miércoles, 10 de septiembre de 2014

SI TE CAES DE LA BICI...

Un saludo a todos de todo corazón.

Hoy vengo a hablarte de algo que seguro te incomoda bastante. Ya sabes lo que pienso, si no hay algún tipo de incomodidad, esto no sirve de nada.

Quisiera escribir algunas palabras sobre el MIEDO.

Hay una parte de la población que siente miedo habitualmente. Luego hay otra que afirma que no, pero a esos no les vamos a hacer mucho caso porque mienten.
Tener miedo es algo que entra dentro de la letra pequeña del contrato que firmamos el día que nos encarnamos en un cuerpo humano.
En realidad tener miedo sólo quiere decir que hace mucho tiempo, en tu pasado, alguien o algo te hizo daño.
¿Te has fijado en los niños?
Hay una época en la que simplemente no tienen miedo a nada. Su inocencia deviene de que no les han dañado todavía. Después de pillarse los dedos con una puerta es diferente. Han aprendido.
Pero  pasa una cosa, y fíjate que esto es de lo más importante. Hay dos maneras de aprender del dolor o del sufrimiento.
Porque un niño de dedos azulados y muy doloridos puede aprender que efectivamente jugar con la puerta corredera del patio es peligroso, aunque si la manipula correctamente... ¡no pasa nada!
Por otro lado podría aprender algo muy distinto y un poco extremo. Podría decidir no acercarse a una puerta corredera nunca más. Al estar a menos de un metro de una lloraría desconsoladamente y necesitaría de la ayuda de un adulto para poder atravesarla...incluso a los veinte años de edad.

Sé que esto te va a parecer un poco exagerado, pero es así como solemos actuar con otro montón de cosas y situaciones. Si te caes de una bicicleta nunca más vuelves a subirte a una. Si una chica (o un chico) se niega a ir contigo a tomar un helado decides no hablarle "para siempre".
Y detrás de todas estas decisiones se encuentra el miedo.
Por supuesto no te niego que a nadie le gusta sentirse rechazado, y menos que se pille los dedos con una puerta... y si es del coche ni te cuento.

Pero eso es una sensación corporal. Te previene de que estás ante una situación que podría dolerte (ya que lo hizo una vez). Por lo cual el miedo, presta aquí atención, te indica QUE TIENES QUE APRENDER ALGO que te haga mejorar.
Es una señal de aviso. Su función es prevenir y proteger. Nos invita a evolucionar.

La vida es un camino de evolución. Estamos expuestos a sufrir, pero también a gozar, a ser mejores, a superar los obstáculos y madurar en cada paso del proceso.
A la gente le encanta coleccionar cosas. Fíjate ahora, justo al acabar el verano, cómo empiezan en la tele los anuncios de colecciones. Piedras, recetas, cascos en miniatura... ¿Y los miedos?
Pues sí. También coleccionan todo tipo de miedos. Tantos que llega un momento que ya ni se acuerdan a qué suceso correspondía cada miedo. Así que los mezclan, confunden y llega un momento que LE TEMEN A TODO.
Y eso tiene nombre. Cuando se tiene miedo confundido le llamamos ANSIEDAD.

¿Te suena?
Vale. ¿Y ahora qué?
Pues mira te diría que si te caes de la bici te vuelvas a subir. Si te pillas con una puerta préstale atención para que sepas como funciona y eso no te pase más.
¿Y si la chica te rechaza? Pues vete tú a saber. Quizá no le gusten los helados, o quizá aún no te habías duchado después de una tarde de intensa práctica futbolística... Tendrás que investigar, y eso es un proceso que hará de ti una persona mucho mejor.
La vida es muy hermosa y está llena de sorpresas. Los problemas no son más que obstáculos que aún no hemos averiguado la manera de saltarlos.
Y yo...claro que tengo mis miedos (si no ya te he dicho que entraría en el grupo de los mentirosos). Pero no les hago mucho caso, la verdad. Me encanta saltar obstáculos, y cuando caigo, después de soltar alguna que otra palabrota, me levanto y vuelvo a intentarlo DE UNA MANERA DISTINTA.
Gracias por estar ahí fuera leyendo estas palabras. Te espero en el patio, no olvides traer tu bici.


domingo, 7 de septiembre de 2014

ESPINACAS Y COLORES

Un saludo a todos de todo corazón.
Dicen que todo depende del color del cristal con el que mira.

Es una frase muy interesante, verás, porque eso significa que las relaciones entre las personas son un poco más difíciles de lo que pensabas.
Es que si cada uno mira las cosas a través de un filtro, el SUYO, ante una situación concreta que vivan cinco personas, cada una lo va a interpretar de una manera distinta. Lo va a colorear del mismo color que el cristal por el que mira.
Así que cinco personas experimentado la misma situación pueden dar cinco versiones con cinco colores de lo ocurrido.

Cuanta complicación, ¿eh?

