domingo, 31 de mayo de 2009

Una respuesta para Manuela.

Un saludo a todos de todo corazón.
Hace unos días Manuela escribió lo siguiente: 

Leí la respuesta de la maestra y estuve reflexionando sobre ella. “La vida es amarga y dolorosa”…Te hablo de mi. Tengo una tendencia a la lucha, a no claudicar ante las adversidades de la vida. Supuestamente esta primera verdad tendría que hacerme tirar la toalla. Es curioso el paralelismo con algo que explicaba el otro día una doctora que ocurre con los moribundos, ella comentaba que atraviesan tres fases: caos, rendición y trascendencia. O sea en el momento en que dejas de luchar y aceptas que vas a morir es cuando ocurre la transfiguración y el mar alborotado se vuelve sereno y refleja la luz de la Mente Clara. Tal vez la primera verdad se refiere a esto mismo, a dejar de luchar, a dejar de creer que con mi esfuerzo conseguiré ser más feliz o hacer más felices a los demás. Es cierto que vivir en el samsara es sufrir, hay personas que sufren constantemente y son muy pocos sus momentos de paz. Pero como tú decías si te dicen que tienes cáncer todo cambia y eres capaz de disfrutar de los pequeños momentos…¿Cuándo disfrutas de ciertos aspectos de la vida estas negando la Primera Verdad? ¿estas volviendo a la inconsciencia dejándote atrapar por flashes de felicidad, de alegría, de paz…? He visto a muchos budistas con un gran sentido del humor, alegres, compasivos, tiernos, dulces…¿Cómo se casa esto con la Primera Verdad? A mi hay cosas que aun me parecen maravillosas en esta vida aunque intento estar consciente de la impermanencia pero eso a veces las hace aun mas hermosas y profundas.

Intentaré explicarme de la forma más clara posible, sin entrar en términos budistas para hacerlo accesible a cualquier lector, independientemente de sus creencias. 

Las personas solemos vivir en busca de la felicidad y huyendo del sufrimiento de forma lógica y natural. Lo que ocurre es que partimos de una base errada. Hemos dado por hecho que esa felicidad va a residir en las cosas, objetos, y situaciones que nos dan placer y que decididamente nos gustan. Inmediatamente después el huir, negar, y el luchar contra las cosas que nos provocan dolor y malestar nos parece igual de correcto y necesario. 
Así que ¡manos a la obra! 
Pasamos la vida en este devenir entre lo que cada uno de nosotros decide como bueno y como malo sufriendo profundamente de forma espiritual en el proceso.
¿De dónde parte ese punto de anclaje? ¿Por qué basicamente una cosa será mala y otra buena para nosotros? 
Ya se sabe: la memoria y los diferentes condicionamientos, como la familia, los amigos, experiencias y todo eso...
Un ejemplo a ver si queda del todo claro:
Cuando era pequeña la señorita Z aprendió que tener un esposo era la mayor felicidad. De hecho una vez creció ha empleado esfuerzo y tesón en conseguir su objetivo, cosa que cree sin duda le dará la mayor de las felicidades. Sin embargo su camino no ha sido fácil, y se ha encontrado con desengaños varios, y hasta algún novio maltratador. Hoy la señorita Z no tiene pareja y vive muy infeliz, totalmente incapaz de vivir plenamente, ya que le falta algo. Además también aprendió que la soledad es un mal terrible y reprochable. Así que además de buscar esposo intenta evitar quedarse sola a toda costa... 
¿Entiendes?
El punto no se encuentra en los objetos externos. Estos van y vienen de aquí para allá. Hoy los tienes mañana ya se verá... El "quid" de la cuestión está en la actitud que tomamos ante lo que sucede ante nuestra mente. 
Así mismo el señor Buda dijo: "La mente en su origen es luminosa". Lo que quiere decir que la paz y serenidad existen ya, aquí y ahora, en este preciso momento. Dijo: "La mente en su origen es luminosa, se mancha con la presencia de corrupciones". 
¿Qué corrupciones? 
Pues todo ese barullo mental de "quiero", "deseo", "mío", y "para mí", y también de "no quiero", "no deseo" (o miedo), "no mío" y "no para mí", por simplificarlo de alguna manera. 
Mientras vivamos de esta forma compulsiva entre lo que creemos positivo y lo negativo habrá sufrimiento.  Cuando podamos realizar este conocimiento y dejar de "hacer barullo", la paz y la calma aparecerán de forma espontánea en la mente. Sin conflicto.
Dice el dicho: "Si mantienes la mano abierta todo el desierto pasará entre tus dedos, si cierras el puño apenas podrás asir un poco de arena".

