jueves, 10 de julio de 2008

Los hijos no nacen de tí, sino a través de tí...

Hola a todos:

Hay gente convencida de haber llegado a este mundo sin permiso, gente convencida de ser un hijo no deseado y no querido.
No hace mucho un amigo me hablaba en estos términos de sí mismo, me contaba detalles de su infancia, anécdotas desgarradoras, una madre que nunca le dijo que le quería, un padre que una vez le dijo que jamás había hecho nada de lo que se pudiera sentir orgulloso.
Es un claro caso de maltrato, de daño intencionado e irreversible y de grave irresponsabilidad.
Mientras me contaba estas cosas, yo, para variar, daba mil vueltas a mi cabeza, y entraban y salían mil ideas sobre la autoestima y el ego. Me preguntaba hasta dónde es necesario trabajar desde la infancia la autoestima en un niño, y en qué momento se está haciendo una mala alimentación de su ego.
Porque todos necesitamos en algún momento sentir la aprobación de los demás, y esta necesidad es casi ilimitada en nuestra infancia y respecto de nuestros padres, admirados héroes y modelos.
Porque, por muy convencidos que estemos de nuestros actos, siempre nos asalta la duda y un apoyo se agradece.
Creo que un nivel correcto de autoestima te aporta seguridad en lo que haces, y en un niño le aporta un crecimiento y un equilibrio que conservará toda su vida y para ello es necesario sentir el cariño y la aprobación de tu gente.
Y que eso nada tiene que ver con el ego, que no sería muy capaz de definir, pero podría acercarme diciendo que es esa falsa y engrandecida imagen mental que, a veces, nos hacemos de nosotros mismos, y alimentamos a base de contar nuestros logros personales como si fueran batallas en el universo.
Claro que todo esto que os cuento es lo que pienso y siento, y lo hago en relación a ese sentimiento de ser un hijo no deseado.
Existe la creencia de que cada ser sintiente decide cuando y donde nace y desde luego cuando muere. Tal vez un error en el universo hace que los deseos de los padres y de los hijos no coincidan, ya sea en el tiempo o en el espacio, y por eso existan esos hijos no deseados. Si a esto añadimos que todavía existe gente convencida de que los hijos traen un pan bajo el brazo, que lo mejor para solucionar una crisis de pareja es tener un hijo… y cosas por el estilo, no es de extrañar que haya casos como este que os cuento.
De pequeña leí una pintada que me impactó, era una frase preciosa y con MUCHO significado. Decía así: “LOS HIJOS NO NACEN DE TI SINO A TRAVES DE TI”
Muchísimos besos a todos.

miércoles, 9 de julio de 2008

La sabiduría de las olas.

Un saludo a todos de todo corazón.
Las olas nacen en el mar, crecen evolucionando en su camino hacia la playa, y al chocar con ella mueren.
Las olas están muy preocupadas, tienen mucho miedo. Saben que su vida no durará para siempre, que algún día morirán.
Hace mucho tiempo nació una ola que marcó un antes y un después en la filosofía de su mundo. Su aspecto no difería mucho del resto de sus compañeras. Caminó durante su vida hacia la playa, como todas las demás. Pero ésta no tenía miedo.
"Estáis dormidas, ¿no lo veis?. No hay vida ni hay muerte. Despertad. Todas tenemos la misma esencia."
"¿Y qué esencia es ésa, maestra?", le preguntaban.
"Todas estamos conectadas, aunque en principio nos veamos diferentes, todas interdependemos, somos uno, ver esta realidad es iluminarse. Le llamo sentir el océano"
"¿Qué es el oceáno?", le inquirían.
"El oceáno es la auténtica realidad. Es cierto que nos vemos muy diferentes las unas de las otras. A simple vista nos creemos independientes. Somos altas y bajas. Algunas son fuertes y poderosas. Otras débiles y suaves. Nunca sabemos cuando llegará nuestro final. Algunas mueren jóvenes, incluso antes de llegar a la playa. Pero sabed que todo esto no es más que un punto de vista erróneo. Un error que nos acarrea mucho sufrimiento. Todas nosotras compartimos la misma sustancia, no somos más que agua. Funcionalmente tenemos un propósito u objetivo. Le he llamado el océano".
Durante el resto de su existencia, unos minutos según el cómputo humano, pero toda una vida bajo el punto de vista de las olas, predicó su descubrimiento. Muchas olas se iluminaron en ese tiempo, y muchas más después gracias a sus discípulos. Se autodenominaron "oceanistas".
"Las olas no nacemos ni morimos. Nunca dejamos nuestra esencia fundamental. Nunca abandonamos el oceáno. No viváis en el temor y en el error. Tened compasión y amor para las olas que aún no han comprendido esta gran verdad", dicen de una u otra forma sus enseñanzas.
¿Qué cómo he llegado a saber, simple ser humano, de todo esto que os cuento?
El otro día, dejándome mecer por ellas, muy atento a su lenguaje, tuve la suerte de que pasaran por allí un grupo de oceanistas y compartieran su hermoso mensaje.
Me siento muy afortunado de poder compartir hoy con vosotros un poco de la sabiduría de las olas.
Gracias a todos por estar ahí fuera.