Todavía lo podemos enredar un poco más. Las personas rígidas que saben mucho de la vida tienen la costumbre de anteponer su color a todos los demás. Vamos que si las cosas son de color rojo, son rojo en cualquier situación. Aunque sean de un color azul cielo brillante... ROJO, ROJO y ROJO por narices.
Y todavía peor, las demás personas de su microuniverso, si son de bien, también deben de reaccionar viendo el mismo color.

¿Te das cuenta?

Es lo que en PNL llaman el mapa. Todos tenemos un mapa para poder reaccionar y experimentar el mundo. Pero claro, no se nos puede olvidar que nuestro mapa tiene una serie de propiedades importantísimas y que hay que aprender de memoria.
Mira, si no te acuerdas en este momento te las recuerdo:

Nuestro mapa es muy limitado. No tiene toda la paleta de colores, si acaso sólo unos pocos.
Las demás personas tienen el suyo y muchas veces tienen la sana costumbre de que no coincide con el nuestro.
Los colores caducan. Esto quiere decir que lo que nos servía hace tiempo no tiene por qué servirnos ahora. Es como ir a distintos restaurantes de distintas culturas y pedir siempre huevos con patatas. Confieso que a mi también me encantan los huevos con patatas, pero si pidiera siempre lo mismo no podría experimentar otras delicias como el cochifrito, o las gulas al ajillo.
Los mapas sólo sirven para indicar. ¡NO SON BIBLIAS! Así que, al contrario que las leyes constitucionales, los mapas son fáciles de actualizar. Estamos de acuerdo que puede que te guste el rojo, pero si de repente te encuentras sumido en un mundo violeta templado y agradable... ¡no pasa nada!

Seguro que una persona que escriba un libro sobre vinos sin haber probado una sola copa en toda su vida te parece una tontería. Pues esto es lo mismo.  Un mapa sólo es un mapa.
Tenemos la enorme suerte de vivir en un mundo multicolor, lleno de formas y un sin fin de menús.
Mira, después de escribir esto voy a probar las espinacas, que siempre me han dado mucho repelús y sabio de mí....¡nunca las he probado!

Gracias a todos por estar ahí fuera leyendo estos colores.



jueves, 4 de septiembre de 2014

EL JARDÍN DE LA EXISTENCIA

Un saludo a todos de todo corazón.

Tienes que escoger, tal y como diría el Morfeo de "Matrix", entre la pastilla roja o la pastilla azul.
Haz un ejercicio de autenticidad contigo mismo. Has llegado exactamente hasta donde te encuentras debido a tus propias decisiones. Basta ya de echar la culpa a los factores externos, como serían: otras personas, situaciones o experiencias. Al final tú elegiste qué camino emprender, eso sí, no te lo discuto, en base a lo que habías aprendido. 

Pero estás cansado. Lo entiendo.

Quiero que sepas que aunque es muy lógico lo que te voy a decir, muy pocas personas   lo llegan a hacer realmente: Si pretendes cambiar tus resultados, tendrás que cambiar tu manera de hacer las cosas. 
Es lo que por ejemplo en bioneuroemoción Corbera llama "dar la vuelta al calcetín".
Al fin y al cabo estás donde estás por haber escogido senderos de la forma que has creído más correcta. "Tu manera", ¿verdad?

Pero no ha funcionado. Y estás agotado de andar en círculos.

Hay una parte de tu cabeza, una muy lógica que tiene como único trabajo justificar todo lo que haces. Si tu cerebro hace que tu cuerpo tome un vaso de agua en la mano, de forma inmediata (pero tal y como se ha demostrado científicamente microsegundos después), esa parte de tu mente se justificará de la manera que sea. "Tenía sed", "tenía calor", "quería sentir el frescor en la mano"... se justificará COMO SEA.

¿Curioso, no es así?
Pues esa parte mental, ese juez interior llamado EGO, tendrá la habilidad de también justificar a tu favor todo lo que hayas hecho hasta ahora. Y ya te voy avisando, también criticará y te dará excelentes razones para que continúes viviendo tal y como lo has hecho hasta hoy. Para provocarte una mínima sensación de seguridad, eso sí, obteniendo de nuevo los mismos mediocres resultados...
Así que...¿qué te parece que deberías hacer?

¿Pastilla roja o azul?

Dicho de otra manera, si por casualidad tuvieses la sensación de estar enclaustrado en una prisión... 

Opción uno: ¿Quieres hacer la celda un poco más grande? ¿Hacer que tu sufrimiento sea un poco más soportable? ¿Aprender a tolerar?
Opción dos: ¿Hacemos temblar los cimientos de la prisión? ¿Dejamos caer los muros y nos damos una vuelta por el jardín de la existencia?

De nuevo citando al Morfeo de "Matrix" no puedo decirte qué debes hacer, ni cruzar el umbral por ti. Sólo indico la puerta. 
Quisiera hacerte pensar, dudar, remover el cieno de la mente obscurecida por la monotonía y por los sinsabores. 

