lunes, 28 de julio de 2008

El arte de la espada.

Un saludo a todos de todo corazón.
Hoy os traigo una antigua historia japonesa. Decía más o menos así:
Matajuro Yagyu, hijo de un célebre Maestro del sable, fue renegado por su padre quien creía que el trabajo de su hijo era demasiado mediocre para poder hacer de él un Maestro. Matajuro, que a pesar de todo había decidido convertirse en Maestro de sable, partió hacia el monte Futara para encontrar al célebre Maestro Banzo. Pero Banzo confirmó el juicio de su padre:
- No reunes las condiciones.
- ¿Cuántos años me costará llegar a ser Maestro si trabajo duro? - insistió el joven.
- El resto de tu vida - respondió Banzo.
- No puedo esperar tanto tiempo. Estoy dispuesto a soportarlo todo para seguir su enseñanza. ¿Cuánto tiempo me llevará si trabajo como servidor suyo en cuerpo y alma?
- ¡Oh, tal vez diez años!
- Pero usted sabe que mi padre se está haciendo viejo, pronto tendré que cuidar de él. ¿Cuántos años hay que contar si trabajo más intensamente?
- ¡Oh, tal vez treinta años!
- ¡Usted se burla de mí. Antes eran diez, ahora treinta. Créame, haré todo lo que haya que hacer para dominar este arte en el menor tiempo posible!
- ¡Bien, en ese caso, se tendrá que quedar usted sesenta años conmigo! Un hombre que quiere obtener resultados tan deprisa no avanzará rápidamente - explicó Banzo.
- Muy bien - declaró Matajuro, comprendiendo por fin que le reprochaba su impaciencia - acepto ser su servidor.
El Maestro le pidió a Matajuro que no hablara más de esgrima, ni que tocara un sable, sino que lo sirviera, le preparara la comida, le arreglara su habitación, que se ocupara del jardín, y todo esto sin decir una palabra sobre el sable. Ni siquiera estaba autorizado a observar el entrenamiento de los demás alumnos.
Pasaron tres años. Matajuro trabajaba aún. A menudo pensaba en su triste suerte, él, que aún no había tenido la posibilidad de estudiar el arte al que había decidido consagrar su vida.
Sin embargo, un día, cuando hacía las faenas de la casa, rumiando sus tristes pensamientos, Banzo se deslizó detrás de él en silencio y le dio un terrible bastonazo con el sable de madera (boken). Al día siguiente, cuando Matajuro preparaba el arroz, el Maestro le atacó de nuevo de una manera completamente inesperada. A partir de ese día, Matajuro tuvo que defenderse, día y noche, contra los ataques por sorpresa de Banzo.
Debía estar en guardia a cada instante, siempre plenamente despierto, para no probar el sable del Maestro. Aprendió tan rápidamente que su concentración, su rapidez y una especie de sexto sentido, le permitieron muy pronto evitar los ataques de Banzo, el Maestro le anunció que ya no tenía nada más que enseñarle.
¡Qué historia más reveladora!, ¿verdad?
Una vez más el viejo lema de: no pienses, ¡actúa! Cuanto más te preocupes, cuanto más esfuerzo mental quieras poner a las cosas, más se complicarán. Al igual que Matajuro, cuanto más trabajo quieras invertir, sobretodo trabajo mental, más tiempo tardarás, serás menos resolutivo.
Examina la sensación de desasosiego que te embarga cuando tienes que hacer alguna tarea que te disgusta. Comprueba como pierdes el tiempo dándole vueltas, examinando las maneras, planificando una estrategia que muchas veces nunca llega a buen puerto, ¡Mucho cuidado!, que no te estoy pidiendo que nuevamente pierdas el tiempo en cavilaciones. Sólo me gustaría que permanezcas consciente del momento en que el desasosiego hace su aparición. Sé tu propio testigo. Observáte pensando, imaginando... y ¡corta todo ese ruido de fondo de raíz!
Lánzate al trabajo, a la tarea que tienes que te toca y no pienses tanto. Mejor, no pienses nada.
Al final, ¿que enseñanza le impartió el Maestro Banzo? Creo que no perdió el tiempo en grandes disertaciones sobre el arte de la espada, sobre los tipos y formas de hoja, sobre las mejores estrategias, posturas y katas...
¡Paparruchas!
El Maestro, y éste Banzo debió ser un maestro de verdad, dejó la mente a un lado, y le ofreció el arte, directo y puro. Atacar y defenderse, ese era todo el misterio. Nadie hablaba, sólo un fugaz e intenso intercambio de golpes.
¡Qué historia más reveladora!
Gracias a todos por estar ahí fuera.

10 comentarios:

Pedro dijo...