Si toca fiesta disfruta de la fiesta, si toca drama saca pañuelos de papel. 
Quizá un día descubras que fiesta y drama no son más que pequeños juegos de niños.

Gracias por exponer tus cuestiones y por el bien que le hacen a otras personas.

viernes, 22 de mayo de 2009

Una pregunta

Hola a todos:
Todos somos capaces desde bien pequeños de eludir el dolor físico, al menos aquél que está en nuestras manos evitar.
Tenemos cuidado al saltar, evitamos quemarnos, manejamos con tiento los cuchillos... tomamos analgésicos ante el primer síntoma de dolor.
Cual será la razón de que no sólo no evitemos el dolor interior, el sufrimiento espiritual, sino que, a menudo repetimos conductas que nos hacen daño? que nos alejan de la felicidad?
Conozco gente trasplantada de dos pulmones, que se vió casi en el final... y pasado un tiempo ha vuelto a su antigua vida. Gente que superó un cáncer y sigue dejándose la vida en el trabajo para conseguir más y más cosas que no podrá llevar en su último viaje, ni le dan una felicidad real y duradera, tan sólo momentos de placer o bienestar. Tampoco quiero dar una visión pesimista. Mucha gente sí reaccionó, pero a qué precio.
Por qué actuamos así? qué necesitamos para aprender a separar lo importante? Necesitamos de verdad verle las orejas al lobo?
Muchísimos besos a todos.

jueves, 21 de mayo de 2009

Sólo dos palabras.

Un saludo a todos de todo corazón.

Charlaba el otro día con un compañero que me hablaba de su casa de la playa, de la cantidad de chicas con la que se acostaba los fines de semana, de cómo había comprado aquel televisor de plasma tan grande y tan caro, etc, etc...
No es que estuviera intentando quedar por encima de nadie. Simplemente es que mi querido colega me quería preguntar que, comparado con su nivel de vida, y con lo feliz que era, ¿qué podría ofrecerle el budismo?.
Había estado viendo los vídeos del curso en Youtube, y tenía curiosidad.

Sin querer ser demasiado brusco, e intentando elegir un vocabulario que pudiese entender, le comenté:
- Es un juego de la mente el querer instintivamente buscar objetos "ahí fuera", momento a momento. Por eso cuando has hablado del budismo, inmediatamente lo has transformado en un premio, un "algo" que se conseguirá después de un tiempo determinado.
Pero puedo decirte que el budismo podrá enseñarte a cambiar los puntos de vista erróneos que te hacen valorar las cosas como lo haces actualmente.

- ¿Qué puntos de vista?. ¿Acaso tener una casa en la playa es un error?

- No, no tiene por qué serlo. Pero lo que ahora disfrutas como una casa, o un coche, no te está recompensando con una felicidad duradera y estable. De hecho, es todo lo contrario. Hoy te da la felicidad y mañana se puede convertir en una carga. Así es la naturaleza de las cosas. A veces algo insignificante, como dos simples palabras, pueden dar la vuelta a tu mundo.

- Eso me gustaría verlo. Este fin de semana me voy de viaje. ¿Qué dos palabras son ésas?

- TIENES CÁNCER - le dije muy despacio. Mi colega guardó silencio con la mirada perdida -. Tan sólo dos palabras pueden hacer que todo lo que te importa pierda su sentido. Así de voluble es el mundo de la mente caprichosa.

Usé un ejemplo brusco. La sutileza no suele ser muy útil cuando se trata de apuntar a la ignorancia de la mente.
Si nos dicen esas dos palabras, la comida deja de tener sabor. El sexo no nos llama la atención, y el futuro deja de ser eso que siempre estará allí esperándonos.

