sábado, 14 de marzo de 2009

El Movimiento se demuestra andando.




Relato ofrecido por la Maestra Chan, la Rev. Yin Zhi Shakya OHY:



- ¡El Movimiento se Demuestra Andando!—Me dijo una de mis tías cuando era pequeña [cuatro años de edad]. Yo había arrancado una flor del jardín, un lirio, y se me había dicho que eso no se hacía, que las flores eran entidades vivas y que eran para observarse en su condición original—en las plantas. Lloré, lo negué y finalmente dije que yo era una niña buena y que yo no lo había hecho. Entonces mi tía me dijo: “el Movimiento se Demuestra Andando”. Realmente no entendí... Hoy después de muchos años, ya han pasado 70 primaveras... o inviernos, para el caso no importa, he comprendido lo que quiso decir.

Es cierto, el Movimiento se Demuestra Andando, y ahora lo repito a los que claman tener un pensamiento budista, vivir en la ‘realidad’ y ser pacientes, tolerantes y compasivos. Pues bien, reafirmo: “El Movimiento se Demuestra Andando”.

Para poder autoanalizarnos en una introspección y retrospección completas, y llegar a la conclusión de que pensamos, actuamos y hablamos atentamente en todos los asuntos, que las decisiones que tomamos son correctas y que estamos mirando la realidad, hay primeramente que definir el significado de pensar, actuar y hablar atentamente, o sea vivir en el aquí y ahora.

Todos nosotros tomamos decisiones a cada instante; cuando caminamos y un pie se levanta para dar el próximo paso, esa es una decisión. Una decisión que nos permite caernos o no caernos, de acuerdo a dónde pisemos. Si se hace inconscientemente, ahí tenemos lo que las personas llaman “accidente”, que realmente es un descuido de la atención.

Este mundo del sámsara es un mundo de ‘confusión’; hasta los poetas están confundidos. Gustavo Adolfo Bécquer en su rima LX expuso:

Mi vida es un erial,
Flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja
.


Nadie siembra el mal para que otro lo recoja. Todos nos sembramos nuestro propio mal o nuestro propio bien: la ley de la causa y la consecuencia. La ley del karma.


Y también hablando de la mente él dijo:
Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse,
sin riendas que le guíen
caballo volador.

¿Que nos dice eso. ¿Que nos sugiere? Piensen, observen y entonces hablan y actúen.

No nos dejemos envolver en la actividad nerviosa que no sabe en que emplearse; prestemos atención, estemos alertas. Según mi tía: ¡No arranquemos los lirios! Según el Buda: no sigamos el dedo, que solamente está apuntando. ¡Abramos nuestros ojos y ‘veamos’! Ese es el propósito de la vida. Despierten a la realidad, no se dejen llevar por el ‘caballo volador’.

Abrazos,
La Maestra.

2 comentarios:

sky-walkyria dijo...

poema, flor y silencio
son espejo y maestro

Antonio dijo...

Muy acertado...andando y siendo consciente de cada paso, cada respiración, cada mirada....

Namasté