jueves, 24 de abril de 2008

Carpe diem

Hola a todos:
Hace tiempo que no escribo nada. La razón es simplemente falta de inspiración y de tiempo, más de lo segundo que de lo primero, porque mi vida en los últimos días dió un giro inesperado, que me hace plantearme mil cosas nuevas sobre las que seguro iré escribiendo.
Primero os contaré que, pese a estar inscritos, ni Luis Miguel ni yo, asistimos al Festival budista de Málaga. Cada uno decidió no acudir por unos motivos, cada uno interpretó que las señales no nos conducían, en este momento de la vida, a Málaga, sino a otros lugares, a otras vivencias, pero no pasa nada, porque otro momento habrá.
Si tuviera que describir como me siento ahora, como vivo mi hoy, diría que nunca tuvo tanto sentido carpe diem. Ahora tengo la absoluta certeza de que todo lo que hasta ahora viví, no tenía otro sentido que llevarme a ese punto en el que ahora me encuentro.
Ese punto en el que comprendes que lo importante es ahora, que la felicidad es este momento presente y no un recuerdo o una espectativa. Si la experiencia me enseñó algo a través de los años es a adquirir esa capacidad de impregnarme de todas las sensaciones presentes, flotar entre los mil sentimientos que ahora me invaden y zambullirme en ellos, no comparar con el pasado, no juzgar, no catalogar, no limitar... no dejarme paralizar por miedos futuros, ser capaz de arriesgar, sabiendo que sólo gana quien juega, sólo alcanza la felicidad el que se atreve a disfrutarla, sólo vive el que camina.
Ese momento en la evolución que te permite percibir todo lo bueno que existe a tu alrededor, en el que consigues darte cuenta de lo que recibes del mundo, de tus amigos, de la naturaleza, de la vida...
Cuando estás en ese punto, resulta fácil,muy fácil, ser feliz... porque ya no caben los malos sentimientos, los de la R que comentaba Pedro en uno de sus últimos comentarios de su blog, rencor, rabia, resentimiento. Sólo percibes los de la A, amor, alegría, amistad...
Supongo que nuestro corazón no es ilimitado, tiene una capacidad concreta, y cuando permitimos que en él se alojen ciertos sentimientos, éstos no permiten la entrada a los contrarios... y en el mío hace ya tiempo que algunos no pueden entrar.
Ya no siento rabia ni rencor, perdoné el daño recibido y en mi corazón se instaló la paz. Y encima comprendí que todo lo que sentí y lo que viví, tal vez con especial influencia lo malo y lo negativo, aumentaron mi capacidad de disfrutar lo bueno, de agraceder la generosidad de cuantos me rodean, de percibir el amor de los demás, de comprender lo efímero que es todo y que sólo importa el presente, porque sólo existe él, el pasado se fué, el futuro no llegó...
Y resulta tan fácil ser feliz cuando de verdad quieres serlo... tan fácil como respirar hondo... impregnarte de cuanto existe, cuanto percibes, cuanto sientes...
Carpe diem...
Muchísimos besos a todos.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Enhorabuena, Mariola. Disfruta del momento, nunca se sabe cuando el destino dará otro giro inesperado hacia direcciones desconocidas. Aunque por lo que dices, has adquirido herramientas de sobra para torear al destino en sus caprichosos envites y salir siempre bien parada. Espero que éstas nunca te falten.
Gracias por enseñar con tu ejemplo.
Muchos besos.

Maru dijo...

Me alegro mucho de que hayas llegado a ese punto... es tan importante tener esa paz, esa tranquilidad para vivir.

Me alegro mucho por ti. Es lo que todos queremos.

Pasito a paso......

besos