- El Budismo - continué - puede aclararte cómo ése pesimismo que te embarga ahora, tan impermanente como todo lo demás, sigue perteneciendo a este juego de causa y efecto, donde todo lo que nace más tarde o más temprano tiene que morir. Sin embargo, como te digo, sólo se trata de un punto de vista equivocado, y no sólo a nivel intelectual. Disipando la niebla de la ignorancia y el error, el sol de la mente clara y pura podrá brillar con todo su esplendor.

No tengo la menor duda de que mi colega entendió a dónde apuntaban las palabras.

¿Entendiste tú?

sábado, 16 de mayo de 2009

Voy a andar

Hola a todos:
Algunas veces, cuando tengo el alma tranquila, puedo ver muchos colores, oler la tierra y querer a los demás con todos sus defectos.
Pero confieso que eso me ocurre pocas veces. Unas por demasiada alegría, me traducen el mundo en mil colores irreales, otras por lo contrario, lo sumen en una escala de grises mas o menos oscuros.
Tengo claro que el color del mundo es el que es, y lo que cambia es mi punto de vista, mi estado de ánimo y mi tranquilidad... o mi no tranquilidad.
También tengo claro que mientras siga permitiendo que esa tranquilidad, o serenidad, o bienestar, me llegue desde el exterior, durará poco y será poco intensa.
Así que he decidido que llegó la hora de intentarlo. Creo que llegó el momento de intentar alcanzar un poco de paz.
Siempre he sido eminentemente racional. Siempre analizando, siempre pensando. Tal vez llegó la hora de avanzar un paso, o de intentarlo, aunque no suba un escalón. Porque seguro que el simple movimiento hará que vea que el escalón en el que ahora estoy no es más que un peldaño en una escalera, un tramo de un camino, no mas seguro que otro, no mejor ni peor que el resto de la andadura.
Sé que donde me encuentro no es un lugar estable, sé que a veces la tierra desaparece bajo mis pies, y como decía Luis Miguel caigo al pantano.
No es que crea que el los siguientes tramos de ese camino no vaya a caer una y otra vez al pantano, pero tal vez llegue a ver donde agarrarme y no caer, o tal vez las caídas dejen de ser tan duras.
Al menos al principio, no andaré sola, tendré un guía, aunque los pasos los deba dar yo. Pero algo tengo claro y es que poco o mucho algo andaré, algo avanzaré y eso, en este momento de mi vida, ya es una importante ayuda.
Muchas gracias y muchísimos besos a todos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Espero que esté cerca

Hola a todos:
No dejo de hacerme una y otra vez la misma pregunta, sin encontrar respuesta. Por qué la mente nos engaña? O dicho de otra manera, por qué nos aleja de la felicidad?
O de otra... por qué sabiendo que muchas veces nos engaña le seguimos haciendo caso? Por qué permitir que determinadas reacciones se continúen produciendo y gobernando nuestros actos?
Durante muchos años, ese funcionamiento es automático y casi inevitable, pero llegados a un punto, al tomar distancia y recordar, comprendemos cual es su funcionamiento, y que confundimos felicidad con cosas que en realidad tan sólo nos conducen a un cierto placer temporal.
Seguimos buscando fuera, y dependemos del exterior, de la opinión de los demás, de sus reacciones, de si llueve o hace sol, de todas esas cosas impermanentes, aún sabiendo que ese camino no nos lleva a ninguna parte.
Me siguen sorprendiendo mis reacciones, me desespera seguir tropezando en las mismas piedras que ya tanto conozco, pudiendo saltarlas, pero cuando voy a darme cuenta de que se pueden rodear, o saltar, ya me caí tropezando con ellas.
Supongo que cuando alcanzas la felicidad real, la interior, la que permanece, la que no depende de mas nada ni nadie ajeno a uno mismo, dejas de desear cosas que te apartan de ella, dejas de sentirte influenciado por lo que te rodea, sabiendo que sólo está ahí y que no depende mas de tí de lo que tu aceptes.
Supongo también que el día en que me sienta que sencillamente formo parte del todo, y que sus movimientos son los normales y como tal los entienda, sienta y acepte, habré dado un gran paso, pero tengo claro aún no lo he dado.
Espero que esté cerca...
Muchísimos besos a todos.