Te espero en el jardín, hace un día precioso. 

Gracias por estar ahí fuera. O según se mire, ahí dentro de tu celda confortable. 


sábado, 24 de mayo de 2014

CAPÍTULO PRIMERO

Un saludo a todos de todo corazón.

Hoy les ofrezco el primer capítulo del libro sobre la Desprogramación Cerebro Emocional en el que estoy trabajando.

Espero que les resulte interesante.



Capítulo Primero

¿Qué es la Desprogramación Cerebro Emocional?



            Sólo atendiendo a su propio nombre, la Desprogramación Cerebro Emocional, o DCE, parece una nueva técnica psicológica y terapéutica.
            Pero en realidad es algo más.
            Se trata de una manera distinta de pensar en cómo se producen las enfermedades. También implica el estudio de la forma en que gestionamos nuestras emociones. Nos hace cuestionar incluso el concepto de libre albedrío.
            Y a pesar de todo esto, todavía va más allá. Representa un salto gigante hacia la evolución en las capacidades de respuesta del ser humano ante el entorno.
            En la historia de la humanidad, distintos maestros espirituales han intentado transmitir el mismo mensaje a través de religiones que fueron perdiendo su esencia con el pasar de los años.
            Lo que nadie tiene duda es que nuestra existencia se ha convertido en un calvario debido al estrés y al miedo. La población humana ha crecido hasta 1000 veces en pocas generaciones. La esperanza de vida ha aumentado casi hasta duplicarse, lo que ha generado a su vez un grupo nuevo de problemas que hace un siglo no existían. Sufrimos  una mayor dificultad a la hora de encontrar empleo, y tenemos la obligación de conseguir una serie de objetivos socialmente impuestos, como un determinado nivel económico, y posesiones atractivas. Hasta nuestro cuerpo debe encajar en unos cánones de belleza,  juventud y fuerza.
            Invertimos una cantidad abusiva de tiempo y esfuerzo para intentar que nuestra "buena vida" se mantenga dentro de una efímera estabilidad.
            Un martirio en el que nos debatimos entre el miedo a perder lo poco que hemos conseguido y un estrés insoportable ante las metas que se escapan. Se nos ha olvidado cómo y cuándo decidimos que gastaríamos nuestra salud y estabilidad mental en alcanzarlas.
            ¿Y a dónde nos lleva todo esto?
            A la innegable sensación de aislamiento. Una soledad que a su vez se hace insoportable.
   Perdemos la perspectiva de la realidad de las cosas que atañen a la naturaleza a la que pertenecemos como seres portadores de un cuerpo biológico. Un cuerpo maravillosamente vivo.
            Perdemos el contacto con aquello a lo que llamaré desde ahora la Fuente. Pongan el nombre que deseen. Fuente, madre naturaleza, o dios, estos son sólo palabras que apuntan a algo que se siente desde nuestras entrañas.
            Si queremos usar el intelecto para comprender, lo convertiremos en un concepto, en algo tangible de lo que se puede discutir, en un entretenimiento de sobremesa.
            Pero debe entenderse que este sentimiento de desconexión, de soledad profunda, va mucho más allá de una teoría o de una opinión. Se vive mucho más profundamente que el significado de un puñado de palabras.
            Así que sólo y aislado de todo, el hombre se preocupa por sí mismo, e ignora el resto de vida que bulle a su alrededor. Incluso cree observar en la naturaleza patrones que confirmen su pesimismo. "Los animales luchan por la supervivencia" se dice, "es la supremacía del más fuerte".
            Así que la sociedad se expande sobre este paradigma basado en la competitividad. En el de "todo vale" para conseguir metas, incluido el pasar por encima de los demás. Que "todo lo que merece la pena se consigue con esfuerzo y dolor", "no pain no gain", y que "quien bien te quiere te hará llorar".
            Como estamos solos y abandonados, a expensas de nuestra fuerza y crueldad para poder sobrevivir en un mundo de depredadores, no nos preocupamos por la coexistencia de las especies, por el equilibrio natural de la vida, ni siquiera por la destrucción que generamos en el planeta que nos acoge, el medio ambiente del que dependemos, e incluso nuestro propio cuerpo.
            Las enfermedades también han evolucionado mostrando un aumento significativo de las afecciones mentales.
            La depresión o el "trastorno depresivo mayor" se ha convertido en la primera causa de muerte y discapacidad en el mundo. Se estima que su gravedad afecta a una de cada diez personas, y causa un millón de muertes al año.
            La ansiedad, que podríamos definir de manera simple como un estado temporal o continuado de miedo, afecta con una tasa mucho mayor. Esta pandemia puede dañar seriamente a más de un 20% de la población en algún momento de su vida.

