viernes, 15 de febrero de 2008

El enfoque

Hola a todos:
No creo que descubra nada nuevo a nadie si digo que esta vida tiene una duración determinada y encima corta, muy corta. Corta porque, a mi entender, está llena de cosas maravillosas que disfrutar y el tiempo concedido es escaso e incierto, así que más me vale aprovecharlo al máximo, exprimirlo, disfrutarlo.
Tengo bastante claro que hay opciones, distintos enfoques para todo. Puedo quedarme enfadada ante las injusticias, sufriendo ante las tragedias y puedo ir más allá. Puedo ser consciente de que existen, denunciarlas, colaborar con causas justas y disfrutar lo que la vida me aporta. Mi elección es esa, no quedarme impasible ante lo malo y disfrutar lo bueno.
Pero incluso decidiendo quedarme con lo bueno y disfrutarlo, la vida no tiene compartimentos estanco. Yo elegí libremente mi profesión y me gusta, pero en muchos momentos puede volverse una tortura, colocarme ante situaciones no deseadas.
Elijo libremente disfrutar una relación cuyo final desconozco, como desconozco todos los finales y desenlaces, pero elijo disfrutarlo, llegando a ser incluso un desafío ese desconocimiento de lo que me podrá aportar.
Elijo la ropa que me pongo cada día, y asumo que puedo equivocarme y pasar frío o calor.
Cual es entonces la importancia del enfoque? Pues mucha, o toda.
Si elegí ser feliz, si me considero positiva, asumo que puedo equivocarme, asumo las consecuencias incluso los errores, pero sólo los asumo si se producen y cuando se producen.
Si el enfoque es el positivo, me tiraré de bruces al amor y si se acaba diré: "Que me quiten lo bailao". Si fuera el negativo, cada día sufriré pensando en que podría ser el último y ni amaré ni me permitiré realmente ser amada.
No defenderé honestamente a mis clientes si me dedico a pensar "y si me engañan? y si no me pagan". Si soy positiva y eso ocurriese pensaré: "más se perdió en la guerra".
Os parece lo mismo desear que me toque la lotería que no desear que no me toque? Pues no, ni es igual ni es lo mismo.

No es igual decir qué bien estoy con esta persona... que decir no quiero que esta persona desaparezca de mi vida.

No es lo mismo pensar que a gusto voy con esta chaqueta que anticipar si pasaré frío o calor, cuando a fin de cuentas, si ocurre, me la quito, me la pongo...

No anticipemos desgracias, no anticipemos injusticias ni finales desagradables. Anticipemos sólo exprimir las situaciones que vivimos, disfrutando en cada momento lo que es, lo que hay, lo que tiene... sabiendo que todo es irrepetible, y que el tiempo es incierto...

Muchísimos besos a todos.

9 comentarios:

Manuela dijo...

Querida Mariola, como filosofía de vida es buena, creo que deberíamos tomar así las cosas, pero sabes tan bien como yo, que depende de los días. Hay días que uno está inspirado y es capaz de tomar todo como viene, de no prever malos acontecimientos...
Es la vida un vaivén de olas que nos mueve a su antojo.
Pero también tiene su encanto...
Un beso, cielo.
Natacha.

Luis Miguel dijo...

Querida amiga:
Anticipar es un proceso mental que solemos hacer sin darnos cuenta, como quien dice, en piloto automático. Pero no es más que eso, un proceso, un cálculo. Evaluamos las situaciones conforme a lo que ya hemos vivido y pensamos "si una vez ya me pasó, y a fulanito también, y si en la tele oí o en el periódico leí, y si mis padres me dijeron, y la iglesia comentó..." Y con toda esta información, casi siempre caducada, pretendemos anticipar el desenlace de las situaciones de nuestra vida.
El problema quizá sea que lo hacemos automáticamente, como el respirar. Y luego le damos una importancia crucial, fundamental. Será el miedo por el hecho de no saber si habrá suelo cuando apoyemos el pié en la próxima zancada.
Pero la importancia no radica en lo que creo que pasará, sino lo que está pasando ahora, en ese mismo momento, en el instante mágico donde transcurre la vida, y cuando me pongo a pensar (entre los recuerdos y lo que creo que pasará) se me escurre de entre los dedos.
¿Será la vida un devenir de acontecimientos en el que flotamos sin control?
¿Será la vida un devenir de acontecimientos en el que sí tengamos algo que decir, algo que objetar?
Creo que sabes mi respuesta.

mariola dijo...

