domingo, 8 de febrero de 2009

El ODIO.


Un saludo todos de todo corazón.
¿Porque guardas tanto odio dentro de tu corazón?
Es muy cierto que las personas acostumbramos a ver el mal ajeno, olvidando que, muchas veces, estamos proyectando aquello que más nos molesta. Es por eso que las personas que sufren de un profundo odio, enraizado muy adentro, no pueden soportar las muestras de ira y de cólera de los demás.
¿Porque guardas tanto odio dentro de tu corazón?
Quizá has olvidado que no se trata más que una reacción de tu cuerpo a una situación, a un recuerdo, a unas palabras, que hace mucho tiempo te hicieron sufrir. Que, en realidad, ese sentimiento que tanto daño te hace durará muy poco tiempo. Y que muchas veces serás tú mismo, querido amigo, el que perpetuarás su propio dolor recordando una y otra vez lo que te hizo sufrir.
¿Porque guardas tanto odio dentro de tu corazón?
Es posible que mucho de lo que hayas aprendido a través del daño y de las malas experiencias, no te sea tan útil como piensas. Como bien conoces, es el trabajo de nuestra mente, por su naturaleza, el evitar que nos hagan daño. Pero lo que quizá no sepas es que todo aquello que nos ha curtido, a base de crear reglas de comportamiento y formas de interrelacionarnos, puede estar también equivocado. Y al final, en vez de evitar el dolor nos provocan una y otra vez más sufrimiento.
¿Porque guardas tanto odio dentro de tu corazón?
Aunque, como te puedes imaginar, somos totalmente responsables de lo que pasa por nuestra mente, y por ende de nuestro odio, es muy cierto que no nos podemos responsabilizar de la mente de los demás. Entonces, sería muy lógico que me preguntases, ¿qué es lo que debo hacer cuando aún que yo sea pacífico me encuentre con personas que no lo sean? Cuando alguien te provoque repulsa con sus palabras o sus actos, puedes preguntarte ¿qué o quien es el que sufre el odio? ¿Qué es lo que defiendo, quién se siente herido? Más que perderte en lo que te han hecho, medita seriamente en por qué te sientes así. A veces, es inevitable en nuestra relación social encontrar ciertas personas con tendencia a dañarnos. No te ancles en el odio, o en la forma de hacerles pagar tu sufrimiento, sino simplemente retírate y déjales pasar como las nubes cruzan el cielo azul. Es inútil razonar con ellos, e intentar una y otra vez hacerles cambiar su punto de vista. Simplemente hazte a un lado.
¿Porque guardas tanto odio dentro de tu corazón?.
El odio es una reacción de tu sistema nervioso, libera multitud de sustancias nocivas para tu cuerpo. Te intoxica psicológica y físicamente. Nubla tu juicio. Erra tu percepción. Envenena tu lengua. Te hace torpe, y como seguramente ya has aprendido, el odio sólo lleva a más odio. Nunca esperes recibir otra cosa que odio a cambio del tuyo.
¿Todo esto significa que no pudo defenderme? No. No, claro que no. Pero hay una gran diferencia entre quien evalúa una situación embriagado por el odio y quien reacciona con un corazón carente de él. Quizá, como te he dicho, sólo haga falta echarse a un lado. Quizá haga falta algo más. Pero sea lo que sea que tengas que hacer hazlo con el corazón limpio, y teniendo muy en cuenta que el dolor sólo traerá más dolor.
El amor es la clave. Y a veces es amor también, y eso lo saben los educadores, el apartarse de alguien que nos daña para esperar que recorra su camino y quizá, llegado el momento de madurez, vuelva nuevamente nosotros..
Gracias a todos por estar ahí fuera llenando de amor vuestros corazones.

9 comentarios:

marta dijo...

Como siempre, tus escritos son como un gran vaso de agua fresca en el desierto.

Yo también creo que hay que hacerse a un lado frete al odio. Bastante tiene el que siente odio, quemándose en sus propias brazas para que le echemos más leña al fuego.
Un abrazo.

Maru dijo...

Gracias a Dios yo aprendí que el odio no me lleva a ninguna parte, así que no odio a nadie.

Namasté

Manuel (Nicarma) dijo...

