miércoles, 25 de febrero de 2009

La respuesta fácil

Hola a todos:
En la anterior entrada de Luis Miguel nos planteaba a todos una pregunta, y aún a riesgo de contestar demasiado pronto, quería expresar lo que he estado pensando desde que la leí.
Cual es nuestra función? la del ser humano?
Supongo que la primera respuesta que nos aparece en la mente, la respuesta fácil, es la de asociar nuestra función al hecho de dejar una huella, que nos recuerden nuestros allegados por alguna cosa que hayamos realizado.
A estas alturas de la civilización donde la penicilina ya se descubrió, se pisó la Luna hace muchos años y la cocacola es centenaria, poco vamos a aportar al mundo e iluso resulta pretender un recuerdo en los libros de historia o ciencia.
Si cerramos el círculo de pretendido recuerdo a quienes nos conocen de forma directa, padres, hermanos, amigos, compañeros de trabajo, vecinos... idem de lo mismo. Soy una abogada más de los mas de mil que ejercen en mi ciudad, muy querida para mi familia y amigos (seguramente poco objetivos) y una desconocida para mis vecinos.
Significa eso que nadie me recordará cuando abandone esta forma física actual? Seguro que no porque yo recuerdo a quienes ya se fueron.
Es posible que mi función (si alguna vez descubro cual es) esté relacionada con el recuerdo futuro? y por qué futuro? por qué no ahora? y por qué mi función tiene que relacionarse de algún modo con si los demás la reconocen o no? si me rodeo de insensibles ya no la cumplo?
Por aquí no parece que vaya bien, por aquí no voy a llegar a ningún tipo de respuesta sensata, evidente. Lo miraré desde otra perspectiva.
La pregunta era sobre la función del ser humano, por qué circunscribir la respuesta a mí sola?
Si pienso en los demás, me va a ocurrir lo mismo. Los aprecio mas o menos según lo que me aporten? Seguramente sí, aunque el hecho de que me aporten mas o menos, poca o ninguna relación tenga con que cumplan su función.
Y si me lo planteo respecto de tooooda la humanidad, entendida como un todo, todos los seres humanos relacionados? Ya la cosa se complica, no estamos acostumbrados a prescindir de nuestra identidad de gotas únicas para permitir sin más que se fundan en el gran océano. Pero lo intentaré.
Ese gran océano tiene una gran capacidad de amar, pero no lo hace, o no todo lo que debería. Ese gran océano, a menudo, se deja contaminar por el odio y destruye todo cuanto está a su alcance.
No quiero dar una visión pesimista, porque tengo claro que el océano es vida, es oxígeno para el mundo, forma las nubes que con su lluvia riegan los bosques y los campos, es el hogar de los peces, la erosión que da forma a los acantilados.
Me quedaré con esa función. Amarlo todo, para oxigenar, dar abrigo, ayudar, dar agua. Sencillamente formar parte del ciclo de la vida.
Por qué pensar que nuestra función es distinta de la de los otras seres que pueblan el planeta? Por qué nos vemos distintos y superiores? Y si solo nos miramos como una pequeña pieza de ese gran engranaje?
Creo que seguiré pensando... y sintiendo...
Muchísimos besos a todos.

5 comentarios:

Luis Miguel dijo...

Templado, templado...
¿Será que la identidad, a la que me quiero agarrar con ahínco, vale para algo en esto de la función primordial?
¿Es necesario querer crear una impronta, una huella en las generaciones futuras?
¿Quién siente el pesimismo del que hablas?
¿Por qué siente pesimismo, de qué tiene miedo?
Como te he dicho antes, no son preguntas que necesiten una respuesta concisa y racional.
Pero qué bueno es que anden por ahí dando vueltas...

Juan Carlos Lozano dijo...

bueno, la función más obvia que yo veo en este instante, es "estar por ahi, pensando, sintiendo,y eligiendo caminos". Esa me parecio humildemente tu función, al menos en este escrito.

un abrazo desde el otro lado del mar.
Juank

mariola dijo...

Hola otra vez:
Esa identidad a la que me quiero agarrar con ahínco, sólo vale para no pretender que los demás hagan algo que yo no hago.
Me refiero a que cómo pedir que la humanidad se ame si yo no soy capaz de hacerlo? Lo que no implica que si yo lo hago tenga ningún derecho a exigir que la humanidad lo haga.
Respecto de las huellas, sólo es una ilusión. Los grandes descubridores, los grandes pensadores... de la mayoría ni sabemos sus nombres. Seguro dejaron más huella en nosotros las palabras amables y sabias de nuestros abuelos.
Pero supongo que al plantearnos cual es esa función primordial, tenemos la tendencia a creer que hemos nacido a esta vida para hacer algo importante, cuando en realidad lo mas importante de la vida es simplemente vivirla.
Muchos besos

Pedro dijo...

Complicado debate el que planteas, Luis Miguel.
No creo poder enriquecerlo mucho, pero sí que espero enriqucerme yo con él en algo.
No tengo ni idea de para qué estoy en este mundo, quizás para nada en concreto, o quizás habrá que pensar como aquel que dijo que mientras estemos vivos, nuestra misión en este mundo estará aún por cumplir.
No sé, no sé.

Abrazos para todos.

Luis Miguel dijo...

La respuesta que se pretende crear, no se puede contestar con la razón. Porque simple y llanamente, el intelecto no posee las suficientes herramientas para poder lidiar con el problema.
Quizá os ha sucedido, quizá no. Pero lo normal, al principio, es sentir que de alguna manera, la respuesta está muy cerca, "en la punta de la lengua".
Como he dicho antes, esta reflexión es de suma importancia, y merece mucho la pena andar rumiándola y explorándola.
Ocurre también con frecuencia, que preguntas como éstas, llamadas en chino "hua t´ou", provocan reacciones del ego bastante importantes. Cuando el ego se sente amenazado inmediatamente nos lo hace saber.
Cuidado, todo esto no significa que no exista una respuesta. Claro que la hay.
Pero hace falta seguir invetigando.
Y perseverar, perseverar y perseverar...