martes, 3 de marzo de 2009

Carrera de obstáculos.



Un saludo a todos desde el corazón.

En mis últimas charlas sobre el Dharma, que estoy impartiendo por Andalucía, me han preguntado mucho. Resumiré en tres las cuestiones más comunes: "¿Qué tipo de meditación me recomiendas? ¿Cómo se hace en el Chan?", o "tengo muy poco tiempo al día, ¿cuánto debo de meditar para encontrar paz y relajación?"...
Os diré que, al principio, más importante que una técnica de meditación particular, es saber reconocer los obstáculos que vais a encontrar durante la práctica.
El señor Buda dividió, para una mejor comprensión y aprendizaje, en cinco categorías los obstáculos que de una manera u otra acabarán presentándose ante nosotros. Da igual si contáis las inspiraciones, las espiraciones, si cantáis mantras o si ejercitáis complicadas visualizaciones... los obstáculos aparecerán.
Será de gran utilidad lidiar con ellos durante el período de la meditación, ya que lo importante para nuestra vida cotidiana será cuando acabemos por reconocerlos cuando aparezcan en el trabajo, con la familia, en nuestro día a día.

Este es un pilar que no me cansaré de resaltar.

Si lo que haces en el período meditativo no tiene un resultado palpable en la vida diaria... será mejor que dediques tu tiempo a cualquier otra actividad, por tu bien y por el de los demás.

Otro detalle.
Los obstáculos de los que voy a hablar no son objetos extraños a tu mente.

Son tu mente.

Me explico: como ya he comentado en los vídeos del curso "Budismo en Acción", la base del sufrimiento que te aflige va a residir en el momento en el que TÚ reaccionas ante cualquier estímulo, sea cual fuere, físico como una bofetada, o mental como un mal recuerdo.
La forma de reaccionar pasa primero por la respuesta del sistema nervioso (en forma de emoción), y se sigue por la producción de alguno de estos obstáculos en la mente.

"¿Cuáles son estos obstáculos?"

Seguro que no te van a ser desconocidos:

1. Deseo sensual. Osea: Hmmm, de repente me apetece comerme un pedazo de pastel. ¿Cómo me hago de uno?. No, mejor me levanto y pongo la televisión , que más o menos ahora debe de empezar ese programa que tanto me gusta...
2. Malos sentimientos: Rencor, odio, ira. ¿Hace falta dar ejemplos de estos obstáculos?
3. Pereza o indolencia. Ay, que mal cuerpo tengo. Creo que hoy no es buen día para meditar. Además con el día que tengo... Mejor me tiro en el sillón... Descanso un ratito más y luego medito...
4. Inquietud y preocupación. Vaya, se me ha olvidado que mañana tengo que ir a... y no he preparado.... ¿qué voy a hacer?.
5. Duda e inseguridad. ¿Pero que estoy haciendo aqui sentado? ¿Meditar? ¿Para qué?. Seguro que todo esto es una pérdida de tiempo. Anda que si me vieran... Me siento ridículo...

Pon tú mismo los ejemplo que quieras. Además como ya he escrito, estos obstáculos, o DISTRACCIONES, los vas a escuchar en tu cabeza sobretodo en tu vida cotidiana.
"¿Y qué hago cuando aparezcan?"
Lo más importante es darse cuenta de que han surgido. Nada más. El mero hecho de descubrir su juego es suficiente. Dales luz y perderán su influencia. ¡Pero cuidado! No te enojes, no te sientas frustado en ningún momento. Puede que descubras que cada minuto un nuevo obstáculo ha surgido en tu mente... ¡Y eso no es malo ni bueno!
Si te enfadas, si te entristeces... ¡estás produciendo nuevos obstáculos!. Y el juego sigue y sigue...
Un consejo: Sonríe a cada obstáculo que encuentres. Al igual que sonreímos cuando descubrimos la travesura de un niño pequeño. Crea alegría, relaja tu mente (lo notarás porque al mismo tiempo se produce una relajación del cuero cabelludo), y persevera en tu vigilancia.
Buda dijo que sus alumnos éramos conocidos como "los alegres".
Así que ¡llenemos la mente de alegría mientras practicamos!
Gracias a todos, alegres buscadores de la paz divina, por estar ahí fuera iluminando el camino.


4 comentarios:

El que corre con lobos dijo...

Hola Luis Miguel;
No practico Zen de un modo ortodoxo, y como lo practico ahora no viene a cuento.
Quería añadir que he observado que la resistencia a los obstáculos provoca una lógica contra reacción, una resistencia de estos en ser barrido. Una lucha interna. Observandolos es como desaparecen, dejándolos fluir con la corriente de la meditación. Y tienes razón sonriendo en tu corazón es como uno supera el darte cuenta de tu propias y pequeñas imperfecciones en la practica de la Meditación.
En mis practicas siempre tengo muy presente, asimilado, una conversión entre un Maestro y un alumno:
Es algo así, el discípulo le pregunta al Maestro
- Maestro ¿porque existen tantas religiones?
Y el Maestro responde
- ¡Te parecen demasiadas religiones! Tendría que haber tantas religiones como seres humanos existen.
De algún modo analógico tendría que haber tantas formas de meditación como seres humanos existen.
Recibe un caluroso apretón de manos.

Lidia M. Domes dijo...

Hermoso escrito, esclarecedor...

Gracias,

Lidia

Hada Saltarina dijo...

Me ha gustado mucho tu encantadora manera de describir esos obstáculos tan conocidos. Un abrazo, Luis Miguel

Juan Carlos Lozano dijo...

en mi blog tienes un merecido premio para ti.

Un abrazo
juank