domingo, 6 de julio de 2008

Los colores del amanecer.


Un saludo a todos de todo corazón.

La gente de hoy está siempre cansada. Se sienten agotados antes incluso de poner un pie en el suelo. Da igual que hayan descansado seis, ocho o diez horas. La mirada perdida, la boca cerrada y torcida en un gesto de malestar. Pasean como zombies sin rumbo fijo, esperando algo, quizá un pensamiento fugaz, que les devuelva algo de vida a sus cuerpos.
Y normalmente eso es lo que ocurre.
Aparecen pensamientos del tipo: "Tienes que ir a trabajar", "llevar los niños al colegio", o "la reunión, no te olvides de la reunión"... La maquinaria empieza a calentarse, el día a día sigue su curso. Por la noche, más que agotados, están derrotados. Deseando irse a la cama, a veces desde el mediodía, acaban por dejarse caer sobre el colchón por unas horas para repetir de nuevo el ciclo.
Esta situación se repite la mayoría, a veces la totalidad, de los días de sus vidas.
Sueñan con descansar, dormir más horas, con no hacer nada de nada... Hmmmmm.... el paraíso. Y más ahora, en el período de las vacaciones de verano.
Pues es una pena, pero están equivocados. La inactividad es el preámbulo de la muerte. La naturaleza es sabia, y obedece a reglas universales. Todo aquello que no se utiliza, se atrofia. La sangre cuando no está en movimiento, se coagula.
Pensamos equivocadamente que cuanto menos cosas hagamos mejor nos sentiremos, pero siento decir que es justo todo lo contrario. En la sociedad actual, además, asociamos la actividad al estrés. Pero es que aquí también hemos olvidado otra cosa: no nos divertimos con las actividades que realizamos. Hacemos las cosas mecánicamente, como una obligación. Pero eso es sólo un punto de vista. Podemos escoger otro, por ejemplo, disfrutar de todo lo que hagamos.
Parece difícil al principio, pero no es más que falta de hábito.
Voy a contaros un ritual que he estado realizando estas dos últimas semanas con resultados sorprendentes:
Cada mañana me levanto unos minutos antes del amanecer. Cada mañana, independientemente de lo que haya hecho ese día o de la hora a la que me haya acostado. Subo a la azotea de mi casa y disfruto viendo el amanecer. La ciudad duerme bajo mis pies, hay un silencio muy especial. Y nace una energía que aspiro con deleite, nutriéndome.
Sobre el tapiz de los colores del amanecer, proyecto mis sueños, lo que quiero lograr, visualizo mis objetivos. Es una sensación maravillosa.
Empiezo el día totalmente renovado, lleno de energía.
Dicen que el viejo ganaba siempre apostando en las carreras de caballos. "¿Cuál es el truco?" preguntaban todos. "Muy simple", respondía él con una sonrisa, "apuesto siempre por el caballo ganador".
Tú eres el caballo ganador. Apuesta siempre por ti. Levántate con el amanecer. Mira a las estrellas, visualiza tus sueños, apunta en un papel tus objetivos. Cree en ti mismo.
Ser como quieres ser no es más que adoptar un punto de vista.
Créetelo y el resto del universo creerá contigo.
Gracias a todos por estar, bajo los colores del amanecer, ahí fuera.

