miércoles, 11 de junio de 2008

Una palestra amigable

Un saludo a todos de todo corazón.
Esta semana he dado una pequeña charla de introducción al budismo. En el encuentro, que más que una palestra fue una distendida conversación entre un grupo de amigos, surgieron dos preguntas muy interesantes.
Una de ellas fue "¿Por qué meditar? ¿Por qué realizar esa práctica exactamente?" La otra diferente, pero viendo los tiempos que corren muy acertada fue: "¿Por qué, si el budismo no debe considerarse una religión propiamente dicha, se establecen patrones morales de conducta?". O dicho de otra manera, por qué se debe de hacer el bien en ausencia de un dios o algo parecido que nos juzgue.
Me encantó poder responderles y ahora, si os parece, lo haré aquí también. No con ánimo de que "os paséis al budismo", no. Pero quizá estas letras os puedan servir también de ayuda en vuestras creencias.
¿Por qué meditar? ¿Por qué realizar esa práctica exactamente?
En tibetano la palabra meditación se denomina gom, y significa "familiarizarse". Las prácticas de meditación del budismo nos llevan todas ellas a un mismo fin, que es el fin del sufrimiento. Para ello debe producirse un cambio en nuestra forma de manejar nuestra mente, un cambio muy significativo. A través de los años, y de la práctica se demostró que la mejor manera de conseguirlo sería a través de pequeños ejercicios o técnicas, creadas para que nos vayamos familiarizando paso a paso con las diferentes etapas del camino. Así que el fin último de la práctica no es la meditación como se cree comúnmente. Sino ir provocando esos cambios, y que éstos continúen después de la sesión de meditación. Digamos algo así como que el principiante necesita meditar de una manera regular y demás, para "sentir". Mientras que el experimentado ha adquirido la experiencia mental necesaria y "la siente" continuamente mientras respira, camina, come, se divierte, no habiendo diferencia entre su vida y el estado meditativo.
La meditación es una práctica con un fin determinado. Una vez conseguido ese fin, la técnica ya no nos sirve porque ha cumplido su cometido. "Tras cruzar el río, dejamos la balsa en la orilla, no cargamos con ella por el bosque de juncos".
¿Por qué establecer patrones morales de conducta?
O mejor dicho, ¿por qué empeñarnos por ser buenos si en el budismo no hay una tierra prometida, un dios juez, ni nada de eso? Esta pregunta me gustó bastante y es muy fácil de responder. Se trata de la ley natural del karma o de la causa y efecto, como también se la conoce. Todo lo que hacemos, decimos, y pensamos es un pedazo de energía que "lanzamos" al exterior. La leyes naturales se componen de un delicado equilibrio entre opuestos, que muchas veces no son más que caras relativas de la misma moneda. Todo aquello que emitimos repercute, "la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma", provoca una respuesta, y tal y como dice una de las leyes físicas de Newton: "toda acción provoca una reacción de igual magnitud y en sentido opuesto" O como reza el dicho popular: "quien siembra vientos, recoge tempestades".
Si podemos escoger, apelemos a la lógica, ¿para qué complicarme la vida haciendo las cosas de una manera que más tarde o más temprano sólo va a traerme problemas y más problemas?. O visto desde otro punto de vista, ¿por qué no hacer las cosas de la manera más beneficiosa para mi, para los míos, y para todos los seres?
Muchas veces el problema empieza porque en la sociedad moderna no sabemos qué es lo más beneficioso. El viejo tema del consumismo, del poder, del sexo y todo eso. Ya lo hemos tratado más de una vez en este blog, ¿verdad?
En definitiva, ¿porque regirnos por unos patrones morales de honestidad, amor, bondad, caridad, perdón, y demás? Porque los beneficios son enormes, milagrosos. Y no por que lo diga esta persona, porque lo digan escrituras más o menos sagradas, un santón, lama o sacerdote. Sino porque lo hemos experimentado, lo hemos saboreado, y tras años de sinsabores, de dolor, y de decepciones, quizá hayamos descubierto que la pureza estaba en el único sitio donde se nos había olvidado mirar.
Dentro de nosotros.
Gracias a todos por estar ahí fuera.