            ¿Qué está pasando?
            Ocurre que el paradigma, el esquema, en el que basamos nuestra existencia está equivocado.
            Recuerde cuando se haya hecho una pequeña herida en la piel. Al poco la sangre dejó de manar, y una costra apareció para cubrir la brecha mientras se iba cicatrizando el tejido por debajo. Existen más de veinte factores necesarios para que ese proceso ocurra, así como el sacrificio de varios cientos de miles de células diferentes, como las plaquetas, para sanar una rozadura. Los glóbulos blancos, el ejército defensivo que lleva en su sangre, luchará hasta la muerte por evitar que una infección penetre por la herida y le afecte. Y eso en un corte insignificante para usted.
            ¿Dónde está aquí la supremacía del más fuerte?
            La Naturaleza rebosa de ejemplos en los que utiliza un sistema asociativo y de colaboración para su supervivencia, y no se rige por el paradigma competitivo y de destrucción en el que basamos nuestra manera de vivir.
           
            Se hace patente que necesitamos un cambio en el guión, un nuevo manual de instrucciones más acorde con la realidad.
             
            Por ejemplo, podemos considerar la evolución que ha tenido el concepto de qué factores son los causantes de las enfermedades.
            Apenas quinientos años atrás, una minucia insignificante si consideramos los cinco millones de años de humanidad sobre la superficie de la tierra, se le consideraba a dios como causante de cualquier enfermedad. En la Europa Medieval las dolencias se curaban dependiendo de la voluntad de este dios caprichoso. Rezar se convertiría en el único tratamiento posible, ya que a cualquier otro sistema sanador se le consideraba un pecado premiado fácilmente con la muerte en la hoguera. Nadie en su sano juicio iría en contra de la voluntad divina.
            A duras penas, sólo cien años atrás empieza a tomar fuerza un nuevo paradigma. Existen causantes externas de la enfermedad. Dios pierde su posición, y las bacterias, los virus y las alteraciones genéticas del ADN van ganando puntos.
            Sin embargo todavía hoy no le hemos ganado la batalla a la enfermedad, y visto como se colapsan los sistemas económicos, políticos, sociales, sanitarios y educativos, se evidencia la necesidad de un cambio evolutivo.
            En estas dos últimas décadas aparecen diferentes doctores y científicos con líneas de estudio coincidentes, que son la base de lo que llamo la Desprogramación Cerebro Emocional.
            En sucesivos capítulos de esta obra iremos haciendo un repaso a estos estudios y a la base científica que respalda esta nueva manera de abordar tanto la sensibilidad de un ser humano a padecer una determinada enfermedad, como al tratamiento de la misma una vez aparecida.

            Gracias a Descartes (1596 -1650), padre de la filosofía moderna y de la revolución científica, ha imperado en occidente una visión dualista de la realidad. Se dividió nuestro ser en dos partes distintas, una mente (o alma) y un cuerpo.
            Desde entonces hasta nuestros días se ha filosofado extensamente sobre cuál de ellas prevalecería sobre la otra. El poder del cuerpo sobre la mente (materialismo) o el de la mente sobre el cuerpo (idealismo).
            También se ha tratado de encontrar los puntos en común de ambas partes y como éstas se relacionaban.
            No obstante, gracias a los descubrimientos más recientes de la física cuántica encontramos que, lejos de confirmar el dualismo de dos partes distintas, será la unificación o no dualidad (tal y como describieron los místicos orientales desde hace más de 3000 años de antigüedad) la que se corresponde mejor con la visión que la ciencia nos describe hoy sobre la realidad.
            Haciendo esta enseñanza de la manera más simple posible, diríamos que en vez de poseer una mente y un cuerpo relacionados pero separados, la no dualidad nos presenta un sistema donde sólo hay una unidad mente-cuerpo indivisible.  Las dos partes que antes creíamos separadas están unidas hasta el punto de que una no puede existir sin la otra. Tienen una relación causa-efecto de dos direcciones, la mente existe debido al sustrato del cuerpo y viceversa, el cuerpo existe debido al empuje de la mente.
            Y es esta segunda relación la que es fundamental para entender la importancia de la mente en la génesis de las enfermedades del cuerpo.

            Pongamos un ejemplo muy sencillo.
            Cuando quiero arrancar mi coche, meto la llave en el sitio correcto y giro. Así lo he hecho desde el día que lo compré. Días, semanas y meses comprobando científicamente este hecho, que me han llevado lógicamente a decir: el coche arranca debido a la acción de la llave. Puedo incluso demostrar que no una llave cualquiera produce el encendido del motor. Sólo la adecuada pone en marcha mi coche.
            El problema surge cuando una mañana no arranca. ¿Dónde está el error? Si la llave está en buen estado, y la ranura donde debo introducirla también...¿qué está pasando?
            Afortunadamente aparece para ayudarme la figura del mecánico. Éste examina el motor y me descubre algo completamente nuevo. Existe una pieza llamada batería que tiene un papel fundamental en el sistema de arranque. Me cambia la batería y el coche vuelve a funcionar. Debo de cambiar mi visión sobre la realidad del coche. Es cierto que se pone en marcha cuando utilizo correctamente la llave, pero también necesita del buen funcionamiento de la batería o no andará.