jueves, 3 de julio de 2008

Un paso adelante

Hola a todos:
No sé si alguno de vosotros ha tenido alguna vez la sensación de que la vida son constantes ciclos, igual que la historia, la economía, pero aplicado a nuestro diario vivir, mejor lo llamaría microciclos.
A veces me parece que las cosas se suceden en una cadencia organizada, una cadencia que hace que, de vez en cuando, pongamos los pies en la tierra, tomemos contacto directo con la realidad, valoremos lo importante, descartemos lo prescindible.
Tal vez yo esté especialmente predispuesta a estos ciclos, tal vez el universo considere que esta es mi única forma de reaccionar, mi única forma de avanzar y crecer. No quiero con esto decir que sólo a mí me ocurran estas cosas, pero sí tengo una especial forma de afrontarlas, me afectan y mucho y eso tiene que tener algún sentido.
Pero el tiempo me ha enseñado que, hasta de lo peor que vivo puedo sacar provecho, que todo tiene una explicación, una razón de ser. Todo vale, todo me hace crecer.
No puedo entender que ocurran cosas como las que os contaba en mi última entrada, ni quiero entenderlas. No creo que sucesos como ese tengan una causa, ni conduzcan a un fin, carecen de motivos… entonces, para qué ocurren? por qué ocurren?
No lo sé, no tengo respuestas, ni a esto, ni a tantas cosas…
Pero sí tengo siempre una misma sensación ante lo inexplicable, ante lo injustificable, los hechos sin sentido y es que, todos nos ponemos de acuerdo, o casi todos, y tal vez, ese sea en sí un gran paso.
Poco importan las ideologías o los credos, las razas, edades o culturas. Unos pedirán la condena a muerte, otros la Ley del Talión, otros la perpetua, pero todos, absolutamente todos, incluso los que por alguien así sean capaces de sentir una mínima compasión, estarán por una vez de acuerdo en algo, y ese algo es que nunca debió ocurrir, y ese algo es mucho y es grande.
Tal vez, cada vez que nos ponemos todos de acuerdo, sea un pequeño paso adelante, tal vez ese pequeño paso, ese punto en el que coincidimos llegue a ser un punto de inflexión entre ayer y hoy y mañana, tal vez descubramos sorprendidos que tenemos mucho más en común con los demás de lo que a primera vista creemos.
Porque nos educaron en la distancia a los católicos y los musulmanes, los budistas y los ateos, los hindúes, luego crecimos a kilómetros de otras culturas y nos pusimos barreras ideológicas y políticas, cuando en realidad, lo que a todos nos gusta, lo que todos detestamos, lo que buscamos, lo que soñamos y a lo que aspiramos, sea igual... todos queremos ser respetados, todos pretendemos ser felices, todos buscamos conservar lo que a pulso hemos ganado... nadie quiere sufrir sin sentido, nadie quiere perder si no ha jugado ni arriesgado, nadie quiere ser insultado, ni golpeado, ni maltratado...
Aún es un poco pronto para ninguna conclusión... de momento, la mezcla de sentimientos sólo me permite algunas impresiones, y esta es muy buena, por eso la quise compartir.
Muchísimos besos a todos.