10 comentarios:

Jiramonocangufante dijo...

Hay una gran razón por la que apelo a que la Educación siempre es la base de toda sociedad. Una sociedad desinformada, mal informada, ignorante o desinteresada...siempre girará en torno a la verdad...pero jamás penetrará en ella.
Mañana temprano seguiré con mi reflexión acerca de este tema. Me gusta mucho tu estilo, tus inquietudes y tu forma de plantearlo.
Un abrazo,
Volveré temprano
Ximena

mariola dijo...

Hola Luis Miguel:
Me hubiera encantado asistir a esa charla, seguro fue muy interesante.
Sobre la segunda pregunta te diré que, sin necesidad de que nadie me marque el camino, sin directrices externas, yo siempre intento actuar bien, hacer el bien, dar amor, amistad, ser tolerante, respetar, perdonar...
Por qué? Pues porque es mucho mas gratificante hacer el bien que hacer el mal. Porque la sonrisa de un amigo al que haces un regalo no tiene precio, porque la carita de un niño cuando le abrazas tampoco, porque cuando escuchas a alguien que sufre y alivia su dolor, cuando le pones tu hombro, te engrandece, porque hacer felices a los demás es realmente barato... con independencia de que además, de ellos recibirás lo que previamente diste.
No necesito amenazas de infierno ni de condenas eternas.
No quiero el cielo en otra vida, me gusta tenerlo en esta, y lo tengo cada vez que, en alguna medida, participo en la felicidad de alguien, o le ayudo a superar un mal momento.
Muchísimos besos a todos.

anamorgana dijo...

pROFUNDO ESCRITO EL TUYO. HACER EL BIEN SIEMPRE NO PARA GANAR EL CIELO SI PARA ESTAR BIEN EN ESTE, ESO ES LO QUE CREO YO. AUNQUE AVECES DIFICIL DE PRACTICAR POR EMPEÑARNOS EN ALGO QUE NO ESTÁ A NUESTRO ALCANCE CONSEGUIR. SALUDOS
anamorgana

Luis Miguel dijo...

Querida Anamorgana, a la hora de hacer el bien, ¿qué es lo que no está a nuestro alcance?
Me explico: muchas veces hacer el bien puede parecer complicado. Pero eso es porque lo juzgamos desde nuestro punto de vista. Imagina que en un fervor generoso le compro un pastel a un chiquillo de la calle, que luego resulta ser diabético. Sería como el mono que sacaba al pez fuera del agua porque pensaba que el pobre se estaba ahogando...
Hacer el bien no es seguir un patrón moral pre-establecido, sino el uso cosciente del respeto a los demás, del intento de no dañar, siempre en el marco del sentido común.
Muchas veces fallaremos por el hábito que poseemos en otras "perversiones", como la ira, la codicia, la envidia, la crítica destructiva, la ambición, los celos, etc... Ahí es donde tenemos que trabajar.
Nadie dijo que fuera fácil.
Pero no es imposible.

Pedro dijo...

También a mí me hubiese gustado estar en esa charla; debió de ser muy interesante.
Estoy de acuerdo con todo lo que dices, sólo me resta una duda: Cuando dices que la práctica de la meditación no es necesaria una vez que se ha conseguido ese estado meditativo permanente. ¿Por qué los monjes la practican durante toda su vida?
Yo llevo unos tres años meditando y debo decir que estoy muy contento; esa práctica ha aportado a mi vida serenidad, lucidez, humildad y un sinfin de sentimientos positivos derivado de todo ello.
Un fuerte abrazo a todos.

Luis Miguel dijo...