            Algo así ocurre con la Desprogramación Cerebro Emocional y el funcionamiento  de la unidad mente-cuerpo indivisible.

            Antes pensábamos científicamente que las enfermedades aparecían debido a factores externos. Entrabas en una sala donde había virus de la gripe flotando por allí y la pillabas. No explicaba con claridad por qué no todo el mundo que entraba en la misma habitación sufría la gripe, ni por qué unos sufrían una leve molestia y otros una neumonía.
            En todo caso responsabilizaban de eso a las defensas del organismo sin saber muy bien qué las afectaba de tal manera, ni por qué los medicamentos que después se recetan para la gripe no están orientados a fortalecerlas. Era como hablar de la llave y de la ranura de encendido del coche.
            Ahora sin embargo aparecen nuevos conocimientos que nos hablan del papel fundamental de las emociones de la persona en la génesis de la enfermedad. Una determinada forma de tomarse la vida, de sentir (el papel de la batería en el sistema de arranque) determinará la disposición del cuerpo a "dejarse" invadir por los virus de la gripe, bajando las defensas, y cualquier otro sistema protector.

            Sabemos que los acontecimientos dolorosos, tristes, traumáticos, así como el estrés acumulado, no se pierden. Más bien se acumulan dentro de la unidad mente-cuerpo. Todas estas cicatrices emocionales provocan alteraciones en el cerebro, una especie de onda expansiva que trastorna los tejidos físicamente. Estas lesiones cerebrales se evidenciaron por vez primera en los escáneres cerebrales (TAC) realizados por Dirk Hamer, el fundador de la Nueva Medicina Germánica en la década de los ochenta.
Dependiendo del lugar donde se produzca la lesión, ésta repercutirá en una determinada zona del cuerpo, en un órgano o grupo de órganos, creando enfermedad.
            A esta relación entre emoción, cerebro y cuerpo se le llama triada biológica.

            La Desprogramación Cerebro Emocional toma su nombre de esta triada por la evidente relación entre el cerebro y las emociones. Pero debe de quedar claro que aunque en apariencia beben de fuentes similares, existen diferencias fundamentales e irreconciliables entre la Nueva Medicina Germánica y la DCE.

            Aunque estos temas se estudiarán en capítulos sucesivos, pondré un ejemplo de estas diferencias . Como he explicado, la DCE da un nuevo aporte a la información que se disponía sobre el origen, mantenimiento, y resolución de las enfermedades. Pero no implica que sea la única e irremediable manera de curarse. De hecho, aunque los resultados de su aplicación son muy efectivos (a veces increíbles), se considera un sistema más a sumarse al resto de tratamientos que ofrece la medicina tradicional.
            Considerando que la enfermedad es un proceso multifactorial, o sea que depende de muchos factores distintos, la DCE es un factor más a tener en cuenta. Con todo esto quiero decir que no reniega de los tratamientos aprobados por la medicina, todo lo contrario. Mejora su tolerancia y disminuye los efectos secundarios.
            Como en vez de un cuerpo y una mente separados vivimos a través de una unidad mente-cuerpo indivisible, a la hora de emprender un tratamiento, no deberíamos sólo hacerlo a nivel corporal físico. Se entiende la necesidad de un tratamiento holístico, que comprenda tanto la parte mental y emocional como la puramente biológica.

            Así que nunca estaría justificado tras la aplicación de las terapias emocionales de la DCE que una persona abandonase los tratamientos que le hubiesen sido propuestos por su médico. Sin embargo la Nueva Medicina Germánica postula que sólo y únicamente deben adoptarse sus resoluciones y que los pacientes deben dejar cualquier otro tratamiento médico o quirúrgico. Algo que desde ya indico que es ilógico, peligroso y francamente ilegal.

            Dicho esto, vamos a prepararnos para emprender el estudio de un tema apasionante.
            Un camino que llevará a conocernos con mayor profundidad. Aprenderemos a gestionar nuestras emociones, a entender y manejar los miedos, a tomar responsabilidad en nuestros pensamientos y acciones. Mejorará nuestras habilidades comunicativas, por tanto también las relaciones de la vida cotidiana.
            Y lo que para mí es de lo más importante: nos dará la oportunidad de ayudar a otros seres humanos a dar luz a sus emociones enclaustradas, a entender el sufrimiento y a  acompañarles en el proceso de su liberación.
           
            Porque si va entendiendo de qué va todo esto, no se trata de convertirse en un gurú sanador, ni en un medico de la nueva era. Simplemente el disponer de esta nueva información le ayudará a evolucionar hacia un ser humano más abierto, sano y feliz, que estará preparado a acompañar (que no a curar) a sus semejantes en su proceso de cambio y mejora interno y externo. Beneficiar a otros, colaborar, en vez de competir.
           