martes, 1 de julio de 2008

Una mente enferma

Hola a todos:
Hace unos días, ocurrió en mi ciudad un terrible crimen, de esos que saltan a las crónicas negras de nuestros periódicos, esos cuyos detalles, por macabros y morbosos, trascienden al público, de los que se comentan en la panadería, el estanco o la carnicería.
Pocos días después, la noticia se convirtió en algo más que una pesadilla, al descubrir que conocía de toda la vida al autor de ese horrible asesinato, alguien que estuvo mil veces en mi casa, yo en la suya, en la de su familia o en la de la mía…
Hace años la relación de amistad se distanció, estaba cambiando. Tal vez los excesos cometidos durante años, quizá las interminables horas de soledad en la cabina de un camión, durante los interminables viajes en el transporte internacional… tal vez, quizá… quién sabe qué pasó por su cabeza… quién puede siquiera imaginar lo que ahora, al cerrar los ojos cada noche, en la celda de la cárcel, pueda recordar, sufrir y penar.
No existe condena suficiente para paliar el daño causado. No existe prisión que algún día devuelva a esa familia el hijo que les fue arrebatado, ni a la familia del autor, la paz y tranquilidad que a la vejez se ganaron a pulso y su hijo ahora les ha robado.
Terrible mezcla de sentimientos. No puedo entender los motivos, porque ninguno existe, no puedo entrever ni remotamente los mecanismos de esa mente enferma y trastornada, pero se algo.
Sé que cada minuto del día y cada hora de desvelo, que serán muchas, aparecerá ante sí la imagen de su víctima. Sé que aparecerá ante sus ojos a cada instante el daño hecho, el sufrimiento de esos padres, los suyos y los del fallecido.
Será consciente en algún momento de lo que implica perder la libertad, valorara lo importante porque ya no lo saboreará en muchos años, ya no se bañará en el mar, no paseará una playa, no abrazará a sus amigos, si es que alguno tiene la suficiente compasión para ir a visitarlo a través de un cristal.
Aunque, en realidad, la libertad la perdió mucho antes. La perdió cuando perdió la autonomía suficiente sobre lo que su mente le dictaba y se dejó llevar. Y la perdió de por vida al hacerle caso, porque, desgraciadamente, conserva intacta esa memoria que, constantemente, le recordará lo que hizo.
Claro que, aunque tarde años en recuperar esa libertad que ha perdido, alguien, con tan sólo veinte años, lo perdió todo hace unos días, y lo perdió para siempre, por la enferma voluntad de una mente trastornada.
Tengo estos días esa extraña sensación de inseguridad, causada por la incredulidad de que alguien a quien hace unas semanas hubiera jurado conocer, ahora descubro no saber nada.
Pero, a fin de cuentas, quien sabe nada? Seguro que él mismo, hace un mes, se hubiera considerado incapaz de hacer algo como lo que hizo.
Muchísimos besos a todos.

jueves, 19 de junio de 2008

Sólo por hoy.



Un saludo a todos de todo corazón.
Sólo por hoy voy a hacer las cosas de una manera nueva. "Sólo por hoy" significa que no tengo la obligación de hacer esto todos los días, así que las excusas no invadirán mi mente.
Será como una brisa fresca, pero que quede muy claro, sólo por hoy.
Me despertaré bien temprano, aunque no tenga que trabajar. Antes de levantarme respiraré profundamente sintiendo el aire entrar y salir de los pulmones. Relajado y sin prisa haré examen de conciencia para ver todas las cosas de las que tengo que estar muy agradecido. Hasta hoy puede que haya pensado que la vida era mediocre y gris, pero ahora en la cama, sin nada más que hacer, encuentro razones que había olvidado. Tengo mucho que agradecer, y sólo por hoy, lo hago.
Seré un guardián, un guerrero de brillante armadura, dispuesto a defender su castillo. Así que mientras me ducho preparo mi espada, mi escudo, mi yelmo, mi peto... Sólo por hoy me siento renovado, y estoy un poco sorprendido de lo bien que me siento.
Mi castillo tiene tres enormes portones que defender, y un sólo puente de acceso. Me coloco al pie del puente de roca y musgo dispuesto a entablar combate contra cualquier horda invasora.
Cada uno de los portones da acceso a una parte de mi: al cuerpo, al habla y a la mente.
Sólo por hoy seré el fiel guardián de todos ellos, no dejando que las perversiones de la ira, la malevolencia, el odio, la envidia, y los celos atraviesen siquiera el puente que se extiende ante mi.
Sólo por hoy seré diligente, amable, cariñoso y paciente, con toda persona que me encuentre, siendo muy cauteloso de no juzgarles. Portarme de esta manera, de cara al exterior, puede que no me sea tan difícil al principio, pero no debo olvidar que el cuerpo, y el habla, son sólo dos de los portones de mi castillo. La mente, los pensamientos, también deben de ser vigilados.
El más mínimo descuido en una de las puertas y las otras dos se abrirán de par en par al invasor, y éste siempre está al acecho.
No importa cuántas veces se abran los portones por mi falta de diligencia, ni cuántas tenga que cerrarlas a base de feroz combate. Sólo por hoy seré el caballero fiel, luchador incansable, el defensor de mi castillo.
Más allá del castillo y del puente se extiende un mundo cautivador y lleno de tentaciones. Las distracciones me gritarán entonando melodías seductoras, pero sólo por hoy les estaré ciego y sordo.
Mañana será otro día, y el otro, y el otro. Mañana atravesaré el puente, dejando caer armas y armadura, para entregarme a las pasiones. Abandonaré mi castillo, dejando los portones abiertos, e ignoraré el saqueo de las tropas invasoras. Al fin y al cabo es lo que he hecho siempre, cada día desde que tengo memoria.
Pero hoy va a ser diferente, haré las cosas de otra manera y puede que tenga revelaciones importantes.
Eso sí, que conste.
Sólo por hoy.
Gracias a todos por estar ahí fuera.