Un saludo a todos de todo corazón.
La plática en cuestión se realizó en mi tierra natal, en badajoz, dentro del marco de una semana cultural, invitado por unos amigos. No fue nada de especial, porque quien os escribe tampoco tiene el nivel suficiente. Pero, como escribí, se realizó en un marco muy íntimo y agradable, gracias a la magnífica disposición de los asistentes.
Amigo Pedro, ¿por qué crees tú que los venerables monjes meditarán toda su vida?
Hay múltiples respuestas. Hay una gran cantidad de monjes "recitadores", cuya evolución queda estancada.
El camino es tan amplio como las diferentes mentalidades de las personas, por lo que muchas son las técnicas posibles. No sé si daría una vida entera para experimentarlas todas.
A mi, personalmente, la respuesta que más me gusta es ésta: Me consta que hay algunos monjes, rimpochés en el sentido extricto de la palabra (rimpoché=precioso o de incalculable valor en tibetano) cuya humildad les permite continuar practicando, y enseñando el camino con su ejemplo, a los demás. El realizado en verdad medita despierto, sentado, en el cuarto de baño, o sentado en la sala de meditación.
Dice un antiguo proverbio zen:
"Cuando era novicio cargaba con el agua, cortaba leña, y limpiaba la cocina. Ahora una vez alcanzada la maestría, cargo con el agua, corto la leña, y limpio diligentemente en la cocina".
Gracias a todos por vuestros valiosos comentarios.
Estáis siempre en mis oraciones y bendiciones.

Jiramonocangufante dijo...

Puede resultar fácil hacer el bien para quien ha tenido una impronta de ello. Para quien ha recibido en carne propia la bondad entregada por otros. También puede ser bueno y hacer el bien quien logra hacer conciencia de ello, porque de alguna manera alguien (madre, padre, maestros, abuelos, etc.) le han hablado de lo bien que se está en el Bien. Y lo mal que se puede estar en el Mal.
Pero...qué hacemos para enseñar el Bien a quien ha sido maltratado desde su vida intrauterina, un hijo no deseado crece en el vientre materno con magulladuras ya, luego muchos dicen por ahí lo bueno que es no abortar y lo divino que es dar vida...pero, qué clase de vida?...una vida que no merece ser vivida, parece....una vida que no desearíamos para los nuestros ni para nosotros. Cuando somos buenos?...cuando somos malos?...cuando la conciencia es bondadosa?...Yo siempre estoy soñando con encontrar el camino a la Verdad, pero a veces la señalética me engaña...y me encuentro con caminos que ocultan la Verdad y que añaden además mucha maldad. En qué se inspira el hombre cuando legisla?...en que puede caer en la misma falta que sanciona?...o en que se debe ser implacable con la equivocación?...Cuando un hombre hace el mal?...cuando es espectador indiferente?, cuando actúa violentamente contra el mal?...Cuando no enseña todo lo que sabe?...cuándo?.
Para las buenas personas los caminos tal vez no sea necesario marcarlos, pero, nos importan las buenas personas?, no creo...las buenas personas son parte del grupo que desea que el Bien se imponga sobre el Mal en la Tierra. Luego, las que nos preocupan son las otras, las que SI necesitan el punteado que les lleve por el buen camino. Y cómo llegamos a ellas?...creo que por la Educación.
Una Educación bien pensada. Que forme hombres de bien. Que enseñe qué es la Justicia y qué es la Verdad. Sin colores políticos ni religiosos. Sino la Verdad. Porqué no ha funcionado bien este mundo?...porque nadie habla de lo que debe hablar, porque la voluntad es algo que no se cultiva...porque el respeto no se enseña como virtud sino más bien como una debilidad.
Los hombres atractivos siempre tienen imagen de delincuentes, agresivos, a medio afeitar, fumadores, alcoholizados, mujeriegos, violentos, fríos e insensibles. Eso es lo que quiere la publicidad decirnos a las mujeres, que esos hombres son los que nos haran felices. Y no tocamos nunca el tema de la ternura masculina, la bondad del hombre para con los animales y los niños...Somos juguetes de una gran empresa que lucra con nuestras debilidades femeninas. Y a ustedes, los hombres, les dice que las verdaderas mujeres son pechugonas, caderonas, chasconas y nada disimuladas a la hora de mostrar su piel. Lo cual me parece que nos pone en un lugar debajo de nuestras capacidades, y cuando no cumplimos esos parámetros acabamos siendo las inseguras, frígidas, nada atractivas representantes del sexo débil. Cuando debería darse importancia a la bondad, la empatía, la gracia y la lealtad...más que a cualquier otra cosa.
No hacemos conciencia de cómo se convive con la felicidad, porque nos han educado por siglos que la felicidad es otra cosa. Es materialismo, belleza física y éxito social. Cuando descubrimos que no es eso?.. cuando ya hemos comprado de todo y no nos hizo feliz, cuando hemos hecho todas estas cirugías en busca de la eterna juventud, hemos rellenado todo lo vacío y levantado todo lo caído...y no nos hizo feliz....y finalmente, el éxito y los logros profesionales se han ido junto con el dinero y la belleza...allí, en nuestras soledades, recién nos damos cuenta que hemos vivido una vida equivocada...que nunca pensamos en que lo más importante a la hora de vivir era dar...dar con el alma...dar con pasión...dar amor, mucho amor...sin pensar en recibir nada de vuelta.
Pero, eso se enseña. No lo aprende sólo el hombre. La verdadera Educación es la encargada de hacer pueblos alegres o belicosos...generosos o abusadores...la verdadera Educación que llega a todo un grupo etáreo sin distinciones hará un mundo mejor. Enseñar a amar. Enseñar a amarse. Enseñar a cuidar. Enseñar a recibir y a dar amor.
Los maestros de todo el mundo deberían MEDITAR sobre este tema. Para dar un buen golpe de timón a toda la mala enseñanza repartida.
Gracias por tu paciencia,
Ximena

