martes, 23 de febrero de 2010

Hemos cambiado el tren?

Hola a todos:
Yo no inicié este viaje para llegar a ninguna parte, la gracia no estaba en su final sino en el recorrido. La idea no fué tampoco mía, surgió de la mente inquieta y el corazón importante de un buen amigo.
Trás pasar unos días en una casa rural, nos lo propuso y yo le secundé. Hubo mas adhesiones, si bien menos prolíferas, no por ello menos destacables, y así anduvimos por un tiempo plasmando todo aquéllo que tuviéramos a bien compartir con quien tuviera interés en nuestras historias.
Por un tiempo, los comentarios de mi amigo trataban toda clase de temas, planteaba preguntas que a mas de uno nos hacía profundizar en mil cuestiones a menudo pensadas, o incluso sentidas, pero nunca resueltas. En otras ocasiones, sencillamente relataba anécdotas en las que se transparentaba su corazón, su importante corazón.
Yo ya sabía, porque me lo había contado, su interés por el budismo, al que había dedicado mucho tiempo desde niño. Encontró una nueva Maestra y con ella dió un paso de gigante en su evolución, hasta el punto de convertirse él mismo en un nuevo Maestro.
En aquéllos días existió una transformación, porque tantas horas destinaba de su tiempo al estudio y práctica del budismo, que sus escritos en los que antaño se transparentaba el corazón, lo dejaron solapado trás mil cuestiones de enseñanzas budistas, de máximo interés y de indudable claridad y valor, pero que eran eso y sólo eso, enseñanzas budistas.
Me encantan, lo reconozco, me hacen pensar, me hacen sentir, me replanteo mil y una dudas, aprendo, cambio y creo que crezco, pero echo mucho de menos aquéllos escritos anteriores, en los que se relataban anécdotas, ideas, deseos o ilusiones.
A veces tengo la extraña sensación de haber hecho un trasbordo en una estación en la que no recuerdo haber parado y haber tomado un tren distinto. Reconozco que me gusta, si no, ya hace tiempo me hubiese apeado, pero me encantaría volver a abrir las ventanillas, que entrara la suave brisa de la mañana, y contaras qué es lo que sientes y, cómo lo vives.
Amigo mío, como te digo lo echo de menos, tal vez sea el nuevo rumbo y no haya paradas de cercanías en este tren de larga distancia, tal vez sólo se trate de que no he conseguido adaptarme al cambio de velocidad del convoy, pero con la confianza que me otorga la amistad, como lo siento y lo vivo te lo he contado.
Muchísimos besos a todos.

sábado, 6 de febrero de 2010

El Maestro habla.

Un saludo a todos de todo corazón.

¿Por qué hablan los maestros?
Éste es un detalle muy importante.

Seguramente habrás oído hablar de que las palabras son engañosas.

Y así es.
Estas herramientas fueron creadas a modo de rótulos con el único fin de apuntar. De poner nombre a un conjunto de experiencias.
Habitualmente olvidamos su función, y le damos una mayor importancia de la que tiene, llegando el título a sustutir a los estímulos originales.
Sin embargo, el Maestro habla. Y es mejor que hable a que escriba, si puedo tener preferencias.
Habla y utiliza palabras, rótulos, "dedos que apuntan", porque es consciente de que es la única manera de dirigirse al Todo.
¿Por qué digo "el Todo" y no me refiero a sus "alumnos", o a las "personas" del auditorio?
Por que el Maestro habla, usa palabras, pero no se dirige a ninguno de los ego que le escuchan atentamente.
El ego es un saco sin fondo.
Es un proceso mental basado en la preferencia o disgusto ante la sensación. Es un "cazador de emociones". Un consumidor compulsivo de rótulos.

Si un Maestro habla para el ego, sólo se le podrá escuchar durante un período muy corto de tiempo. Un ego puede emocionarse muchísimo al principio. Pero la emoción, por su propia naturaleza, también pasará. Al fin y al cabo es sólo una descarga del sistema nervioso. Tarde o temprano, el "cazador de emociones" buscará una emoción diferente y nuevamente atractiva.
Dirá: "Esto no está mal, pero no siento que sea lo que necesito. Voy a probar con esto otro porque creo que es mejor para mí".
Y volverá a emocionarse y a sentir que "por fin ha encontrado lo que estaba buscando" durante dos o tres charlas del Maestro o por lo menos durante dos o tres capítulos de un libro.