Hola Luis Miguel:
Sé tu respuesta y tu la mía, evidentemente.
Ya lo dijo mi amigo, "la fe no es creer lo que no se ha visto, es crear lo que no se ve".
Ahora no tengo tiempo, pero mañana contaré una historia tal y como la viví, que trata sobre estas cosas, sobre ese enfoque del que hablo.
Verás Natacha como no siempre es un vaivén.
Muchísimos besos a todos.

Pedro dijo...

Así es, Mariola, pero como dijo Ortega y Gasset, somos nosotros y nuestras circunstancias, y éstas siempre influyen, nos guste o no, en nuestro devenir por el mundo.
De todos modos, el pensamiento positivo siempre es algo que nos conducirá por mejores caminos que el negativo.
Un abrazo.

rosa de los vientos dijo...

Gracias Mariola, tu siempre has dado un enfoque a la vida positivo sin importarte lo que sufres, importándote solo lo que amas.
Te doy la enhorabuena por ese enfoque que sirve para ti y para que los demás aprendamos.
Me has ayudado.

Luis Miguel dijo...

Querida Rosa, bienvenida de nuevo.
Espero que todo vaya bien en tu vida. Ojalá pronto pudiéramos volver todos a vernos. Me alegro muchísimo de saber de ti.

mariola dijo...

Hola a todos y bienvenida de nuevo Rosa:
Ya teníamos ganas de volverte a ver. Respecto de lo que sufro, yo no sufro, o no más de lo normal.
He pasado momentos malos, de mucho dolor, es cierto, pero díme una sóla persona que no haya atravesado momentos difíciles.
He llorado mucho, pero como habrá llorado todo el mundo.
Tal vez el truco sea simplemente buscar de nuevo las ganas de reir cuando las lágrimas cesan. Hay tantas razones para ser feliz, que no voy a desaprovechar mi vida por el dolor del pasado, ni hablar.
El enfoque del que hablo es sobre el presente y mi hoy, mi ahora, es tan bueno como yo desee que lo sea, y lo veo feliz, tranquilo y enriquecedor, qué más puedo pedir?
Muchos besos a todos.

mariola dijo...

Hola otra vez:
Se me olvidaba decir algo sobre lo que dijo Pedro, en relación a esa frase de Ortega y Gasset, yo soy yo y mis circunstancias...
No estoy de acuerdo, para nada.
Mis circunstancias pueden influir, pero sólo en la medida que yo permita una u otra influencia. Intentaré explicarme.
Yo soy lo que soy y lo que saque o aproveche o me deje influir por mis circunstancias.
Puedo pasar de ellas, puedo no entrar por miedo, puedo desaprovechar oportunidades.
Puedo compartir mis circunstancias con otras personas y sacar de ellas un provecho distinto.
Yo no estoy a merced del mundo, estoy a mi merced, porque tu sabes que no todo el mundo le saca el mismo provecho a las cosas.
Sabes que, en igualdad de circunstancias, uno se hunde y otro lucha y sale adelante, uno disfruta y el otro se agobia, uno anticipa un resultado incierto y en base a ese resultado actúa y otro se deja sencillamente fluir.
Creo que dejar a las circunstancias la responsabilidad de nuestro devenir por la vida es eludir la nuestra...
Muchos besos a todos.

Pedro dijo...

Querida Mariola, tienes razón en todo lo que dices, pero debes comprender que no todo el mundo tiene la capacidad intelectual para comprender estas cosas que tú tienes, ni todo el mundo nace en un lugar donde pueda gozar de libertad para decidir su propio camino, ni todo el mundo tiene la condición genética, entorno social o la educación que hayas podido tener tú para llegar a las conclusiones tan claras a las que llegas. En tu caso, y en el de muchos otros, puede que esas circunstancias no sean tan determinantes, pero por desgracia existen millones de personas totalmente condicionadas por sus circunstancias particulares, ya sean genéticas, sociales, medioambientales, etc.

En fin, a lo que iba; resulta que me he permitido invitaros a ti y a Luis Miguel a un jueguecito en el que me han metido, que consiste en enumerar ocho cosas que os gustarían hacer antes de morir. El resto está en mi blog. Echadle un vistazo si os apetece.
Un abrazo a todos.