sábado, 28 de marzo de 2009

La Búsqueda del Toro.

Un saludo a todos de todo corazón.
Esta entrada, y las que seguirán sobre el mismo tema, pertenecen a un comentario personal que os ofrezco sobre "Los Diez Toros del Zen" de Kokuan.
El primer punto (o toro) dice así:




1. La Búsqueda el Toro.

Recorro interminablemente los pastos de este mundo en busca del toro. Atravieso innumerables ríos, perdido en impenetrables perfiles de distantes montañas. Fallece mi fortaleza y se agota mi vitalidad, no encuentro el toro. En la noche sólo oigo el chirriar de las cigarras a través del bosque.


Buscamos, buscamos y buscamos. Da igual que sea un toro, amor, sexo, poder, o dinero... Vivimos con la sensación de que siempre nos falta algo. En la búsqueda de aplacar nuestra insatisfacción miramos hacia fuera, implorando por calmar esa insaciable sed.

Atravesamos por todo tipo de situaciones, dañándonos con cada una de las experiencias. A veces, por un período limitado de tiempo, llegamos a alcanzar ciertas satisfacciones. "¿Eso era el toro que buscaba?", nos decimos cuando, al poco, se deslucen los brillos, y el ansia surge de nuevo.

"No, no era el toro", respondemos amargamente, y continuamos la búsqueda un poco más abatidos, un poco más perdidos y confundidos, cada vez.
Cuando estamos deprimidos y desechos, podemos tener un momento de lucidez. Ahí, en lo que también podemos denominar "hundidos en el pantano", puede que, por primera vez, pensemos en la enorme broma que supone toda esta búsqueda inútil.

Así, en ese estado, riéndonos de nuestra propia estupidez, puede que podamos dejar de oír nuestros pensamientos llenos de deseo y apego y, de repente, escuchemos el chirriar de las cigarras a través del bosque.

Gracias a todos por estar ahí fuera, especialmente hoy a Inma, que me hizo recuperar el texto en el que baso este comentario.


4 comentarios:

Manuel (Nicarma) dijo...

Hola.
Precisamente hoy hablaba con otra persona sobre la insatisfacción que sigue a cada uno de los logros mundanos.
Me parecía que estudiar la carrera me daría la felicidad, pero no era eso. Tampoco era el trabajo, ni el coche, ni la casa, ni la pareja, ni los "amigos".
"Oir la cigarra". Me parece que ahí está la pista. Vivo y soy feliz cuando escucho, veo, huelo, toco, saboreo, pienso. Pero sin aferramiento, sin aversión. Sin crear conceptos.
Hoy me parece que he vivido y vivo demasiado en los conceptos y he dejado de estar atento a la realidad. Ya no escucho a la cigarra.
Ahora me esforzaré en escucharla, precisamente a esa cigarra que está ahí. Y no me apegaré.

Saludos. Podamos conservar un corazón feliz y tranquilo.

Juan Carlos Lozano dijo...

luis miguel:

Exelente lección. Todos y cada uno de nosotros hemos sido programados para buscar el toro, para perseguir "el becerro de oro". Y la experiencia es siempre la misma. La de descubrir que solo se trataba de "falsas promesas" y que la vida muchas veces, no hace más que jugar con nuestra ingenuidad.

Es entonces cuando sin remedio, debemos volver a casa, es decir a nosotros mismos. De donde nunca tendríamos que haber salido. La aventura y la promesa de futuras ganancias, beneficios, o logos, son todavía un arma muy util para devorarnos la vida presente. Como el burro alli vamos, en legiones, detrás de la zanahoria que han puesto hoy para motivarnos. Y cuando pasa el tiempo, y cansados nos sentamos a analizar que hemos hecho, descubrimos con pesar que este año no hemos sido más felices que el año pasado, y que en realidad en nada hemos avanzado. En consecuencia hemos perdido un año más, y una oportunidad de encontrar la felicidad.

!!! como nos gustan las "Falsas Puertas" !!!! y además !!!! como nos gusta sufrir !!!!. Aunque rara vez examinamos este secreto placer.

un abrazo desde el otro lado del mar
Juank

Bacdiras dijo...

Bellísimo Luis Miguel:
"Así, en ese estado, riéndonos de nuestra propia estupidez, puede que podamos dejar de oír nuestros pensamientos llenos de deseo y apego y, de repente, escuchemos el chirriar de las cigarras a través del bosque".
Un abrazo.

mariola dijo...

Hola a todos:
Buscamos incansablemente al toro porque siempre nos dijeron que así encontraríamos la felicidad. Desde pequeños, día a día, así nos lo venden.
La educación está basada en un sistema de premios y castigos, con lo que terminas trabajando para alcanzar ese premio, la felicidad.
Le decimos a los niños... si eres bueno, si te portas bien... te compro un kinder, en lugar de explicarles que el premio o el castigo es sentirte bien o no contigo mismo.
Llegamos así a buscar la felicidad en el huevo de chocolate, sin darnos cuenta de que hemos olvidado en el camino la satisfacción que produce haber actuado bien, saber que has crecido.
Y claro, el primer kinder es maravilloso, pero el cuarto, el quinto... trae el premio repetido y ya ni el kinder vale.
No trabajes sólo por dinero, no tengas sexo sólo por puro placer físico... no te dejes en el camino la parte mas gratificante de cada movimiento en tu vida... no te quedes dentro del hotel cuando viajes...
Muchos besos a todos