Un Maestro que hable a la Verdad usará palabras mundanas, pero su mensaje va dirigido a la Presencia más allá del ego. Él entiende que es como hablar consigo mismo.

Por eso es tan importante escuchar a un Maestro, mejor que leer sus palabras transcritas.
Porque aunque no quisiera, no sólo transmite a través del sonido. Cada átomo vibra emitiendo el mismo mensaje.

Ésa es su naturaleza.

¿Por qué habla el Maestro?
Es una excelente pregunta.

¿Por qué canta el pájaro?
Es una excelente respuesta.
Gracias a todos por estar ahí fuera.

domingo, 31 de enero de 2010

El Negocio del Budismo

Un saludo a todos de todo corazón.

¿Puede ser el Budismo un negocio lucrativo?

Pues sí, mira por dónde, también se puede ganar muchísimo dinero con las enseñanzas del señor Buda.

Advierto que este escrito no pretende ser una crítica. Una transacción comercial no es ni buena ni mala. El juicio de valor surge en la mente de cada uno. Simplemente expongo un tipo de realidad. Una persona oferta un servicio y le pone un precio. Otra persona acepta ese reembolso y paga voluntariamente. No hay nada más.

Todo esto viene a colación de haber encontrado en internet, (gracias a mi buen amigo BJ por haberme mostrado el último de estos centros), escuelas que ofrecen diferentes estudios budistas por un precio.

¿De cuánto estamos hablando?

Eso no es importante, y está al alcance de un buscador de internet poco habilidoso. Tengo que decir que alguna cuota mensual es realmente muy elevada. Pero si existe una persona dispuesta a pagar, ¿cuál es el problema?

También he de decir que existen cursos que son absolutamente gratuitos e igual de válidos. Ésa es la política que promueve la Orden Hsu Yun del Budismo Zen.

Así que los cursos en habla hispana que en este momento están abiertos, como el de la Maestra Zen Fa Di Shakya (http://www.ordenhsuyunarg.com.ar/) o de esta persona que les escribe siguen esa dirección.

He de decir, no sin tristeza, que la Gran Maestra Zen, la Rev. Yin Zhi Shakya, ha cerrado su curso "Budismo en Acción" a nuevos estudiantes. Afortunadamente, para los seres sensibles de esta generación, continúa trabajando tanto en la tutela de sus alumnos, entre los que humidemente me incluyo, así como a la traducción de textos budistas al español. Labor inestimable y que supone un arduo trabajo.

Así que gracias a las nuevas tecnologías disponemos de muchas posibilidades para el acercamiento a estas maravillosas enseñanzas.

Pagando cantidades de dinero o no.
Eso queda a gusto del consumidor.

PD: Para aquellas personas que han preguntado, la Comunidad Budista Zen "Mente Clara" de la Orden de Hsu Yun no acepta donaciones. Todos sus integrantes trabajan desinteresadamente ofreciendo su esfuerzo por el bien común. Si alguien se encuentra realmente interesado en ofrecer una cantidad económica, le emplazamos para que la done a cualquier otra organización que prefiera.

Gracias a todos por estar ahí fuera.


lunes, 25 de enero de 2010

Visión Correcta

Un saludo a todos de todo corazón.

La Visión Correcta es uno de los eslabones del Noble Camino Óctuple. Buda enseñó este sistema para que pudiéramos eliminar el deseo, la ira y la ignorancia, y regresar así a nuestra verdadera Naturaleza.
Es como si nos hubiese enseñado ocho tipos de medicinas diferentes, que trabajan en conjunto y sincronía para atajar la enfermedad fundamental de nuestra mente.

La primera de estas terapias se llama la Visión Correcta. En la nomenclatura del curso "Budismo Esencial" podréis encontrarla bajo el nombre de Entendimiento Correcto.
Diferente forma, mismo significado.
Este entendimiento parte de la base de no provocar ningún entendimiento en absoluto. Se trata de ver o entender la Realidad tal cual es, libre de nuestros pensamientos y opiniones.
Cuando realizamos este entendimiento, y no intelectualmente desde la mente, si no como a mí me gusta decir muchas veces "desde las propias entrañas", descubrimos que todo nuestro sufrimiento surge por seguir ciegamente nuestros deseos, nuestra ira y nuestra ignorancia.

Descubrimos también que todos los seres sintientes sufren por las mismas razones, y se encuentran atrapados en una rueda, girando una y otra vez.