            Concordará conmigo que eso, en el mundo que vivimos, es un bien escaso y preciado. Quizá a veces se puedan comprar sonrisas, pero no la alegría y la paz verdadera. 
           
           
                       



miércoles, 21 de mayo de 2014

TERCERA CONFERENCIA ONLINE



Un saludo a todos de todo corazón.

Mañana JUEVES día 22 de Mayo, a las 21.30 h (horario de Madrid), daré vía online una conferencia llamada: "HURGAR EN LA HERIDA".
Es totalmente gratuita.
Para poder asistir desde sus computadores sólo necesito un email para enviarles una invitación.

Pueden enviármelo a esta dirección de correo: lmcarmonap@gmail.com poniendo en el asunto: invitación conferencia.

Gracias por estar ahí fuera, y espero estar con ustedes mañana por la noche, al otro lado de la pantalla.


lunes, 10 de marzo de 2014

SEGUNDA CONFERENCIA ONLINE


Un saludo a todos de todo corazón.

Mañana Martes día 11 de Marzo, a las 21.00 h (horario de Madrid), daré vía online una conferencia llamada: "SOBRE EL EGO Y OTRAS COSAS".
Es totalmente gratuita.
Para poder asistir desde sus computadores sólo necesito un email para enviarles una invitación.

Pueden enviármelo a esta dirección de correo: lmcarmonap@gmail.com poniendo en el asunto: invitación conferencia.

Gracias por estar ahí fuera, y espero estar con ustedes mañana por la noche, al otro lado de la pantalla.


miércoles, 5 de marzo de 2014

PRIMERA CONFERENCIA ONLINE


Un saludo a todos de todo corazón.

Mañana Jueves día 6 de Marzo, a las 21.30 h (horario de Madrid), daré vía online una conferencia llamada: "REFLEXIONES SOBRE LA DESPROGRAMACIÓN BIOLÓGICA".
Es totalmente gratuita.
Para poder asistir desde sus computadores sólo necesito un email para enviarles una invitación.

Pueden enviármelo a esta dirección de correo: lmcarmonap@gmail.com poniendo en el asunto: invitación conferencia.

Gracias por estar ahí fuera, y espero estar con ustedes mañana por la noche, al otro lado de la pantalla.


viernes, 27 de septiembre de 2013

CÓMO DIRIGIR UNO MISMO SU SALUD Y FELICIDAD EN TIEMPOS DIFÍCILES

Un saludo a todos de todo corazón.

Hoy os traigo la transcripción de la conferencia del Lama Khenpo Ngedon: "Cómo dirigir uno mismo su salud y su felicidad en tiempos difíciles".