martes, 17 de junio de 2008

ELECCIONES DE LA VIDA

Hola a todos:
En la última entrada de Luis Miguel, una amiga, Ximena, hacía un comentario referente a la educación como única vía para que, ciuertas personas, en realidad muchas, puedan acceder a un mundo normal, al mundo que todos conocemos.
Nacidos en la miseria, en el submundo, en condiciones infrahumanas, rodeados de pobreza, violencia y abusos, pocos tenían la oportunidad de salir de ahí, no pudiendo siquiera imaginar otras situaciones. Sin acceso a la educación, los medios de comunicación, un trabajo y vivienda dignos, una sanidad en condiciones...
Plenamente de acuierdo, Ximena. No les demos peces, sino una caña y enseñemos a pescar. En eso estoy plenamente de acuerdo contigo. Poco hace el primer mundo por mejorar el tercero, lavando sus conciencias con los envíos de ayuda humanitaria, que están muy bien, pero todos sabemos que son insuficientes.
Pero sin ánimo de olvidar y menos aún de menospreciar a nadie, son obviar el problema, cuando escribo en este blog, me dirijo a otro público. Escribo para esos lectores que, como yo, a menudo nos quejamos y protestamos por tener nuestra caña de pescar oxidada, o no ser el último modelo, o porque el sedal se nos ha roto.
Cuando hablo de las inmensas posibilidades que existen en nuestro interior, cuando digo que la felicidad es un ser y no un estar, cuando me refiero al presente como único tiempo real, cuando tengo claro que querer es poder, que hay que arriesgar, luchar, desear y vivir, cuando digo que debemos enterrar los miedos, creer en los sueños y saborear lo que nos rodea... cuando alguna vez hablé de la belleza de un eclipse de luna, o un amanecer, o la sonrisa de un niño, los abrazos de los amigos... me dirijo a todos aquéllos que, como yo misma a veces (lo confieso), nos permitimos el lujo de renegar y protestar por no tener la vida que deseamos, el trabajo que nos gusta o no estamos plenamente felices con nuestras parejas.
Porque a todos esos, entre los que ya he dicho que me incluyo, les tengo que recordar que cada uno es dueño de su vida, incluso de su mala vida, porque SIEMPRE podemos elegir.
Pero aquí sí olvidamos con frecuencia y obviamos tantas otras el comentario, de que muchas de nuestras elecciones están realmente guiadas por el miedo y el temor, el temo a jugar y perder, a arriesgar y que duela, pero al fin y al cabo, la elección fué nuestra, y si nuestra opción elegida fué el no jugar, no lloremos ahora por no haber ganado.
Siempre que tenemos que decidir entre varias opciones, siempre que debemos elegir, sopesamos, valoramos, adelantamos posibles resultados, nos preocupamos en exceso por las consecuencias de nuestra elección, como si algún resultado fuera inamovible.
Si un día te enamoraste perdidamente y resultó ser la persona equivocada, dejala y entierra el temor a la soledad. Si te preparaste para un trabajo y no te satisface, busca otro, prepárate para otra actividad, recíclate. Si cometiste errores en el pasado, rectifica, que no son ninguna cruz que haya que transportar a cuestas toda una vida.
Elige siempre ser feliz, cueste lo que cueste y pese a quien pese.
Por supuesto, estas líneas se dirigen sólo a todos aquéllos a los que esta vida nos regaló un increíble mundo y la capacidad para apreciarlo.
Muchísimos besos a todos.