martes, 5 de mayo de 2009

Charla "Depresión, Ansiedad y Estrés" en Lucena. PARTE 3

(Tras la interrupción técnica de la grabación):
F.S:... estamos hablando de personas que están sufriendo, así que me voy a centrar en la persona en sí. Por lo que en este momento, aquí hay una persona que dice que sus problemas familiares son los que le están arrebatando la felicidad. Ésta es su realidad. Es bueno que nos demos cuenta de que no podemos meternos dentro de la cabeza de nadie. Y por lo tanto, no podemos juzgar a nadie. Cada cual es un universo en sí mismo, y no vamos a poder tener su vida, experiencias, recuerdos. ¿Cuántos errores cometemos cuando empezamos a "malpensar"de unos y de otros, y a juzgar? "A Fulanito sólo con verle ya sé por dónde viene"... (muchos asienten, otros sonríen)
Otra causa de felicidad diferente.
INT: Ser feliz conmigo misma.
F.S: ¿Y eso cómo lo hago?
INT: Aceptar que la vida es así, y que no hay que mirar hacia atrás...
F.S: Esa respuesta es muy buena. Nos decimos que las cosas son como son. Pero hay que tener mucho cuidado con no entrar en una fase "mártir". Hay una barrera muy fina y muy fácil de traspasar. "Dios lo manda", ¿verdad?. No quiero meterme con cualquier otra religión, no se trata de eso. Pero por estas tierras es muy común ese aire de martirio que le damos a todo lo que nos ocurre.
INT: Hay personas que somos más fuertes que otras.
F.S: Ser feliz consigo mismo, eso es un buen comienzo. Creo que hemos comprobado que cada uno de nosotros va a tener un punto de vista muy personal de qué nos va a hacer feliz y dónde debe comenzar la búsqueda. Observemos como muchos de los jóvenes, por ejemplo, tienen una imagen de felicidad muy a corto plazo.O como dicen en el fútbol, "jugar a regate corto" Ellos sólo piensan en el fin de semana.
INT: Así es.
F.S: Y de alguna manera es a su vez respetable. Porque es la forma que tienen de ver su realidad. Con las herramientas que tienen sólo buscan la felicidad en lo que disfruten el fin de semana, en los ligues, en beber alcohol o en las drogas... Puede que durante el resto de la semana vivan un infierno, pero sus miras sólo se orientan a esos momentos. Ésa es su causa de felicidad.
A ver, digamos otra causa de felicidad.
INT: Yo pienso que la vida es bella si uno se lo propone. La vida es bella. Pensar siempre bien y en positivo...
F.S: ¿Por qué no? Ésa puede ser la solución de usted. Estamos enumerando causas diferentes.
(Silencio)
El sexo.
Nadie habla de sexo. O somos todos muy puritanos o unos mentirosos (risas).
Hay toda una industria a nivel mundial, y no me refiero al cine X... La ropa, el cine, la música, ponerse en forma, etc, etc... Hay mucha orientación hacia el sexo.
(Entran dos personas más)
Es otra causa de felicidad. No estamos juzgando nada, ¿de acuerdo? Hay personas que orientan su felicidad en esta línea, sea yendo de caza, o pagando (risas).
Pero hay más causas de felicidad: El dinero. ¿Cuántos nos dedicamos sólo a trabajar, trabajar, trabajar...? O hacemos cosas que no debemos sólo por tener mucho de eso... Más, más y más. Siempre quiero más, porque si tengo mucho, dentro de un tiempo, en el futuro, seguro que vamos a ser muy felices. Cuando tenga el coche, desearé la casa, y cuando ésta sea mía... Es un saco sin fondo.
¿Alguien aporta alguna causa más?
(Se oyen varias respuestas no audibles en la grabación)
Comprendo que estamos en un centro como éste, frente a un hombre con la cabeza rapada y vestido así, pero es importante que hoy hablemos de situaciones que sirvan para el día a día (golpea el suelo con el puño) Estamos en la tierra, ¿de acuerdo?
(Silencio)
¿Sabéis que es lo que tienen en común todas estas cosas de las que estamos hablando? El dinero, el sexo, el poder, el trabajo...
Hay personas en esta sala de diferentes generaciones, y parece que las causas de felicidad cambian conforme avanzamos en la vida, ¿no? El joven quiere el cochazo, ligar, más adelante los hijos, la familia, y al final del camino... la salud. "Ay, como me duelen las rodillas. Pues yo tengo peor la espalda que tú", ¿verdad? (risas)
Pero pregunto de nuevo, ¿qué tienen todas estas cosas en común?
Hoy contamos entre nosotros con un "pedazo" de maestro que está allí atrás sentado. Juan, por favor, díme. ¿Qué tienen todas estas cosas en común?
JUAN BORGE: Que nada de eso permanece. Todo eso, más tarde o temprano desaparece. Los problemas, las posesiones, son impermanentes.
F.S: Ahí le has dado de lleno. Son situaciones externas a nosotros y como tales, impermanentes. Ponemos toda la felicidad, todos los sueños, toda nuestra energía, en cosas u objetos que están "ahí fuera". Y como objetos externos son temporales. Siempre decimos "lo conseguiré". No es una felicidad (golpea el suelo con el puño nuevamente) aquí y ahora.