Antes de comenzar me gustaría de dar las gracias a todos por estar aquí, en esta conferencia. Estoy muy feliz por haber venido por primera vez a Montilla, vuestra ciudad, que es muy hermosa. También quería dar las gracias al Ayuntamiento, a los organizadores, especialmente a Didier, así como al resto de personas que le ayudaron para hacer este evento posible.
            Lo primero de todo, diría que tenemos esta preciosa vida humana. Este cuerpo humano precioso que es único y difícil de obtener. Esta existencia humana única con la que podemos realizar cosas buenas. Actos que le benefician a uno mismo, a toda su familia, a sus amigos, a la sociedad, la nación e incluso a nivel internacional.
            Desde el momento que comenzamos a respirar, por favor, nunca se desanimen, piensen que siempre hay esperanza, siempre hay una oportunidad  de hacer, de compartir, de darles a otros cosas buenas, ¡siempre!
            Esto es lo ocurre con esta vida humana preciosa. Es algo muy importante que debemos recordar: el cuán afortunados somos, cuán afortunado soy de poseer esta preciosa vida humana. Esta preciosa inteligencia humana, su sabiduría, su compasión, amor incondicional. A esto le llamo los maestros del mundo. El universo está lleno de cosas maravillosas, pero nada comparado a esto con estas cosas: la inteligencia humana, sabiduría, amor incondicional, compasión que son únicas. Si son usadas correctamente traerán beneficios no sólo al individuo si no a todos los seres. Es lo que en budismo llamamos buen karma. Es muy importante.
            Por supuesto en este siglo nuestro mantra es no tengo tiempo. En verdad sí que lo tenemos si nos organizamos. Pero tenemos estos hábitos y estos sistemas de creeencias. No tengo tiempo, no tengo tiempo Pero si intentásemos medirlo tenemos todo el tiempo. Esto es un mantra negativo. Es cierto que no solo en este siglo, sino especialmente en estos años existe un período de crisis a nivel global, social e individual. Existen múltiples guerras, conflictos aquí y allí, así que el individuo experimenta un estado de subidas y bajadas constantes.
Lo importante en todo esto es no perder la esperanza. Estas situaciones difíciles no son permanentes. Van a pasar mas tarde o mas temprano. Después de la noche el sol siempre vuelve a salir, existe el amanecer. Una vez entendemos esto, podemos empezar a mejorar nuestra vida, emprender un buen camino. Necesitamos entendimiento, paciencia, y aceptación. Lo que suele ocurrir es que cuando tenemos conflictos en nuestra vida personal nos decimos "cuantos problemas tengo, no los puedo resolver, que inútil soy". Se crea una gran cantidad de estrés que nos roba toda la energía. Toda nuestra energía positiva queda anulada por estos pensamientos negativos.
Lo primero es aceptar esta situación a nivel global.
Otra cosa es saber que todos nosotros físicamente somos iguales. No importa que sea masculino o femenino, seguidor de un camino espiritual o que no siga nada de eso. No importa. Física, emocional, mental, somos lo mismo. Tenemos los mismos objetivos y los mismos deseos. Todos queremos disfrutar de una vida feliz, llena de paz interior. Nadie quiere sufrir dolor y tristeza, limitaciones y dificultades.
Hasta los animales, los insectos, no quieren sufrimiento.
Para conseguir nuestros objetivos, nos deberíamos preguntar: ¿Cuál es el método o la técnica para conseguir lo que quiero? Que suele reducirse a una vida feliz y una paz interior. En la terminología budista a este objetivo se le llama nirvana (ir mas allá del sufrimiento), el estado último de la budeidad. Es una meta que cualquiera puede conseguir, desde el punto de vista budista, porque no distingue entre hombres y mujeres, jóvenes o viejos. Porque todos tenemos el mismo potencial a la hora de conseguir esta felicidad y paz interior.
Así que lo único que deberíamos saber es el método, la técnica, para conseguirlo.
Son muy buenas noticias. Todos tenemos el potencial. Otra buena notica es que todos los problemas son impermanentes. Desaparecerán mas tarde o temprano. Algunos rápidamente. Otros necesitan algo más de tiempo, semanas, meses o años. Al final desaparecerán como las nubes al pasar por el cielo.
Todos tenemos la oportunidad, debido a ese potencial, de crear una buena vida personal, familiar, social, nacional e internacional. Todo va a depender de cómo uno va a usar este método. 
Para avanzar en este método espiritual, en esta vía espiritual, tenemos que  purificar la mente. Creo que todos ustedes limpian su casa cada día. O por lo menos tratan de hacerlo. Lavamos nuestro cuerpo a diario, la cara, los dientes. De no hacerlo durante una semana, nuestro cuerpo, nuestra casa... ¿Qué ocurriría?. Nadie vendría a visitarte.
Imagina si no limpiamos nuestra mente. Nuestra cabeza se llena de basura y tenemos que limpiarla. Es muy importante.
Si no limpias tu cuerpo, tus dientes por ejemplo, te sobreviene la enfermedad. Es lo mismo con la mente. La cuestión entonces sería: ¿Cómo se limpia la mente? Es como tomar una medicina. Es cierto que intentamos buscar la solución a nuestros problemas en las cosas externas a nosotros. Buscamos la felicidad en los elementos externos. Y no digo que los medicamentos no sean importantes. Lo que quiero decir es que es de vital importancia, también, la medicina que llevamos en el interior. Que ya están dentro disponibles para usarlas.
No se trata de una teoría, sino de algo muy práctico, que podemos experimentar. ¿Cómo limpiamos la mente? Necesitamos una fregona. Tan pronto como te despiertes por la mañana, en el primer momento trata de crear un pensamiento positivo. Ésa es la medicina. Es la fregona. En cuanto nos despertamos tenemos el hábito de pensar: "tengo que ir a trabajar, qué pesado..."
