miércoles, 2 de diciembre de 2009

El arte de la discusión.

Un saludo a todos de todo corazón.

A todo el mundo le encanta discutir.

Y me pregunto: ¿qué es discutir?, y mejor aún, ¿qué parte de una persona interviene en una discusión? ¿Por qué lo hacemos?

Si quiero aproximarme al tema de una manera más general, o más al estilo de los actuales libros de "autoayuda", debo decir que parece que todo es una cuestión de competición por la energía. Quien gana obtiene y quien no gana la pierde. De alguna manera todos hemos sentido el "bajón" de ánimo tras haber discutido acaloradamente. O el "subidón" tras haber derrotado dialécticamente al contrario con nuestros poderosos argumentos.

¿Pero realmente hemos ganado algo?

Diría que no, pese a las apariencias.

Desde el punto de vista budista cualquier discusión se produce por el apego que le tenemos, por ejemplo, a cualquiera de nuestros puntos de vista.

Con apego quiero decir que hemos realizado una identificación y personalización del argumento que sea, haciéndole parte nuestra. Tan nuestra como cualquiera de nuestros órganos. Y sentimos la discusión como si quisieran extirpárnoslo violentamente.

Y por supuesto lo defendemos con uñas y dientes.

Podemos ganar o perder la discusión, pero tenemos que tener claro un pequeño detalle:
Si hemos ganado o perdido ha sido por la fuerza.
Son muy pocos los casos en los que nos sentimos convencidos.

Porque un segundo después de la discusión, nuestro apego vuelve a surgir y aunque sea entre dientes, volvemos a argumentar "sí, sí, pero..." o "vale, pero no tiene razón porque..."

¿Tan fuerte es el poder de nuestro apego?

Desgraciadamente sí.

Si tenemos curiosidad y leemos las biografías de algunos criminales, como Alcapone, Charles Manson, por ejemplo, veremos que pese a sus crímenes, a veces horrendos, años después de encarcelados, siguen justificándose y viéndose a sí mismos como víctimas de malas interpretaciones, o equivocaciones malintencionadas.

Ése es el poder del apego.

Además tampoco debemos olvidar que si usamos hábilmente las palabras, cualquier tema que nos propongamos puede ser discutido en uno u otro sentido. Siempre podrán aparecer prós y contras.

El Sexto Patriarca Zen, Hui Neng, había cultivado su habilidad para poder rebatir cualquier dogma budista que sus alumnos le planteasen, y así poder enseñar lo relativo y resbaladizo que es el uso del intelecto y las palabras.
Y por supuesto eliminó el discutir por discutir como práctica de nuestra escuela.
Así que visto lo visto, si surge el apego no podremos convencer a nuestro interlocutor, porque éste apego se interpondrá poderosamente. Dejará de escucharnos para dedicarse únicamente a escucharse a sí mismo y defenderse sea como sea.
Si tengo más autoridad o poder que él, me dejará ganar simplemente callándose, asintiendo... Pero si el poder lo tiene él, acabará haciéndome lo mismo a mí y callaré cabizbajo susurrando "ok, vale, sí"... pero por dentro, "sí pero..."

¿Cuál sería entonces el arte de la discusión?
Acepto sugerencias.
El debate está servido.
Gracias a todos, discutidores o no, por estar ahí fuera.

5 comentarios:

Acosta Redón dijo...

Estimado amigo o hermano, es muy esclarecedor en sí la nota respecto del apego y a mí en particular me educa/enseña ya que recién comienzo a ver la existencia desde el Budismo Chan.
No sé de qué debatir pero sí estaré atento ya que siendo esta interpretación para mí muy clara discutir o intelectualizar solo nos llevará a un enredo. No quiero faltar el respeto a nadie.
Atte.
Juan Carlos Acosta Redón/Upasaka Yin dan (estudiante muy novato)

mariola dijo...

Hola a todos:
Cada uno cree que la vida es la realidad que percibe, su realidad, la que la mente le transmite, y la defiende frente a otras opiniones, o frente a otras realidades, porque teme perderla.
Si comprendes que las cosas son lo que son, con independencia de lo que la mente te haga creer o percibas, comprendes que ni tu opinión ni las de otros tienen mayor importancia.
Entonces discutir sólo será aprender y ampliar los limitados horizontes.
Pero para ello, hay que haber crecido mucho.
Besos a todos.

Hada Saltarina dijo...

Respondiendo a tu pregunta, quizá el arte de la discusión resida en nunca perder la serenidad y mas que hablar mostrar con el ejemplo. Un abrazo

Alex Serrano dijo...

La discusión "despierta" (por llamarla de alguna forma)es un monólogo enriquecedor, esclarecedor y benéfico, creado por los dialogantes.

La discusión "confundida" es una alimentación de adicciones nocivas de la mente y cuerpo de los dialogantes.

Saludos desde México!

erika dijo...

Hoy hace frio en Puebla, Mexico. Diciembre es frio, a veces demasiado para nuestras condiciones de vida, no hemos desarrollado tecnicas de vivienda que nos permitan soportar el frio que cada vez nos cala mas los huesos a los mexicanos a quien el sol y el clima caluroso nos favoreció durante centenares de años. Enmedio de esto, leí sobre el arte de la discusión, no sé qué puedo decir al respecto, sólo bendigo la taza de café calientito que ahora me tomo, un abrazo a todos!!!