(Continuará)

domingo, 26 de abril de 2009

Charla: Depresión, ansiedad y estrés en Lucena. PARTE 2

F.S: Las pastillas, la medicación, tiene su función, y es muy importante. Pero al final, ¿no será que de alguna manera nos curamos solos? Te has levantado una mañana y te has dicho "me siento mejor", "tengo más fuerza" o algo así. Muchas veces nos curamos de la depresión sin saber por qué exactamente, aunque como sabemos, por la ley de a causalidad, ese por qué existe. Pero eso no es de extrañar, ya que normalmente, como he dicho, no somos conscientes de apenas nada de lo que pasa por nuestra cabeza, aparte de ser especialistas en decirnos "cosas bonitas" a nosotros mismos, ¿no? ¿Para qué necesitamos enemigos si nos va sobrando con nosotros mismos...?
Pasamos cerca de un espejo, nos miramos y ya sabemos las cosas que nos vamos a decir: "Qué mal te sienta ese vestido, vas fatal, no sé como me atrevo a salir a la calle de esta guisa" y todo eso. De alguna manera parece que somos culpables de nuestros estados mentales, y es cierto, pero es cierto también que no somos conscientes de todo este juego fatal.
Esta anécdota la he contado muchas veces: Tengo una compañera de trabajo que con frecuencia sufre crisis de ansiedad. Lo curioso es que le dan más o menos a la misma hora: sobre las cinco de la tarde. Y efectivamente siempre es así, llega la hora y se la escucha por los pasillos llorando. "Parece que hay tormenta" comentamos los compañeros, y es que en todos sus turnos hace exactamente lo mismo. Pero lo más curioso es luego la forma que tiene de curarse. Cuando ya ha conseguido la atención necesaria, y tiene a varias personas alrededor, dice entre sollozos "No os preocupéis por mi, me voy a asomar a aquella ventana, tomo un poco el aire y se me quita"
¡Y efectivamente así es!
INT: Pero eso le pasa a ella por algo. Eso viene de algo.
F.S: Sí, por supuesto. Todo tiene sus causas. He estado hablando de eso todo el tiempo. Y me repito si es necesario. No estoy diciendo que nos enfermamos porque queremos, ya que no somos conscientes del proceso. Ahora, en esta sala, hablando de forma distendida, podemos reírnos e incluso reconocernos en alguna de estas historias, ¿verdad? Pero cuando estamos ahí fuera, con las emociones a flor de piel, no nos damos cuenta de lo que nos pasa. Ya que creo firmemente que si así fuera, si pudiéramos reconocer cada paso de esta cadena, simplemente la abortaríamos.
INT: Pero siempre hay un motivo para sentirse así (comenta nuevamente la misma persona)
F.S: Todo depende del cristal con el que se mire. El tema de los motivos, que vamos a tratar enseguida, es muy relativo. Lo que es muy doloroso para una persona, puede no tener la menor importancia para otra.
(Silencio durante unos segundos)