mariola dijo...

Hola a todos:
Ximena, te doy la razón, pero sólo en parte.
Sé que es díficil que alguien nacido en el infierno conozca algo distinto, pero...
El problema creo que radica en que tenemos la falsa creencia de que la educación debe ser que nos marquen las pautas a seguir, en mostrarnos un camino.
Creo que las señales no las debemos buscar fuera, nadie nos debe decir cómo andar, ni por donde.
Esa información debe partir de nuestro interior.
Posiblemente la idea de la que partieron las religiones fue esa, marcar un camino pretendidamente correcto y posiblemente lo sea, pero yo creo que es mejor mirar hacia dentro de nosotros mismos y lo encontraremos, sin necesidad de directrices y menos aún de recompensas.
Creo que es mejor educar de otra manera. Es mejor decirle a un niño que piense las cosas, que las viva y extraiga las consecuencias, que decirle a priori qué está bien, qué esta mal, y premiarle cuando siga el sendero que tú le trazas. Bastante mejor será que alguna vez tropiece y caiga, y que encuentre el suyo propio.
Para penetrar en la verdad, como tu dices, hay que tener una verdad, y la verdad es tan subjetiva que nadie nos la puede ni siquiera indicar, hay que encontrar la nuestra, y sólo la podremos encontrar mirando dentro de nosotros mismos.
Muchísimos besos a todos

Pedro dijo...

Saludos a todos.
Luis Miguel, gracias por tu aclaración. Aunque todo esto da para un debate mucho más intenso y fértil de lo que aquí se puede llevar a cabo.
He leído también con atención los comentarios tan interesantes de Ximena y Mariola. Me los guardo en mi interior para rumiarlos con tranquilidad.
Un fuerte abrazo.

Jiramonocangufante dijo...