Presos de la rueda del sufrimiento.

Una vez realizado este entendimiento la compasión de querer liberarles a todos surge espontáneamente.

Somos muy ignorantes.

Olvidamos constantemente que cualquier objeto de este universo es transitorio. Si esto es así, ¿para que repetir esta búsqueda de deseos incesantes? La verdad es que son insatisfactorios por naturaleza. Nos engañamos creyendo lo contrario. Descubrir la verdad es tener un correcto entendimiento, una visión correcta de la realidad de las cosas.

Entonces, en este caso, la gran pregunta: ¿qué dirección debo tomar en esta vida terrenal?, se puede responder por sí misma.

Una pequeña pista. Mejor dicho, un dedo que apunta, y por ende, no es nada más que un dedo:
Cuando pensemos en tomar una decisión, hacer un juicio, realizar cualquier acto, tengamos presente:

¿Esto lo realizo sólo para mí, o también para beneficiar a todos los seres?

Si realizamos las cosas de este mundo sólo para nosotros, fruto de nuestros deseos, ira e ignorancia, no podremos ayudar a nadie. Además el final de cualquiera de estas empresas será siempre el sufrimiento.

Sin embargo una mente clara debe preguntarse: ¿Por qué hago esto?
Entonces se crea nuestra dirección. A esto también se le llama poseer una Visión Correcta.
Los otros siete correctos siguen esta dirección unánimemente.

Aunque como digo esto sólo es el dedo que apunta a la Luna. Si miras sólo la mano, te pierdes la bella magnificiencia del astro que ilumina la noche.

Gracias a todos por estar ahí fuera.

domingo, 24 de enero de 2010

Las Ediciones invisibles

Un saludo a todos de todo corazón.

Hoy os quiero hacer partícipes de este pequeño cuento zen.
Creo que la primera vez que lo leí fue en una edición de cuentos recopilados por el jesuita Antonio De Mello.

Decía más o menos así:

"Tet-sugen, un alumno de Zen, asumió un tremendo compromiso: imprimir siete mil ejemplares de los libros sagrados, que hasta entonces sólo podían conseguirse en chino.

Viajó a lo largo y ancho de Japón recaudando fondos para su proyecto. Algunas personas adineradas le dieron hasta cien monedas de oro, pero el grueso de la recaudación lo constituían las pequeñas aportaciones de los campesinos. Y Tet-sugen expresaba a todos el mismo agradecimiento, prescindiendo de la suma que le dieran.

Al cabo de diez largos años viajando de aquí para allá, consiguió recaudar lo necesario para su proyecto. Justamente entonces se desbordó el río Uji, dejando en la miseria a miles de personas. Entonces Tet-sugen empleó todo el dinero que había recaudado en ayudar a aquellas pobres gentes.

Luego comenzó de nuevo a recolectar fondos. Y otra vez pasaron varios años hasta que consiguió la suma necesaria. Entonces se desató una epidemia en el país, y Tet-sugen volvió a gastar todo el dinero en ayudar a los enfermos, salvándolos de la muerte.

Una vez más, volvió a empezar de cero y, por fin, al cabo de veinte años, su sueño se vio hecho realidad.

Las planchas con que se imprimió aquella primera edición de los libros sagrados se exhiben actualmente en el monasterio Obaku, de Kyoto.

Los japoneses cuentan a sus hijos que Tet-sugen sacó, en total, tres ediciones de los libros sagrados, pero que las dos primeras son invisibles y muy superiores a la tercera."


Hay alumnos de Budismo que cuando se inician en la vía del zen, y empiezan a vislumbrar la naturaleza de la realidad, se preguntan por qué la moralidad (o Sila) debe de ser practicada.
Para ellos dedico la reflexión de este antiguo cuento, junto con una pregunta abierta que puede ser contestada por cualquiera de ustedes, si así es su deseo:


Si entendemos cuál era la función correcta de Tet-sugen, en el cuento:
¿Cuál debe ser tu función correcta en esta vida?

