domingo, 5 de julio de 2009

Una nueva enseñanza de la Maestra Zen Yin Zhi Shakya.

Para todos, un nuevo comentario, un regalo precioso, que amplia sus enseñanzas sobre el Budismo Chan, de la Maestra Zen, la Rev. Yin Zhi Shakya:

Estimados Lectores del Blog “El Viaje Interior”.


Una última aclaración sobre las Enseñanzas del Budismo Chan.

La muerte es un hecho ineludible de la vida, pero la insatisfacción con el momento presente es una miseria auto-inflingida, un tipo de muerte crónica durante la vida en vez de una aguda conclusión.

El mundo del ego simplemente no reconoce un mundo distinto y separado del espíritu. En términos de geografía espiritual, la Montaña del Nirvana no se puede ver desde la Rueda del Samsara. La gente en la Rueda no saben que para llegar al Nirvana es absolutamente necesario tratar con la Ciénaga o sea, el periodo crítico de desilusión en el que una persona entra cuando de pronto descubre que su ego no funciona bien como árbitro de la realidad. El momento en el que uno cae en cuenta de que algo está mal intrínsecamente, que está cometiendo terribles errores de juicio, y que las cosas o la gente sobre las que hubiera apostado su vida no son lo que pensó que eran, entonces entra en la ciénaga. Quizá antes había mantenido su vida con confianza y eficiencia; pero en la ciénaga, duda de su habilidad para manejar su vida en lo más mínimo. . (No hay ninguna otra manera.) Toman como una certeza que el Nirvana es simplemente un estado refinado o más elevado del Samsara. Reconocen la existencia de personas espirituales pero suponen que la espiritualidad es meramente una condición de un ego alterado, un ego que, quizás, se ha purificado a sí mismo de todos los signos observables de pecado y, como una recompensa, ha sido glorificado y elevado. No pueden concebir la pérdida de su ego, una pérdida, según ellos, similar a perder su mente o al menos su humanidad. Para ellos, las criaturas sin ego son criaturas sin identidad: vegetales, amebas, y lunáticos - grupos en los que nadie quiere incluirse voluntariamente.

Pero quizás, en un afortunado, precioso, lúcido momento, puede discernir lo que es obvio y ver que la vida es simplemente muy dolorosa y amarga y que después de todos sus años de ensayo, ha fallado completamente en disminuir el dolor o endulzar la experiencia. Esta conclusión ha de ser alcanzada; y no importa cuánto tiempo le lleve a una persona alcanzarla, o cuánto ha sufrido hasta ese momento, o incluso cuántos crímenes ha cometido en el proceso. Sólo importa que llegue a esa comprensión.

Si se encuentra a sí mismo en pena entre los muertos y los moribundos, los drogados, los borrachos y los locos, y al menos grita rogándole al Señor que le ayude, entonces ha entrado en el Séptimo Mundo del Chan.

Como dije antes en mis comentarios anteriores sacados del 'Séptimo Mundo del Budismo Chan' escrito y vivido por mi maestra la Rev. Ming Zhen Shakya, OHY, y el cual traduje al español:

Esto es debido a que la primera de las Cuatro Nobles Verdades es justamente esta: La vida es amarga y dolorosa. A no ser que esta Verdad sea comprendida... no aceptada con fe, sino reconocida... no estudiada, sino testificada... no asumida por la razón, sino verificada por la experiencia, absolutamente y sin matices, a no ser que una persona sepa desde la cabeza a los pies que la vida es en verdad amarga y dolorosa, no será hasta entonces siquiera un candidato para la liberación budista.

La Primera Verdad debe ser asimilada antes de que la Segunda Verdad pueda ser revelada. Vivir en el Samsara es sufrir. Vivir bajo la tiranía del ego es una batalla sin fin que no puede terminar en victoria. Mientras el tirano viva, nos tiraniza. Somos fustigados. La salvación, por tanto, comienza confesando la derrota. (No con un acto de contrición, como algunos lo pueden entender, sino meramente como una confesión de la derrota. La contrición viene después.)

Y termino con la frase que comencé: El mundo del ego simplemente no reconoce un mundo distinto y separado del espíritu.