Perdón Luis Miguel, pero como el tema está vivo aquí, en tu blog, permíteme responder a Mariola.
Lo que tú dices, Mariola, es perfecto...así lo siento, pero la realidad nos muestra un paisaje diferente. No sé dónde vives tú, pero aquí en Chile, la pobreza material va de la mano con la pobreza espiritual, y eso no es un enigma para nadie. Los mismos niños que no tienen nada de nada, hogar, formación por parte de sus padres, educación, instrucción...etc...ellos son los almácigos de nuestra delincuencia. Nunca se ha conocido que alguno de ellos haya parado el tiempo y se haya SÓLO puesto a pensar en un cambio. Al contrario, cada vez que se ha hecho algún reportaje acerca de la pobreza en mi país, y se ha entrevistado a niños en situación de pobreza y abandono, créeme,ellos no conocen ni de nombre la palabra MEDITACION...no tienen idea ni de lo que significa comer un pan fresco y calientito de manos de una mamá...imagínate si conocerán algo acerca de pensar!!..
Bueno, ellos son parte de mi preocupación, porque como bien decía Albert Einstein: "No podemos hablar de progreso mientras haya niños infelices".
A esa enseñanza yo me refería, a acoger los niños, de cualquier condición social, a acunarlos en el conocimiento, a darles la oportunidad, a mostrarles el camino de la sabiduría. No a darles las cosas hechas.
Cuando tú dices:"Creo que las señales no las debemos buscar fuera, nadie nos debe decir cómo andar, ni por donde.
Esa información debe partir de nuestro interior."....
Yo te pregunto, de qué interior me estás hablando?...piensa en niños que no tienen palabras de afecto, que no tienen quién les alimente su espíritu, niños sin horizontes, niños solos...a la deriva en esta Tierra. Niños que han visto toda la frialdad y el desamor de parte de sus progenitores y de las autoridades de esta sociedad. Qué hacemos con ellos?, querida Mariola, ellos también existen. Ellos son los que necesitan más de nuestra bondad...de nuestros pensamientos positivos. Ellos necesitan de la VERDADERA EDUCACION, más que los otros probablemente. De verdad alguien TIENE que pensar en ellos.
Aunque también existen los otros, esos que tienen a sus madres y a sus padres, pero que jamás les han incentivado ni siquiera a leer. Es más, sé de muchos que se indignan cuando el colegio pide libros de literatura, creen que todo es comercio...que los profesores o maestros en general están promoviendo gastos por que sí. Jamás piensan que los niños necesitan improntas. A eso me refiero cuando digo que debemos darles señales, ayudas, no los pensamientos hechos.
Debe haber búsqueda de parte de ellos. Pero primero enseñemosle a buscar. Y también hablemos de la importancia de la búsqueda. No sé si me explico.
Nosotros los occidentales, no tendríamos idea de la importancia de la meditación, por ponerte un ejemplo, si antes un oriental no nos hubiese participado de sus conocimientos. No nos dijo "piensen en esto"...nos dijo la importancia de hacerlo...y cómo hacerlo. Nada más. El resto es experiencia nuestra.
A veces, me pasa, que tengo tantas cosas por decir...que doy por sentado que todo se ha entendido bien. Pero, ya veo, que debo dar más detalles de mis conclusiones.
Mariola, además, pienso que todos son importantes, unos más que otros, pero todos necesitan en gran medida Educación, ejemplo, mis hijos han crecido rodeados de niños que lo tienen todo, materialmente hablando, buenas casas, buenos colegios, buena vida. Por favor, cree cuando te digo que esa clase de niños necesita, también, un gran refuerzo educativo con respecto a la sensibilidad social, al saber ser bondadoso, a entender que cuando pensamos creamos conciencia. Ese tipo de personas necesita mucha "Educación"... que debería darse en los colegios. Para lo cual debería haber maestros especializados, las asignaturas de Filosofía y Psicología deberían ser obligatorias durante toda la formación escolar.
No instrucción, sino, Educación. Enseñar a pensar.
La mayoría de estos niños piensan que la pobreza es un costo social, algo que no motiva a la preocupación de nadie, o sea, concluiríamos que los niños que no tienen nada material, que además no reciben afectos...les tenemos que sumar que nadie tendrá la sensibilidad de "educarlos"???....
Para el bien del mundo, de nuestros ideales, el amor...creo yo...hay que desparramarlo... que llegue a todos....y eso, pienso insistentemente, tiene un sólo vehículo: La Educación.
No sólo de matemáticas, lenguaje ni de historia deberían llenarse cuadernos. También se debería enseñar a pensar para hacer un mañana mejor.
Espero haberme hecho entender.
Mariola, con la mejor de mis intenciones he querido expresarte lo que siento con respecto a este tema, y me encanta que ustedes estén en esa sintonía de mejorar este pobre mundito herido y mal tratado.
Un abrazo,
Ximena