martes, 24 de marzo de 2009

Letras+Letras=palabras=? (o el lodo de las aguas pantanosas)

Un saludo a todos desde el corazón.
Hoy especialmente a Mariola, a quien comento, según su última entrada, con todo el respeto y cariño.
Dicen que el joven y jactancioso campeón arquero (sí, sí, el mismo del último cuento que publiqué) se encontraba parado al pié del fragil y tembloroso tronco. De hecho llevaba allí sentado por varios meses. De vez en cuando el viejo Maestro Zen se pasaba por allí, y el joven le explicaba, con gran detalle de explicaciones, las muchas de sus cavilaciones.
Había determinado, con gran detalle, la profundidad del abismo que se encontraba a sus pies. Había aprendido de los vientos que surcaban el desfiladero, de su frescura al amanecer, y de sus diferentes fuerzas y direcciones durante el día.
Hablaba y hablaba, y de todo ello explicaba a su Maestro, y a cualquier persona, que diese por caminar por aquellas lindes.
Su viejo Maestro no debía de serlo tanto, ya que un día apareció acompañado de otro anciano parecido a él en vestimenta y porte, pero sin duda de más edad.
El joven campeón de arquería, en seguida de que les vio, comenzó a relatar como de costumbre.
- ¿Eso es todo lo que sabes hacer? - le preguntó el que parecía ser el maestro del maestro -.
- ¿Es que hay algo más? - respondió el joven titubeando -.
Entonces, sin nada que pudiera preveerlo, el anciano le dio un soberano empujón tirándole sobre el puente que apenas se sostenía ante el abismo.


Metidos hasta el cuello en el pantano, con el lodo seco pesado sobre los párpados y los oídos, apenas da para escuchar los cánticos seductores que parecen venir de la ciudad de las luces. Ya hemos estado allí, y sabemos lo que nos ofrece. Sabemos que más tarde o más temprano volveremos a caer en el pantano.

Pero... ¿qué podemos hacer?

¿A eso se reduce la vida? ¿Promesas y caídas?

¿Es que no hay nada más?
Entre tanto podemos perder el tiempo. Hablando y hablando, escribiendo y escribiendo, el idiota antojadizo crece y crece...

Por el rabillo del ojo veo la linde de una montaña, justo al otro lado del pantano.

¿Entendieron?

¿Entendieron TODOS?
Gracias a todos, a los que se pasan el tiempo sentados a la beira del abismo, y los que no.

4 comentarios:

Pedro dijo...

No sé si entendí. Mejor me callo y lo leo de nuevo.
El abismo me espera.

Un abrazo.

mariola dijo...

Hola de nuevo:
Yo si te he entendido, aunque no creo que me sirviera de mucho un empujón.
Creo que lo que vale es decidirse a dejar de pensar y temer tanto al pantano.
De todas formas, como siempre... gracias y muchos besos a todos.

Luis Miguel dijo...

No se debe temer o querer, gustar o no gustar son juegos de la mente.
El pantano es lo que es, donde se acaba más tarde o más temprano. Ahí dentro sólo existe la frustración, la desorientación, "¿por qué estoy aquí?"
Podemos volver a jugar, diciendo cosas tipo "me lo merezco", o "no me lo merezco". "Lo quiero", "no lo quiero". "¿Por qué a mi?"
Palabras y más palabras.
"Creo", "quizá", "pienso"....
Cuando la vida golpea, ¿dónde queda tanta palabrería?

Juan Carlos Lozano dijo...

mmmm

creo que el propio cuerpo es la casa. La mente es el habitante. Y todos los pensamientos y sentimientos son las nueves que pasan sobre ellos.

ninguna de esas nuves es verdad, ni es permanente, ninguna verdad es eterna. Ningún sentimiento es para siempre. Nada a que aferrarse.
palabras simplemente.

Un abrazo
juank