Es por eso que los budistas no tratan de convencer a nadie de las Enseñanzas del Buda, el convencimiento tiene que llegar con la experiencia de saber “hasta lo más profundo de los huesos” que la vida es amarga y dolorosa; y entonces querer liberarse del sufrimiento. No importa cuánto tiempo le lleve a una persona alcanzar esa comprensión, o cuánto ha sufrido hasta ese momento, o incluso cuántos crímenes ha cometido en el proceso. Sólo importa que llegue a esa comprensión.

Un poco más atrevido ahora y con algo más de curiosidad, el candidato puede aparecer en la puerta de un maestro Chan diciendo que la vida que conoce hasta el presente no merece ser vivida y que busca investirla con algo de valor; o, puede llegar a decir que de alguna manera ha perdido su camino en la vida y se encuentra en un lugar donde nada concuerda, donde nada está sincronizado, y donde todo parece extraño y desprovisto de significado. Se arrepiente de todo lo que ha llegado a hacer y no le echa a nadie la culpa a no ser a sí mismo. Ruega por una dirección que le guíe fuera del terreno hostil y pesaroso. Puede llegar a utilizar las metáforas de la batalla y decir que su mundo está en ruinas, que la lucha con la vida le ha dejado herido y sangrando severamente, y que no le quedan fuerzas para continuar la contienda. Puede añadir, casi como un reto final, que se acerca al Budismo porque no tiene nada que perder y ningún otro sitio al que ir.

Con el sonido de estas palabras el corazón del maestro empezará a fortalecerse y a chasquear como un banderín de rezo sometido a un fuerte viento; y sea cual sea el idioma que hable susurrará: "Gracias, Señor."

El maestro sabe que la vida del ego es verdaderamente amarga y que una persona debe aprender por sí mismo la estupidez de llegar a creer lo contrario.

Les quiere y abraza,
La Maestra



5 comentarios:

Juan Carlos Lozano dijo...

Gracias, por esta aclaración, tan preciosa y exacta.

lleva mucha razón. y puedo ser testigo de cada palabra. Sin embargo a la par, me hace sentir bien, porque me permite reconocer según el conocimiento de la maestra que estoy en el camino correcto. Aunque aún,no sepa que hacer...

El que alguna vez habia sido mi maestro, falleció. De modo que ando solo y a tientas. Y no siempre es fácil ver.

gracias de corazon.
juank

mariola dijo...

Hola a todos y gracias Maestra:
Se puede decir mas alto, pero no más claro.
Es un regalo esta aclaración.
Desde esa ciénaga... muchísimos besos a todos.

Maru dijo...

YO NO HE INVERTIDO TIEMPO EN ADENTRARME EN ESTE TEMA, POR ESO ME GUSTA LEERTE

BESOS

erika dijo...

exactamente en la ciénaga me encuentro...y no tengo urgencia de salir...la vida es amarga desde el ego, mi ego se rebela ante ella y quiere gobernarla...por eso todavía sufro. Sufrir es un lugar cómodo, conocido, lleno de certezas...pero de dolor. No tengo nada qué perder y ningún lugar a dónde ir...saludos desde mi corazón.

Luis Miguel dijo...

Querida Erika:
Precisamente por esa comodidad que nos produce el sufrimiento pasamos tanto tiempo perdidos en el samsara.
Toleramos las situaciones a base de repetirlas, de sufrirlas una y otra vez, hasta que le ponemos el apodo "normal".
"No soy feliz". Respuesta: "es normal", mucha gente no lo es.
"No sé qué hacer con mi vida". Respuesta: "es normal, mucha gente vive así".
¿Entiendes?
Todavía hace falta comprobar por uno mismo que la manada de "otros" y la fortaleza del "yo" no son más que un simple juego infantil de la mente. O mejor dicho, que son la mente misma.
Que no hay mente sin el juego, o juego sin la mente.
Entonces pregunto, si la mente es impermanente en sí misma, formada a su vez por la ley del origen dependiente, ¿qué hay detrás de esa mente?.
Bienvenida amiga Erika a este humilde blog. Espero que continúes iluminándonos con tus escritos desde tu corazón.
Gracias.