Gracias a todos por estar ahí fuera.

martes, 19 de enero de 2010

LO BUENO NO ES NOTICIA


Hola a todos:
Todos nos hemos enterado de lo ocurrido en Haití. Uno de los países más pobres del mundo ha perdido lo poco que tenía. Desde muchos otros países se está enviando ayuda en forma de alimentos y mantas, equipos de rescate, médicos y soldados.
Evidentemente es noticia. Lo es la calamidad que siempre afecta con mayor crudeza a los más desfavorecidos, tal vez por la fragilidad de su mundo. También es noticia ver que desde los países del entorno se arrima un poco el hombro, demostrando que algo de humanidad queda en esta vida de locos.
Pero esta mañana, un compañero de mi club deportivo ha lanzado un mensaje pidiendo ayuda y sobre todo, pidiendo cordura a gritos. Nos pedía que nos planteasemos organizar alguna carrera para recaudar fondos y enviarlos, nos pedía no cruzar los brazos ni rendirnos ante los inconvenientes antes incluso de que se produjeran, pero sobre todo lanzaba un grito de justicia hacia el pueblo haitiano, transmitido por un miembro de una ONG desde el mismo Puerto Príncipe.
Relata en un mensaje este chico desde Haití un hecho cierto que a todos nos está llegando a diario en los noticiarios, en la prensa y a través de todos los medios de comunicación.
Decía que los haitianos, pobres desde siempre y ahora sin techo, sin un trozo de pan que dar a sus hijos, destrozados por heridas que no se pueden curar, y con poca o ninguna esperanza de solución a corto plazo, está siendo un pueblo ejemplar en cuanto a solidaridad, ayuda y colaboración.
Los haitianos están teniendo paciencia, y esperan sus turnos de reparto. Los haitianos se están organizando en cuadrillas de voluntarios para ayudar a sus hermanos, vecinos y amigos.
Y los haitianos están heridos y sin hospitales ni medicinas que les alivien, pero ello no impide que repartan lo que les entregan con los que tienen a su lado.
Los haitianos cantan cuando los bomberos encuentran un nuevo superviviente.
En lugar de ponerlos como ejemplo, de como dice este muchacho en su mensaje “ SI QUIERES CONOCER EN PRIMERA PERSONA LA DIGNIDAD, VEN A VER HAITI”, nos dedicamos a poner imágenes en los telediarios de momentos de angustia y violencia en repartos, provocados por la desesperación y el hambre, o a hablar de saqueos... y los hacemos extensivos, como si fuera ésta la idiosincrasia del pueblo de Haití.
Y es que la bondad o la generosidad no son noticia, salvo cuando es para que un grande haga su propaganda. La solidaridad y la cordura no llenan las páginas de unos periódicos que sólo nos tienen acostumbrados a leer sobre el mal.
Pero existe gente a la que conmueve la humanidad y sus gestos, y me mueve más que mirar los escombros.
Por eso os pido que no cruceis los brazos. Todos podemos colaborar de alguna forma, que cada uno encuentre la suya y le de forma y vida.
Muchos besos a todos.

martes, 5 de enero de 2010

Bienvenido 2010

Hola a todos y feliz 2010:
Hace unos días, una prima mía contaba una anécdota de su hija pequeña, de cuatro años. Se había levantado por la mañana y decía sorprendida que veía igual a su hermano, que ese día cumplía once.
"Mamá, pues yo lo veo igual que ayer y tiene once!!!!!"
Supongo que esperaba encontrar a su hermano medio metro mas alto y quizá con barba, no sé, pero mas o menos lo mismo nos ocurre a todos con lo del año nuevo.
Antes de que llegue todo son ilusiones puestas en él, propósitos y renovadas esperanzas. Al llegar nos damos cuenta de que es un día nuevo como todos los demás, y simplemente una fecha que da una medida física al tiempo que transcurre.
Pero todo queda en eso? Realmente nada cambia? O cambia todo igual que todos los días? Es realmente un día como todos los demás?
Nada es distinto ese día, ese punto de inflexión entre un año y el siguiente?
Seguro que si, porque todos se ponen de acuerdo en desear al prójimo la paz, la felicidad, la salud o el amor. Todo son buenos deseos hacia los demás, y digo yo que algo de todo eso el universo nos lo devolverá en forma de buena y positiva energía.
Hoy es noche de reyes, noche de ilusión y alegría para los mas pequeños. Llego hace un rato de la cabalgata y aún siento el contagio de la felicidad e ilusión de los allí presentes.
Cualquier cosa que nos haga reir, o cantar, nos ilusione o nos haga mínimamente felices, debe perdurar en nuestra memoria para afrontar otros peores momentos.
Feliz año a todos, que los reyes se acuerden de vosotros y la paz y la alegría os acompañe siempre.
Muchísimos besos a todos.