma, de función, pero pese a las apariencias, seguía siendo su nube.
Entonces tuvo un destello de iluminación en su mente, ya que allá donde mirase podía sentir a su amor perdido. Acariciaba la hierba y sentía la lluvia y el sol que la nutrió, el viento que la meció. Allá en el horizonte el río bajaba por las montañas, y entre susurros podía oír a su nube: "sí, mi amor, estoy aquí también". Todo estaba conectado, todo formaba parte de todo.
Su corazón se llenó de alegría y supo con toda certeza que nunca más se sentiría sólo.

Gracias a todos por estar ahí fuera.

6 comentarios:

mariola dijo...

Hola a todos, hola Luis Miguel:
Una imagen vale más que mil palabras, y tu con este cuento, consigues describir a la perfección la sensación que tenemos, o por lo menos la que yo tengo, de cercanía, de presencia constante, de aquéllos que físicamente se fueron.
Pero sólo se fueron así, físicamente, como la nube...
Me ha encantado tu cuento, muchas gracias y muchísimos besos a todos.

Pedro dijo...

Muy acertado el cuento; no me has defraudado, aunque ya sabía que no lo harías.
La impermanencia de las cosas y de los seres vivos es relativa, si se la mira desde esa perspectiva. Así, de nuevo, lo efímero vuelve a cobrar vida una y otra vez, y no es cuestión de imaginación, es tan real como la vida misma. Sólo hay que querer verlo.
Un fuerte abrazo a todos.

Luis Miguel dijo...

Un saludo a todos de todo corazón.
Mariola, ¿seguro que la nube se fue físicamente?
¿Seguro que tus allegados se fueron físicamente?
Personalmente diría que no.
La nube del cuento cambió su forma, y con ella su función. Pero en ningún momento dejó de ser agua. Agua en el río, agua transportada, agua que nutrió los campos, un ser vivo, quizá hasta llegó a formar parte físicamente de su amado.
Cuando una persona fallece, cambia de forma, funciona de otra manera diferente, pero no desparece.
Si vemos lo futil que fué echar de menos la forma de nube... ¿seríamos capaces de extrapolar a los seres humanos, a los seres vivos, a todas las cosas?
La nube era agua de todas formas... pero la gran pregunta sería: ¿qué soy como ser humano en el fondo?.
Espero vuestras opiniones.
Gracias por estar ahí fuera.

mariola dijo...

Perdón, me expliqué mal. A ver si ahora atino.
Hablo de muerte física en relación al aspecto físico que asociamos a cada persona, cosa, etc...
A ese aspecto que se refleja en una foto.
Pero claro que no es una muerte sino un cambio.
Y claro que un ser humano es más que su simple apariencia física de la foto.
Al amigo en la distancia se le siente y se le quiere como si estuviera a nuestro lado.
No necesito contacto físico, ni comunicación física para sentirle conmigo.
Cada instante que pienso en los que no tengo a mi lado, por distancia o porque murieron en esta vida, esa muerte de la foto... los siento tan cerca, los escucho y me transmiten tanto como aquéllos a quienes veo a diario.
Interactúo tanto con el cercano como con el lejano, el presente y el ausente.
Están conmigo y a mi lado cuando duermo y cuando despierto, cada respiración...
No sé de qué forma, no sé cómo explicarlo, pero tal vez la desaparición de lo físico, de esa foto, consiga simplificarlo todo, aunque para eso se necesite algún tiempo.
Muchos besos a todos.

Pedro dijo...

He recordado ahora unas palabras del Buda que vienen que ni pintadas con este cuento:
"El pasado es un sueño, el futuro un espejismo y el presente, una nube que pasa."
Estoy de acuerdo con el comentario que haces, Luis Miguel. Y yo añadiría algo más; también existe el recuerdo, que de alguna manera nos acerca aquella presencia que algún día fue y ya hoy dejó de ser.
Un fuerte abrazo a todos.

rosa de los vientos dijo...

Sin lugar a dudas Luis Miguel a estas alturas tendrías que conocer más a Mariola y ver la persona tan profundo que existe en ella y ver lo que dice en sus palabras y los sentimientos valen más que todo lo que se puede hablar.
Me imagino lo que habeis pasado y siento un montón que hayais pasado por ello. Dale un beso a Mª del Mar y dile que sin duda ahora tiene que pensar en reponerse.
Me ha gustado el cuento de la nube, hoy las estaba mirando me encanta cuando se ve el cielo azul y las nubes blancas, me hacen ensanchar los pulmones, sentir paz, serán el blanco y el azul unidos que me gusta tanto.
Animo y ya sabeis que os quiero.
rosa de los vientos.