Geshe Langri Tangpa dice en sus Ocho versos para transformar el pensamiento:
6.- "Cuando alguien a quien he beneficiado y en quien he depositado una gran confianza, me maltrate y dañe, practicaré considerándolo como mi supremo maestro".
El trato que nos dispensan los demás nos ofrece la oportunidad de aprender sobre nosotros mismos, sobre nuestras reacciones; de cultivar la paciencia.
Cada interacción con otro ser consciente nos permite desarrollar nuestro "yo" superior.
Permanezco atento a mi mente en cada momento para descubrir mis puntos débiles y así saber donde debo practicar más, donde concentrar mis esfuerzos.

Ojalá podamos conservar un corazón tranquilo y feliz.

Luis Miguel dijo...

Un saludo desde el corazón.
Queridas Marta y Maru:
Gracias por vuestras palabras.
Querido Manuel, gracias a ti también y bienvenido.
Con vuestro permiso, haré sólo una puntualización:
Todo está en la mente. Por lo cual mi papel debe de ser prestar atención a lo que experimento momento a momento, la que reacciona a los estímulos que recibo. De ahí viene mi propuesta para que en los instantes que vuestra mente experimente odio, las preguntas correctas para hacerse sean del tipo: ¿qué o quién es el que sufre el odio? ¿Qué es lo que defiendo, quién se siente herido?, en vez de provocar una serie de lamentaciones sobre el caso particular que nos trata de herir.
Huir del odio no es realista. Es un sentimiento, y como tal somos sensibles de experimentarlo.
Evitar, o mejor dicho, no tratar activamente de cambiar a las personas que muestran malos hábitos con respecto a nosotros, es una cuestión práctica.
¡Todo está en la mente!
Gracias por estar ahí fuera.

Manuel (Nicarma) dijo...

Agradezco la puntualización que es de gran utilidad como elemento de práctica en la interacción diaria con los demás seres conscientes.
La atención plena es difícil de conseguir y viene bien una estrategia oportuna para enfrentarse al surgir de los pensamientos insanos.

Aprovecho la ocasión para congratularme de la oportunidad que tenemos de disponer de un miembro ordenado del budismo Chan Hsu Yun, aquí en España.
Gracias Rev. Fa Shan Shakya por compartir sus conocimientos.

Manuel.

mariola dijo...

Hola a todos:
Hace ya varios días leí por vez primera esta entrada, que me encantó, y me hizo pensar, reflexionar...
El odio afecta fundamentalmente a quien lo siente, nublando su entorno, privándole de su lucidez y añadiría que apartandole de la felicidad.
Y también lo sufren quienes le rodean.
Cuando entras en ese círculo, el del odio, todo es gris y desapacible, pero, exactamente, qué odiamos?
Creo que fundamentalmente, se odia lo que se envidia.
Odias la paz porque ansías tenerla, no la consigues y envidias a los serenos.
Odias a los que se aman porque tu odio cierra tu corazón, pierdes tus nobles sentimientos y envidias a quienes conservan intacta su capacidad de amar.
Odias lo que ves en los demás, lo que envidias de ellos.
Odias aquéllo que perdiste, y lo que crees que no conseguirás.
Y dentro de esa maraña que a cada momento crece, resulta imposible ser feliz.
Sé por propia experiencia que ante una injusticia en propia carne, se genera rabia, y que de la rabia al odio sólo hay un pequeño paso.
Pero también he comprobado que ese paso, se puede desandar con la misma facilidad con la que inconscientemente se recorrió.
Para que el odio no nos domine y gobierne y sobre todo, para que no nos impida disfrutar de todo aquéllo que nos brinda la vida.
Ese paso, esa salida del círculo del odio, sólo necesita para darse un poco de amor, hacia los demás y hacia nosotros mismos.
Muchísimos besos a todos.

Anónimo dijo...

buenas la verdad que buscando algo sobre el odio me encontre con esto y me encanto proqeu sentia y estoy intentando no odia a un tipo que le pega a mi hermana es muy doloroso pero me di cuenta que el odio solo me hace danho a mi

Chelo dijo...

Muy buenos comentarios que hacen reflexionar, yo en estos momentos estoy pasando por algunas dificultades y la verdad que siento rencor y odio contra mucha gente que se ha portado mal conmigo especialmente con mi familia, soy consciente de que este sentimiento solo me afecta a mí, pero me es muy difícil sacarlo de mi corazón y mi mente.

Saludos

Anónimo dijo...

es dificil