miércoles, 11 de junio de 2008

Una palestra amigable

Un saludo a todos de todo corazón.
Esta semana he dado una pequeña charla de introducción al budismo. En el encuentro, que más que una palestra fue una distendida conversación entre un grupo de amigos, surgieron dos preguntas muy interesantes.
Una de ellas fue "¿Por qué meditar? ¿Por qué realizar esa práctica exactamente?" La otra diferente, pero viendo los tiempos que corren muy acertada fue: "¿Por qué, si el budismo no debe considerarse una religión propiamente dicha, se establecen patrones morales de conducta?". O dicho de otra manera, por qué se debe de hacer el bien en ausencia de un dios o algo parecido que nos juzgue.
Me encantó poder responderles y ahora, si os parece, lo haré aquí también. No con ánimo de que "os paséis al budismo", no. Pero quizá estas letras os puedan servir también de ayuda en vuestras creencias.
¿Por qué meditar? ¿Por qué realizar esa práctica exactamente?
En tibetano la palabra meditación se denomina gom, y significa "familiarizarse". Las prácticas de meditación del budismo nos llevan todas ellas a un mismo fin, que es el fin del sufrimiento. Para ello debe producirse un cambio en nuestra forma de manejar nuestra mente, un cambio muy significativo. A través de los años, y de la práctica se demostró que la mejor manera de conseguirlo sería a través de pequeños ejercicios o técnicas, creadas para que nos vayamos familiarizando paso a paso con las diferentes etapas del camino. Así que el fin último de la práctica no es la meditación como se cree comúnmente. Sino ir provocando esos cambios, y que éstos continúen después de la sesión de meditación. Digamos algo así como que el principiante necesita meditar de una manera regular y demás, para "sentir". Mientras que el experimentado ha adquirido la experiencia mental necesaria y "la siente" continuamente mientras respira, camina, come, se divierte, no habiendo diferencia entre su vida y el estado meditativo.
La meditación es una práctica con un fin determinado. Una vez conseguido ese fin, la técnica ya no nos sirve porque ha cumplido su cometido. "Tras cruzar el río, dejamos la balsa en la orilla, no cargamos con ella por el bosque de juncos".
¿Por qué establecer patrones morales de conducta?
O mejor dicho, ¿por qué empeñarnos por ser buenos si en el budismo no hay una tierra prometida, un dios juez, ni nada de eso? Esta pregunta me gustó bastante y es muy fácil de responder. Se trata de la ley natural del karma o de la causa y efecto, como también se la conoce. Todo lo que hacemos, decimos, y pensamos es un pedazo de energía que "lanzamos" al exterior. La leyes naturales se componen de un delicado equilibrio entre opuestos, que muchas veces no son más que caras relativas de la misma moneda. Todo aquello que emitimos repercute, "la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma", provoca una respuesta, y tal y como dice una de las leyes físicas de Newton: "toda acción provoca una reacción de igual magnitud y en sentido opuesto" O como reza el dicho popular: "quien siembra vientos, recoge tempestades".
Si podemos escoger, apelemos a la lógica, ¿para qué complicarme la vida haciendo las cosas de una manera que más tarde o más temprano sólo va a traerme problemas y más problemas?. O visto desde otro punto de vista, ¿por qué no hacer las cosas de la manera más beneficiosa para mi, para los míos, y para todos los seres?
Muchas veces el problema empieza porque en la sociedad moderna no sabemos qué es lo más beneficioso. El viejo tema del consumismo, del poder, del sexo y todo eso. Ya lo hemos tratado más de una vez en este blog, ¿verdad?
En definitiva, ¿porque regirnos por unos patrones morales de honestidad, amor, bondad, caridad, perdón, y demás? Porque los beneficios son enormes, milagrosos. Y no por que lo diga esta persona, porque lo digan escrituras más o menos sagradas, un santón, lama o sacerdote. Sino porque lo hemos experimentado, lo hemos saboreado, y tras años de sinsabores, de dolor, y de decepciones, quizá hayamos descubierto que la pureza estaba en el único sitio donde se nos había olvidado mirar.
Dentro de nosotros.
Gracias a todos por estar ahí fuera.

viernes, 6 de junio de 2008

Consciencia sin esfuerzo.