Una vez, una madre le llevó el cadáver de su hijo muerto a Buda, ya que le habían dicho que realizaba milagros. "¿Puedes revivirlo?". Buda compasivamente le dijo: "Busca una casa en donde la muerte no haya golpeado a la familia. Una vez que la encuentres, vuelve aquí y resucitaré a tu hijo".
La mujer pasó días, semanas, llamando puerta por puerta, pero como podéis imaginar, en cada familia la muerte había atacado de una u otra manera. Al final comprendió. Pudo decirle adiós a su hijo, y volvió al lado de Buda para aprender sus enseñanzas.
(De nuevo silencio)
Con esta historia quiero explicar que al final, todos los problemas que podamos afrontar, de una manera u otra, los acabamos por tener todos. Y si no los padecemos ahora, será cuestión de tiempo. La vida es así.
Agarrarte a tus problemas de esa manera, "¡es mío!, ¡mi problema!, ¡qué sabes tú!", hemos visto que al final amplificará todo el sufrimiento. Porque tanta ansiedad, estrés, depresión, viene a decir que sufrimos. ¿verdad?
Y puedo decir sin miedo a equivocarme que ese sufrimiento se debe a que no hemos encontrado felicidad en nuestra vida. Porque si tuviésemos la fórmula de la felicidad verdadera, ahí en la mano, ¿nos afectarían tanto los problemas?
INT: Pero sufrimos por un acumulo de problemas.
F.S: Si usted fuese muy feliz, siempre feliz, ¿seguiría habiendo problemas en su vida? ¿En el mundo?
INT: Bueno, en ese caso...creo que seguiría teniendo problemas. Otros problemas quizá. Los podría enfrentar.
F.S: Entonces será un buen momento para preguntar: ¿Qué es la felicidad para ustedes? Si pretendemos "salir del agujero", tendremos que tener muy claro cómo obtener felicidad, ¿no? Llenar el depósito de felicidad nos permitiría superar facilmente los problemas. Así que ¿dónde está la felicidad?
INT: En uno mismo. La vamos creando nosotros.
F.S: Si le preguntase a cada uno de ustedes que me dijese ahora, sin ningún tipo de vergüenza, qué es lo que le haría más feliz en el mundo... Imaginemos que soy el genio de Aladino, y puedo hacer eso. Así que digo: "la felicidad aquí y ahora, donde tienes puestas tus miras, es..." No quiero una respuesta metafísica, ni que pongan en marcha las creencias. "La paz mundial", "el amor", nada de eso. Pensemos en nuestra realidad, la de cada uno. Alguien pudiera decir: "un coche nuevo". ¿Quién se atreve a decir una causa de felicidad?
(Silencio durante unos segundos)
INT: Hombre, pues que uno no tenga ningún problema familiar.
F.S: Por ejemplo, me parece perfecto. Problemas familiares.
INT: (misma persona): Eso es una cosa muy importante.
F.S: Osea, que si no tuviese problemas familiares, si eso se "cura", iba a ser totalmente feliz.
INT: Por supuesto. Porque lo otro que ha dicho, lo de tener un coche nuevo, eso es egoísmo.
F.S: Hablar del egoísmo es un tema muy delicado. Porque evidentemente estamos hablando de cada uno de nosotros. Eso es muy relativo.
(Aquí se produce un fallo técnico en la cinta de vídeo, y se queda en negro durante un minuto y medio)

