martes, 21 de abril de 2009

Apresar al Toro.

Un saludo a todos de todo corazón.

El texto original dice así:
Lo apreso con feroz lucha.
Su gran poder y voluntad son inagotables.
Desde la colina embiste a la inalcanzable nube lejana,
O permanece en un barranco impenetrable.
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Ahora nos conocemos el uno al otro.
Puedo escucharte mugir y decirme las cosas tan duras que me dices. Pero comprendo que así es tu naturaleza, así que lucharemos si es lucha lo que quieres. No es derrotarte lo que pretendo, a pesar de tu furia y de tu insistencia.
A veces parece que te tengo dominado, pero basta un segundo de despiste para que nuestra situación vuelva a como estaba en un principio.

La paz y la serenidad duran cada vez más tiempo, pero no puedo olvidar que apenas nos separa una débil cuerda.
Puedes embestirme y cornearme, pero como he dicho ahora nos conocemos el uno al otro.

No hay lugar donde puedas esconderte.
Gracias a todos por existir.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Por mucho que intentemos domar al toro, siempre será un animal bravo que no le gusta que le acorralen ni le aten.
Mejor buscar su amistad mostrándoles nuestra confianza y guiándole a los mejores prados.

Un abrazo.

mariola dijo...

Es verdad lo que dices Pedro. El toro lucha sin cesar y aunque a veces lo sujetes, siempre vuelve a soltarse.
Lo que me pregunto es si algún día desistirá de esa lucha, si en algún momento se tranquilizará un poco y dejará de embestir y cornearme... porque por mucho que le mire a los ojos y lleguemos a conocernos, su fuerza sigue siendo mayor que mi capacidad para escucharle.
Tal vez no deba esperar que se tranquilice, tal vez deba aprender a ser un mero espectador, pero cuando me cornea a mi, limitarme a mirar no resulta fácil, por no decir imposible.
De hecho, aún lamo las heridas que me causó este pasado domingo...
Muchos besos a todos.