Un saludo a todos de todo corazón.
No hace mucho participaba en una conversación donde las personas, un grupo de amigos con inquietudes espirituales, enumeraban cosas que querían cambiar de sí mismos para mejorar sus vidas. Se oían comentarios como "ser más amable", "hacer deporte", "dejar de fumar", etc, etc... La misma persona que realizaba un comentario, inmediatamente después, dejaba entrever el enorme esfuerzo que sería necesario y pasaba, ya sea de paso, a agasajarnos con la cantidad de excusas que se interponían entre él y su preciado objetivo. Y así uno tras otro.
Cuando me llegó el turno, situación que procuré alargar lo más posible, dije una sola palabra, "humildad". "Es lo que necesito explotar más en este momento de mi vida", agregué después de un largo e incómodo silencio.
Luego llegaron una serie de comentarios que venían a decir que la humildad en los tiempos que corren es un signo de debilidad, que si los lobos y las ovejas, que si el hombre es un lobo para el hombre, y todo eso.
Primero sonreí, y luego reí abiertamente sin malicia. "La humildad no tiene que significar falta de autoestima ni inferioridad", respondí lo más amigablemente que pude.
Y comencé a explicar que la humildad, tal y como la siento, nace del comprender que todos los esfuerzos lejos de modificar, si acaso, alguna conducta, son incapaces de cambiarnos a nosotros mismos.
"¿Entonces si el esfuerzo no sirve de nada, cómo pretendes ser más humilde?"
"Siendo consciente", respondí. Sólo se necesita eso. Ser consciente no es lo mismo que ser una mente pensante.
Me explico con un ejemplo. A lo mejor os ha pasado esto alguna que otra vez:
Una mañana cualquiera tenéis una situación que resolver. Tenéis disponibilidad, tiempo libre y todo lo necesario. Sin embargo os asalta la pereza. La mente comienza a trabajar, a poner excusas, a plantear interesantes opciones para gastar esa mañana, a buscar la manera de posponerlo todo, y al final nada de nada. Es como si otra persona nos convenciera. No nos damos cuenta del proceso porque vivimos "en piloto automático". Pero si fuésemos más conscientes de lo que pasa por nuestra cabeza podríamos identificar la voz de ese "otro yo" que tan sugerentemente hace que muchas veces perdamos nuestro tiempo.
"¿Y qué hay que hacer para ser consciente?"
Responderé con otra pregunta: ¿Qué hay que hacer para despertarse cuando uno está dormido?
Si quieres hacer una cosa, HAZLA, y no pienses tanto. Puede que descubras, cuando la hayas realizado, que quizá no ha sido tan difícil y desagradable como pensabas. Puede que hasta hayas disfrutado.
Me recuerda aquellas historia en la que un visitante le dijo al Maestro:
"Ando buscando el sentido de la existencia"
"Naturalmente das por sentado que la existencia tiene un sentido", le dijo el Maestro.
"¿Es que no lo tiene?"
"Cuando experimentes la existencia como es, y no como tú piensas que es, verás que tu pregunta no tiene ningún sentido".
Gracias a todos por estar ahí fuera.

lunes, 2 de junio de 2008

EN MEMORIA DE RAMÓN

Conceptos de La Amistad Para preservar un amigo 3 cosas son necesarias:
1.- honrarlo cuando esté presente,
2.- valorarlo cuando esté ausente,
3.- y asistirlo cuando lo necesite. En la prosperidad, nuestros amigos nos conocen; en la adversidad, nosotros conocemos a nuestros amigos.
Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino. Los amigos falsos son como las sombras: sólo nos siguen cuando brilla el sol. Más vergonzoso es desconfiar de nuestros amigos que ser engañados por ellos. Los amigos se hieren con la verdad para no destruirse con las mentiras. Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo; simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima. No busques amigos sin defectos, pues te quedarás sin amigos toda la vida.
Ni con lupa los encuentras perfectos. Tampoco busques defectos en tus amigos, pues poco a poco te quedarás solo Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, sé discreto. El amigo seguro se conoce en la acción insegura. La amistad termina donde la desconfianza empieza. Gran parte de la vitalidad de una amistad reside en el respeto de las diferencias, no sólo en el disfrute de las semejanzas. No necesito amigos que cambian cuando yo cambio y asienten cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor ¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros? La única manera de hacer un amigo es serlo. Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas. El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
La amistad sólo podía tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad.
"Escoge un trabajo que ames y no tendrás que volver a trabajar un solo día en tu vida"
RAMON