Continuará.


jueves, 23 de abril de 2009

Charla: Depresión, Ansiedad y Estrés en Lucena. PARTE 1

Un saludo a todos de todo corazón. El pasado Sábado día 18 en Lucena, en el centro de Yoga "VIDARTE" impartí la charla coloquio: "Depresión, Ansiedad y Estrés".
Esta charla fue filmada en video. Debido a su duración, más de una hora y media, va a ser un poco difícil ponerla en Youtube. No obstante voy a ir ofreciendo en varias entregas las transcripciones de la misma.

Esta charla estaba enfocada en el tema del título con una orientación dirigida a personas con nula formación budista. Es por ello que evité intencionadamente usar términos demasiado específicos.
He de decir, que esa misma tarde, tuvimos una sesión de meditación muy agradable para todos los asistentes.Usaré las siglas F.S. para mí, e INT para cualquiera de los interlocutores que participaron, a los que agradezco nuevamente su presencia aquel día lleno de dicha.

(Después de las presentaciones)


F.S: Lo primero que quiero decir, es que el Budismo no es una terapia de grupo. ¿De acuerdo? El Budismo es una religión, por un lado como ustedes deben saber, por otro lado son unas técnicas científicas. Más adelante hablaremos de la diferencia entre las creencias y las proposiciones científicas.
Como digo, son unas técnicas científicas que nos van a permitir mejorar en nuestro estado mental ordinario, y mucho más, principalmente en el sufrimiento y en la felicidad que experimentamos. Creo que estos dos estados son los que le preocupan a todas las personas, por una razón muy simple, y es que la mente humana sólo funciona de una manera, que es estar siempre orientada a buscar la felicidad y a huir del sufrimiento. Y no lo hace de otra forma. Cualquier cosa a la que nos dediquemos, cualquier actividad a la que nos orientamos desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos por la noche busca siempre o alcanzar la felicidad y/o evitar el sufrimiento.
Antes de empezar deberíamos hablar un poco sobre la definición de los temas que nos han traído aquí, de lo que es la ansiedad, el estrés o la depresión, ¿verdad?
¿Cuál sería de las tres la que consideraríamos la menos enfermiza, la que causa menos dolor?
INT: Yo creo que lo peor de todo es la depresión.
F.S: Efectivamente. La depresión es lo más duro, y va a ser el estadío final.
¿Y lo que menos?
INT: (varias personas) El estrés.
F.S: (Asintiendo) Porque el estrés no es más que una reacción física del cuerpo. Una de las cosas que enseñó el señor Buda, es la importancia que van a tenerlas reacciones del cuerpo. Daros cuenta que ustedes sólo se pueden comunicar con el exterior a través de nuestros sentidos. De la vista, del olfato, del oído, del gusto, del tacto y de la mente. Los pensamientos, los recuerdos... también son una forma de comunicación.
Todos los estímulos de ahí fuera, van a provocar en nosotros una reacción del sistema nervioso, no existe otra manera de interactuar, hablando en términos médicos. A partir de esas sensaciones se va a provocar todo lo demás.
Vamos a poner un ejemplo: Algo sucede en nuestro trabajo.Ahora estamos en una época de crisis económica, así que nos enteramos que acaban de echar a Fulanita, y que los jefes andan revisando otros expedientes porque necesitan despedir a alguien más. En ese momento el cuerpo reacciona, porque es lo normal, es su forma de trabajar con el exterior. Y lo hace de forma defensiva. Se va a provocar toda una cascada de sustancias químicas, neurotransmisores y hormonas, que pretenden la preparación defensiva del cuerpo ante un estímulo. Y eso, ni más mi menos, es el estrés. Y no se trata de una enfermedad, sino de un proceso absolutamente natural. Tenemos que comprender que el estrés no es algo "malo", sino una simple reacción.
El problema surge cuando nosotros nos quedamos pegados a esa situación. Ese problema lo convertimos en algo que gira a nuestro alrededor a base de preocupación, como si fuese una prenda que llevásemos puesta. Cargamos a nuestra espalda todo esa emoción y dolor, y nos lo llevamos a la calle. A lo mejor el problema tiene una solución simple. En el ejemplo anterior, quizá pudiésemos hablar con el jefe, o simplemente aceptando que en ese preciso momento no hay nada que podamos hacer para solucionarle. Porque de hecho si podemos entrar en acción, por decirlo así, lo mejor sería hacerlo. Pero habitualmente no actuamos. Nos quedamos preocupados con el problema girando una y otra vez dentro de nuestra cabeza. El problema inicial podrá ser así (indica con la mano unos dos centímetros). Pero nosotros lo convertimos facilmente en esto (abarca el espacio entre los brazos extendidos).