Una gran historia. Si hay algo que de verdad me gusta de la filosofía oriental, es la forma tan original que tienen de divulgar sus enseñanzas, con historias tan geniales como esta. Nada como el ejemplo para aprender de una vez.
Con tu permiso, me guardo el relato para mi colección.
Gracias y un abrazo.

sky-walkyria dijo...

en un corte de espada, brilla el aire, el acero o la sangre?

si te parece, echa una ojeada a mi post "silencio",
igual te suena,

saludos desde "ahi fuera"

Luis Miguel dijo...

Sky-walkyria, gracias por tu comentario y bienvenida. He leído tu post "silencio" y me ha parecido excelente. Con tu permiso pondré un link a tu blog desde éste.
Dices que si en un corte de espada brillaría el aire, el acero o la sangre... Es la mente observadora, amiga mía, quien brilla. La mente.
Gracias por estar ahí iluminando el camino.

mariola dijo...

Hola a todos:
Luis Miguel, parece como si me hubieras estado observando por un agujerito para escribir esta historia.
Si supieras cuanta energía pierdo, cuanto tiempo y esfuerzo en pre-ocupaciones inútiles y cuanto sufrimiento conlleva...
El único avance hasta ahora es que antes ocurría de forma automática, no era consciente. Ahora al menos, soy mi propia observadora y aunque tarde algún tiempo, soy capaz de ver en qué momento nace el desasosiego y cortar el ruido de fondo de raiz, con esfuerzo por la indecisión, pero poco a poco lo consigo, acorto esos tiempos...
Muchísimos besos a todos.

REIKIJAI dijo...

... Hermoso relato ... "el estar ATENTO" ... sacar los ruidos ...
retirar del vocabulario el voy ... por el hago ...mas vuelta se da mas tediosa la situacion... trabajo dificil ... pero no imposble ... este aprender a observarse ... esta practica me fue enseñada ... por un maestro de cuarto camino ... Gracia Luis Miguel ... Gracias por tu bondad ... tu humildad ... por tu Dom de Gente ... Sos un Gran Maestro ... al Igual que Pedro ..."Siempre digo no somos Maestros de nada ... somos alumnos de la vida"... Gracias mis queridos colegas ... Te dejo un Beso ... Les dejo un Beso ... Silvi.

amigoplantas dijo...

Buenísimo de verdad

Me recuerda el sistema de entrenamiento en karate que enseñaba un único "kata" durante largos años, sin permitir agregar ni una sola técnica más

O el sistema de tiro con arco que imposibilita al alumno a lanzar la flecha durante largos años

sky-walkyria dijo...

amigo,
ahi fuera,
si hubiera fuera

sigue el viento soplando del este
pero nada se mueve

saludos

Juan Miguel dijo...

Un saludo.
Interesante blog. Me ha gustado, más no digo, porque sería ego puro, alimento de la mente.

Maria dijo...

Solo tenemos el momento presente y su realidad, parece sencillo pero puede costar toda la vida aceptarlo. Esta magnífica historia lo ilustra perfectamente. Me encantó tu blog, seguiré leyendo. Saludos y enhorabuena por tu blog que añado a mi lista de blogamigos si no te parece mal.

Jamyang Khyentse dijo...

Ahora es el ahora, el momento es la lluvia en mis ojos y mis pensamientos congelados frente a mi, vislumbrando la eternidad... Fue un momemnto,sólo un momento ó acaso una emoción tan profunda que engaño mis sentidos. Ahora no hay nada ahí afuera, sólo mi vida paralizada en el latir de mi corazón.

Treinta y cinco años y mi vida sólo vale unos segundos......

Sentado frente al televisor, como si de una parodía se tratase, "cinturón rojo" se visualizaba ante mis ojos y entonces....ya no recuerdo, mi vida paso como un relampago sobre mi mente y se paró en seco; entonces unas lagrimas rodaron por mi cara y como si de un rio se tratase arrastraron mi vida y mis pensamientos y de pronto.... vi las miserias de la vida, las injusticias, el sufrimiento, la locura y el engaño de la vida de los seres humanos.

Ahora estoy aquí, sólo aquí, letra a letra, paso a paso, yo solo y desde mi cima, la más alta del mundo lo veo todo, absolutamente todo y que belleza.....

Sólo puedo dar las gracias por este momento.

"Por el poder y la verdad de esta práctica, para que todos los seres de este mundo estén libres de pena y de las causas de la pena, para que todos los seres del mundo tengan la felicidad y las causas de la felicidad, para que no se separen nunca de la felicidad sagrada en la que no hay sufrimiento alguno y vivan en ecuanimidad sin demasiado apego ni demasida aversión y vivan creyendo en la igualdad de todo lo que vive.

I shin den shin
BJ