Estos son pensamientos negativos que drenan nuestra energía. Crean estrés y aumentan nuestras dificultades a la hora de lidiar con nuestro día a día. hoy en día sabemos que nuestras emociones afectan al cuerpo físico. Por eso aunque tengamos algún problema, es muy importante disponer de  un momento, unos minutos, y crear pensamientos positivos.  "Estoy vivo, qué afortunado soy. Todo va a ir bien". Son pensamientos positivos muy beneficiosos. Esto es lo que va a ayudar a limpiar nuestra mente.
Esto es un simple ejemplo de meditación general. Pensamientos del tipo: "tengo todo el día por delante. ¡Qué afortunado soy! Hoy tengo la oportunidad de poder meditar". En budismo creamos pensamientos de compasión (llamados bodhichita) para el beneficio de los demás.  "Hoy tengo la oportunidad de hacer el bien a alguien".
Siempre uno puede crear, en su primer instante tras despertar, este tipo de pensamientos positivos. Así este tipo de energía positiva impregnará nuestro día. Aunque luego aparezcan algunos problemas, dentro de nosotros todavía permanecerá  la tranquilidad. Esto es muy importante.
Nuestra mente es como una olla con agua hirviendo. Es peligrosa  y puede explotar. Necesitamos agua fresca, pensamientos positivos como la compasión. Entonces se creará la tranquilidad.
Otra cosa a tener en cuenta es el hecho de no estar siempre buscando las soluciones a los problemas en las cosas externas. Pendientes de que venga alguien a solucionarlas. A veces puede ayudar, pero no siempre como norma. Si muchas veces nosotros mismos creamos los problemas, somos nosotros quienes tenemos que solucionarlos. Es como dije antes, que la medicina la llevamos en el interior.
No olvidar darle algo de tiempo a la meditación. Meditar no es algo para budistas o para religiosos. Es para todos los que busquen paz y felicidad. A veces con unos minutos es suficiente. Es cierto que meditar durante períodos largos es muy beneficioso, pero para principiantes de nuestra época, los del mantra "no tengo tiempo", unos minutos al día son muy útiles.
Meditar en la respiración es una joya preciosa, por los beneficios que nos da. Sólo sentarse de manera relajada y seguir la respiración. Sólo poner atención en la respiración nos lleva a descubrir quienes somos realmente. Nos lleva al momento presente de manera poderosa y efectiva. Esto es otra forma de medicina. No hablo de budismo necesariamente. Hablo de lo que necesita la sociedad humana.
Cuando nos perdemos en los pensamientos, ¿dónde estamos?. ¿Dónde estás tú? No aquí. Estaremos en el pasado o en el futuro, nunca en el momento presente. Los niños menores de siete años suelen tener mayor facilidad para estar en el momento presente. A partir de aquí empiezan a crear muchos pensamientos, y en la adolescencia se focalizan más en el futuro. En la vejez pensamos más en el pasado, en los recuerdos.
Si nos perdemos, si no estamos aquí, perdemos quienes somos, la identidad de quienes somos realmente, el potencial de esta preciosa vida humana. Así es muy difícil alcanzar un eficiente estado de paz interior. De hecho para conseguirlo, se comienza por anclarse en el momento presente de consciencia y atención en la respiración.
Comienza por estar atento a tu respiración. En budismo a esta forma de meditar se le llama anapanasatti. Dedica de cinco a diez minutos a esta práctica y muy pronto podrás advertir los cambios.
Los principiantes, se preguntan muy a menudo: "sólo sentarse, sin pensar en nada, solo atentos a la respiración... Es muy simple. No me lo creo". Pero se ha probado científicamente con varios estudios. Los resultados están ahí.
Poniendo otro ejemplo, si esfuerzas a tu cuerpo físico a un trabajo duro durante mucho tiempo, se cansa. El cuerpo necesita relajarse y descansar. Con una hora de descanso el cuerpo se refresca y pudiera volver al trabajo. Con simplemente dormir, imagina ¿por qué no ocurriría lo mismo con la meditación?
Nuestra salud es muy importante. Especialmente la salud mental. En mis conferencias y cursos le doy una importancia fundamental a cuidar la salud de la mente tanto como la física. Y qué mejor para hacerlo que las herramientas que he mencionado, como los pensamientos positivos, y la práctica de la meditación, así como el cultivo de la compasión, el amor incondicional y el respeto a los demás. Si incorporamos estos elementos nuestra vida se volverá maravillosa.
Muchos de nosotros tenemos la responsabilidad con respecto a los niños, ¿verdad? Especialmente los padres y los profesores. Y esta responsabilidad no se trata de saber como decirles las cosas. De decirles lo que deben o no deben hacer. No olvidemos que los niños son nuestro futuro. Muy a menudo les decimos unas cosas pero hacemos las contrarias. Para ellos es muy difícil de entender eso. Olvidamos el poder de nuestro ejemplo. Por eso tenemos la responsabilidad ser unos buenos ejemplos para nuestros niños, para nuestro futuro.
Todos los elementos mencionados nos permitirán ir en esta dirección correcta en beneficio de todos.

(Despuéde esta pequeña charla, Khenpo dirigió cinco minutos de meditación de atención en la respiración, o anapasatti)

A veces me preguntan cuál es el mejor momento del día para meditar. Muchos maestros afirman que es mejor por la mañana temprano. Hay más calma a esa hora. Pero en verdad se podrá meditar en cualquier momento que dispongas de diez a quince minutos que puedas dedicar a la práctica.
Hay mucho que compartir, pero una charla más larga no sería tan beneficioso. Creo que lo más importantes es la responsabilidad que tenemos de cuidar nuestra salud y la de nuestros niños. Crear pensamientos positivos, estar en el momento presente mediante la meditación en la respiración, es de lo más importante.
Esto es todo. Gracias por haber asistido a este evento, aprecio mucho su atención y la energía que han empleado durante la charla. Una vez más quisiera dar las gracias a todos los que han hecho posible este encuentro. 

Gracias a todos.