INT: ¿Cómo evitar eso?
F.S: De eso se trata todo esta charla (Risas).
(Entran más personas a la sala, por lo que se hace un brevísimo resumen de lo dicho hasta ahora)
A pesar de que mucha gente piensa que sabe lo que es la depresión, a lo mejor muchos están equivocados. Se trata de un estado de enfermedad ya muy avanzado. Siguiendo con el ejemplo de antes, cuando estamos con todo ese sufrimiento dando vueltas en la cabeza... eso es la ansiedad. Estamos totalmente pegados a ese problema, siendo incapaces de descolarnos. Pero no paramos aquí. Ahora nos vamos a casa, con la pareja, los niños, con tu vida. Si lo piensan bien, llevarse todo ese problema a casa carece de sentido. Lo que sería lógico sería poner una solución, si ésta es factible. Entras en casa y te dicen "¿Cómo estás?", y respondes "pues anda que tú..." (risas), porque ya estás emocionalmente alterado. "Y déjame en paz, porque me ha pasado una cosa en el trabajo..:" Y digo, ¿para qué te llevas los problemas a casa?
No te puedes escapar de ese círculo vicioso, porque en ese momento no eres consciente de que siquiera tienes algo pegado encima. De hecho no somos conscientes de otra cosa, salvo que nos hemos convertido en ese problema. Y allá donde voy "soy" el problema. Y esto es así, no porque lo diga el budismo. Estamos hablando esta mañana de cosas de sentido común ¿verdad? (varias personas asienten). Vamos por ahí echándole fuego al fuego, ahora posiblemente tenemos dos problemas, el del trabajo y el conflicto que estamos creando en casa. Suma y sigue. Vete a dormir y ya no eres capaz de descansar. A lo mejor no te acuerdas ya tanto del trabajo, pero tu marido ha dicho que quiere ver el fútbol en la televisión (risas) y gritas "¿Hoy también?" (más risas).
Y al final: "BOOOOM". La guerra en casa. Luego en la cama quizá pienses "¿Y yo qué he hecho para merecer esto?"
Vamos a considerar estos embrollos mentales torturando durante días, semanas, meses e incluso años. Sin felicidad. Un día te levantas, si es que te levantas y dices que "No me quiero lavar, arreglar, hoy no como", o al contrario, comes muchísimo. No rindes en casa, en el trabajo, con tu familia... Eso es la depresión.
Cuando ya llega un momento en el que no nos queremos a nosotros mismos, y eso, es lo único que tenemos. Estas palabras pueden llevar a error, y parecer a su vez egoístas, pero como dije antes, sólo podemos comunicarnos con el exterior a través de los sentidos, a través de las seis puertas como dice el budismo. Y si estamos mal, si el filtro está mal, ¿cómo vamos a poder hacer algo por los demás?. ¿Entienden? (muchos asienten)
Hay unas palabras muy sabias, que no pertenecen al budismo, y que si pudiera las escribiría con letras grandes ahí arriba (señala a la parte superior de la pared que tiene detrás) que dicen: "Todo depende del color del cristal con el que se mire". Si estamos en un pésimo estado mental, todo lo que tratemos a partir de ahí ¿cómo piensan que nos va a parecer? ¿Estamos preparados para afrontar nuevos desafíos, solucionar problemas, ayudar a otros en ese estado?
(Pausa de unos segundos)
¿Cómo curamos la depresión?
¿Alguien de los presentes ha sufrido de depresión?
Ya sé que nadie va a levantar la mano ahora, aquí, delante de los demás (risas) Pero alguien que haya sufrido de esta manera y lo haya superado, ¿cómo lo ha hecho?
INT: Con pastillas.
F.S: Podemos hablar mucho de las pastillas. He de decirles antes que nada, que soy médico, y como tal practico esa faceta laboral, por lo que si en algún momento hablamos algo de medicina, poseo la autoridad necesaria para ello, ¿de acuerdo?

Continuará...

martes, 21 de abril de 2009

Apresar al Toro.

Un saludo a todos de todo corazón.

El texto original dice así:
Lo apreso con feroz lucha.
Su gran poder y voluntad son inagotables.
Desde la colina embiste a la inalcanzable nube lejana,
O permanece en un barranco impenetrable.
Añadir imagen



Ahora nos conocemos el uno al otro.
Puedo escucharte mugir y decirme las cosas tan duras que me dices. Pero comprendo que así es tu naturaleza, así que lucharemos si es lucha lo que quieres. No es derrotarte lo que pretendo, a pesar de tu furia y de tu insistencia.
A veces parece que te tengo dominado, pero basta un segundo de despiste para que nuestra situación vuelva a como estaba en un principio.

La paz y la serenidad duran cada vez más tiempo, pero no puedo olvidar que apenas nos separa una débil cuerda.
Puedes embestirme y cornearme, pero como he dicho ahora nos conocemos el uno al otro.

No hay lugar donde puedas esconderte.
Gracias a todos por existir.